Escuchaba a Antonio Escohotado en La Convención liberal que el parámetro “izquierda-derecha” se ha difuminado, lo que confirmaba lo que hacía ya tiempo me había dicho Dalmacio Negro, y yo mismo, modestamente, había concluido. Es el resultado del éxito del consenso socialdemócrata.

Uno podría pensar que tras el derrumbe del Muro de Berlín, el evidente fracaso del comunismo y la oleada liberal y conservadora anglosajona de los 70 y 80, a estas alturas de la película, la derecha ya habría ganado la batalla de las ideas. Sin embargo, aquel interregno derechista de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, fue eso, un paréntesis de un mundo que ya pasó. La Nueva Izquierda creció a expensas del sustrato socialdemócrata, convertido en paradigma y dogma de los países de la Unión Europea, y las derechas imitaron las políticas socialistas.

Los partidos se convirtieron en una masa líquida, previsible e intercambiable, atentos a los resortes emocionales y al electoralismo, y acabaron encontrando desafección y rechazo. El nuevo mapa, particularmente claro desde 2011, ya no gira en torno a cómo hacer frente a la cuestión social, aquel ciclo que comenzó en 1848. Ahora, la palanca de un opción política con hambre de poder es la oferta de una identidad fuerte, y por eso la política actual tiene cuatro ejes: estatismo, corrección política, libertad y populismo. Escribiré ahora solo sobre los dos primeros.

El estatismo

La expansión de la intervención del Estado en la vida pública y privada para el control de los comportamientos y pensamientos, no parece tener fin. La solidez del Estado como proveedor universal y constante del bienestar a cambio de la cesión de la libertad individual y de la responsabilidad que conlleva, es incuestionable. “La gente”, sea lo que sea eso, reclama más servicios públicos, y se les presentan como derechos, asuntos que antes solo eran opciones particulares.

La administración se retroalimenta con más impuestos generando más necesidades y expectativas. Es vendido como un proyecto colectivo, un contrato social consistente en un Estado que funciona como una caja común a la que todos contribuyen y de la que todos se benefician porque sacan más de lo que meten.

El sueño mussoliniano de “todo en el Estado, nada sin el Estado” se ha cumplido. En las encuestas de opinión no deberían preguntar a la gente dónde se sitúa en el eje izquierda-derecha, sino en el de estatismo-libertad. Sin embargo, esto no se pregunta porque el Estado se ha convertido en un Dios inmortal, y nadie osa hacer apostasía en esta sociedad de la corrección política, la segunda clave.

En España, el Estado de las Autonomías se construyó como un dogma de los parabienes económicos e identitarios, el cemento armado que uniría un desavenido país compuesto de sujetos colectivos heterogéneos, a las que la Historia, con el epítome franquista, había confundido, reprimido y tapado. Fue un error. Nadie habló de individuos, sino de pueblos. Se multiplicó la administración y el gasto. Aparecieron nacionalismos y regionalismos donde antes no los había con la única intención de dar legitimidad al poder de las oligarquías locales.

El autonomismo se convirtió en una ideología, en un medio para un fin: la felicidad general asociada a la democracia de la Constitución de 1978. La consecuencia fue, y es, que cualquier crítica a la mala e ingenua construcción del Estado se convierte en sinónimo de fascismo o franquismo.

La corrección política

La dictadura de lo políticamente correcto surgió casi como una broma de minorías que pasearon su indignación por universidades y medios de comunicación. Detrás, como es sabido, hay un control de los márgenes de la política, el comportamiento y pensamiento permisibles.

La corrección política es la imposición de la moral única y verdadera, homogénea y modernizadora, frente al ‘error del pasado’

La corrección política va ligada al dominio del establishment internacional, ese mismo que controla las instituciones de la globalización que pretende imponer un muy especial melting pot estatista sin cristianismo y demoliendo las tradiciones. Es la imposición de la moral única y verdadera, homogénea y modernizadora, frente al error del pasado. Esa corrección ha convertido la Historia en una sucesión de equivocaciones sociales y políticas, morales y de género, biológicas y económicas, que ahora se vienen a corregir.

La reacción contra la corrección política suele ser el silencio autoimpuesto y la censura, pero está dando lugar en otros países europeos a movimientos políticos comunitaristas, populistas e identitarios. Tampoco en estos se habla de rescatar la individualidad, sino de reconstruir comunidades, de recuperar soberanía, cultura propia, cierre de fronteras, con discursos nacionalistas, victimistas, deliberadamente agresivos contra “lo establecido”.

La reacción contra la corrección política está generando en algunos países europeos movimientos políticos comunitaristas, populistas e identitarios

Ese pulso entre globalización y soberanismo afecta a derechas e izquierdas. El discurso público se está llenando con una fuerte retórica identitaria, con palabras como “patria”, “pueblo” o “nación” que apelan a las emociones, a las injusticias, a la solidaridad colectiva de “los suyos” frente a “los otros”, con un lenguaje propio, y una facilidad inusitada para convertir cualquier aspecto de la vida en un conflicto político.

La globalización no es capaz de controlar esa reacción, solo poner parches, fabricar partidos-movimiento de la nada, como el de Emmanuele Macron en Francia, al tiempo que esas nuevas fórmulas políticas utilizan la democracia para hacerse legalmente con el poder. Ya no hacen falta pronunciamientos ni golpes de Estado como en el siglo XX: el mecanismo de esta nueva sociedad masa es mucho más sencillo.

Atentos, porque lo político está cambiando, mientras la política, lo fútil, que es lo único que queda para los que viven en los viejos parámetros, no se oye con el estruendo de los acontecimientos.

Foto de Vlad Tchompalov


Si este artículo le ha parecido un contenido de calidad, puede ayudarnos a seguir trabajando para ofrecerle más y mejores piezas convirtiéndose en suscriptor voluntario de Disidentia haciendo clic en este banner:

19 COMENTARIOS

  1. Cuando se acaba el pan se acaban las tonterías,…

    La política está fundada en la comunidad desde antes de Pericles, no hay política sin comunidad, “polis”. Los vínculos de reciprocidad son anteriores a la Constitución.

    A lo que los liberales de izquierdas y socialistas de derechas suelen llamar política (acción) refiere a Imperialismo de Oligarquías. No es de extrañar pues, ambos pretendan acabar con la pobreza robando a los pobres o con el Estado trabajando para este último. Ya se sabe, lo mejor para acabar con la mafia es trabajar para ella. Es decir, fortalecer su estructura añadiendo más medios humanos,…, esta es la lógica y coherencia de las bancadas a derecha e izquierda francesa.
    Cuando, lo de España, poco o nada tiene que ver con lo parido por los creadores de Napoleón y el Asignado tan dados ellos a “la guillotina” en ambos casos.
    Populismo es referente a pueblo (conjunto de hombres libres), y, desde los Tribunos de la Plebe tampoco es el demonio. Por partidos populistas existe, por ejemplo, la revocación de mandato en EE.UU.
    Identitario, uso al menos dos idiomas nativos (cada uno con su percepción del mundo) por lugar de nacimiento, además, tengo una historia que me recuerda sucesos humanos, ¿debo renunciar a ello para apuntarme a La Iglesia Globalista? Sin Piedra de Rosetta toda la inteligencia humana es incapaz de discernir lo humano.
    ¿Debo recordar los fracasos y éxitos?, incrustados en la cultura, de un territorio que ha visto pasar varios imperios y nacer otros cuantos.
    El ser humano sin historia, sin cultura, sin identidad es un pelele, brazo ejecutor en manos de las religiones-ideología.

    No hay democracia, nunca la ha habido. ¿Cuantas veces han elegido y votado ustedes en una decisión municipal, autonómica, nacional o europea? ¿y supranacional? Todo es una farsa. El refrendo de una farsa.

    La representación ideológica presente en los partidos de masas es una de las estupideces más grandes que jamás ha presenciado la humanidad. Y no es de extrañar, estén día sí y día también en los medios de adoctrinamiento de masas, estos últimos defendiendo el pan.

    Sobre todo, no escupan a La Democracia, no hay tal.

    “En cuanto al nombre, puesto que la administración se ejerce en favor de la mayoría, y no de unos pocos, a este régimen se lo ha llamado democracia” Pericles.
    “Somos nosotros mismos los que deliberamos y decidimos conforme a derecho sobre la cosa pública, pues no creemos que lo que perjudica a la acción sea el debate, sino precisamente el no dejarse instruir por la discusión antes de llevar a cabo lo que hay que hacer.” Pericles.

  2. ESTATISMO, esa es la enfermedad política-social actual.
    Pero los europeos tienen miedo, miedo a abandonar la “protección” del papá Estado, la adoración al dios Estado; y los estatistas los asustan con el machaqueo….que si la sanidad que si la educación que si las pensiones. Y así aprovechando este miedo se mete mano en la más gran saca: el dinero público, sacado de nuestros meses de esclavitud.
    No somo dueños del producto de nuestro trabajo, no nos roba la empresa, nos roba el Estado.

  3. Me temo que Vilches habla de política como yo suelo hablar “de mujeres” a ciertas horas y entre ciertas amistades. Lo cual no es bueno ni es malo, es tan sólo el reflejo del “dolce far niente” veraniego.

    Un poco de añeja erudición literaria, un poco de abstracción filosófica, algo de ligereza posmoderna, condimentada con el previsible y previsorio cinismo de las personas que han visto mundo, pero ni una palabra de la cosa esa demasiado carnal y a flor de piel llamada, no por mucho tiempo, “España”.

    Sería hora ya de una buena vez de enfrentarse a la “singularidad” política española.

    ¿De verdad alguien cree que lo que ocurre aquí es “homologable” con algo?

    ¿De verdad es digno de crédito el esfuerzo por normalizar nuestro horizonte histórico concreto con categorías abstractas como “Estado” e “Individuo”, dialectizados como si un Sócrates noctámbulo, con demasiados votos y escanciamientos en honor a Dionisos, hubiera perdido el picante hilo inquisitivo y ahora balbucease, al amanecer, cuando el gallo canta la verdad, generalidades abotargadas, tan viejas como las de la más añeja “izquierda”?

    Pero ¿cuál es esa misteriosa “singularidad española”?

    La singularidad española consiste en que, sin haber conocido ni un solo momento de libertad política o, en su defecto, un rapto delirante de un fatal wagnerianismo escenográfico de cierta entidad histórica (pues la Gloria siempre es un placebo de la Libertad ausente, de ahí el III Reich o el Imperio napoleónico de la Revolución en armas), el Estado que rige la sociedad española desde hace cuatro décadas se anticipó prosaicamente a la des-nacionalización de la comunidad política, preparando así la fase ulterior, la actual, la de la trans-nacionalización.

    Se despluma mejor un pollo hirviéndolo largo rato en agua y no digo más, porque no quiero sugerir que los españoles tengan necesariamente la piel de gallina por razones políticas inescrutables.

    De ahí que en esta España, a diferencias de otras sociedades todavía no desnacionalizadas por la acción del propio Estado (el de la clase dominante del capital financiero globalizado) no exista conciencia política del conflicto al que alude, entre bostezos mal disimulados, el texto del piadoso Caballero Vilches: difícilmente pueden darse aquí dialécticas desopilantes, quiero decir, desorbitantes, entre lo Mundial y lo Nacional, cuando los españoles hoy vivos ni siquiera estamos seguros de no ser en realidad los genuinos descendientes bastardillos del Judío Errante…

  4. Normalmente quienes han ido contracorriente son quienes han logrado grandes éxitos y muchas veces cambiar el mundo.

    Llevo tiempo dándole vueltas a ello, hoy prima la corrección política y todo aquello que vaya vestido de derechos humanos marxistas, que luego los desnudas y es todo éter. Esto sólo cambiará si surge gente que vaya contra eso, pero que se ponga a trabajar , que hable alto y claro y espero que los petimetres Macron, Sánchez y similares, e incluso esos políticos tipo Rajoy que se unen al carro de lo correcto desaparezcan para siempre.

    Somos muchos quienes no estamos de acuerdo con determinadas formas de hacer política o con tantas ideologías a cada una más inverosímil que salen cada día, por lo tanto de alguna manera tenemos que ir contra eso.

  5. “Antonio Escohotado en La Convención liberal”. Vaya parajoda chaquetera.

    “Es el resultado del éxito del consenso socialdemócrata”. Será SOCIALDEMÓCRATA LIBERAL Que es lo mismo.

    “La solidez del Estado como proveedor universal y constante del bienestar a cambio de la cesión de la libertad individual y de la responsabilidad que conlleva, es incuestionable. “La gente”, sea lo que sea eso, reclama más servicios públicos, y se les presentan como derechos, asuntos que antes solo eran opciones particulares.”

    Mal entendido lo que es el Estado. Una nación: el pueblo, el ciudadano, la gente, to quisqui, se vale de una administración: empleados de la nación, funcionarios. El estado es un instrumento de la nación para administrar los servicios públicos, los de todos, y cuanto más pequeñito mejor.

    “melting pot” y eso que e…

    “pero está dando lugar en otros países europeos a movimientos políticos comunitaristas, populistas e identitarios.”

    Todo es lo mismo y pretende confundir, es la misma religión, nada nuevo, tan es así que el comunitarismo (homogeneización) nace como una reacción contra el liberalismo (todo vale), especialmente contra las tesis individualistas, ¡en el siglo XVII!

    “Atentos, porque lo político está cambiando, mientras la política, lo fútil, que es lo único que queda para los que viven en los viejos parámetros, no se oye con el estruendo de los acontecimientos.”

    Justo al revés, lo fútil es “lo político” y la política no es lo que “queda para los que viven en los viejos parámetros”, jeje, la política es lo de, para o relacionado con los ciudadanos, es la toma de decisiones para todos, para el bien común.

    Estos liberales….socialdemócratras.

  6. Antes de nada un saludo al gran Dalmacio Negro, que bien me cae, lo que más me gusta de él es el respeto que siente frente a los tontos universales, eso solo lo hacen los grandes hombres capaces de considerar al tonto una parte más de nosotros mismos. No hay nada como un ser elevado espiritualmente para comprender el mundo que le circunda. Yo no soy capaz, a mí los tontos si son malos me encabronan y si son buenos me desesperan.

    No voy a ser yo el que contradiga el excelente artículo de Vilches. Si, el mundo que nos rodea actualmente es así, se veía venir, y las mierdecillas de hombres de estado que nos ha tocado sufrir no están capacitados para comprender nada y mucho menos para reconducir una situación que creen manejar en el corto plazo.

    Cae el Muro y ancha es Castilla, dice el liberalismo, solo nos queda desarmar las naciones, estados, gobiernos que pueden ser un freno. El gobernante pierde de vista la sociedad y le resulta mucho más cómodo seguir las directrices de particulares poderosos, ejemplo,Sánchez-Soros, y más si encima de la mesa le planifican el control de la sociedad. Un tonto se cree cualquier cosa que le interese, incluso que Pablemos desea su bienestar. Hay otros peores, los tontos liberales de segundo nivel que no se enteran que los de primer nivel están machacando a sus hijos.

    Menos mal que el tiempo no existe y en el tiempo terrícola no hay mal que cien años dure. Toca época de crecimiento espiritual de aquí a cincuenta-cien años, el vacío que provocará este despropósito solo se cura creciendo espiritualmente y dotando de una moral a todos los insatisfechos. Confiemos en la sabia naturaleza, aunque tocan años muy crudos.

  7. Quizá le parezca una locura pero la socialdemocracia fue muerta por el neoliberalismo económico puesto en marcha por Reagan y Thacher y todavía vigente. Somos mercado, sólo mercado. Publicidad y productos de consumo.
    El cierre de bolsas mundiales tiene mayor repercusión en la vida de cualquier ciudadano mundial que las decisiones que sus representantes políticos puedan tomar.
    La patria, la libertad, la conciencia ecológica, la transversalidad, la autonomía y cualquier concepto, digno de serlo o no, está legitimado usarlo publicitariamente y nuestra lógica de consumidores hace que lo aceptemos. Baste decir que, para vender un coche, el anuncio utiliza de señuelo las bicicletas del servicio público de Madrid.
    La aclamada falta de valores, éticos, políticos y religiosos, no es tal. Se ha simplificado por un solo valor, el de mercado.
    Un saludo

    • Si aquí en España es muy dado a identificar a Ronald Reagan por ser un neoliberal cuando en realidad Ronald Reagan era un conservador que se manifestaba en contra del liberalismo como podemos comprobar en este https://www.youtube.com/watch?v=JO4iIjKNraw y otros videos.
      En cuanto a la socialdemocracia o el consenso politicamente corrupto institucional (ONU, UE, OCDE, FMI, Five Eyes,…) es utilizada supranacionalmente para la expansión de socialismo seudo-democrático o la arrogación de las soberanías, donde no tiene cabida otras voces que los falsos lideres actuando como puppets (May, Lagarde, Buch, Aznar, Sanchez, Clinton) y así beneficiar supremos lobbies corporativos y banksters. Un ejemplo claro lo tenemos en los impedimentos para aceptar el Brexit por parte de los inelectos burócratas de la UE, pero también por parte de Soros y sus puppets. Sin embargo, no hay impedimento para que la directora del FMI – C. Lagarde – represente a tal organismo con antecedentes penales. Por otro lado, lobbies como: Soros Open Society, Apple ecosystem, Google censorship, Facebook surveillance, Amazon unistore, Hollywood voices o los enemedia, … son todos mundi-socialistas. Entre otras cosas utilizan el lenguaje políticamente correcto – o la distorsión del sentido común – como una manipulación para estrechar la genuidad individual y popular. Y como advirtiera Reagan: “Si el fascismo alguna vez llegara a América lo haría en nombre o la forma de liberalismo”.

    • Sin mercado no hay Estado del Bienestar, ya que la condición natural del ser humano es la pobreza, en tu caso te preocupas del medioambiente, los pobres y todo lo demás porque tienes decenas de cómodos supermercados a tu alrededor llenos de alimentos y seguramente un empleo irrelevante creado por el mercado o por el Estado gracias al mercado, con el cual te alcanza para comer y gastar en caprichos capitalistas.

      La realidad es que la socialdemocracia está más viva que nunca y si está muriendo es por su propio éxito al haber engendrado unos Estados gigantescos altamente burocratizados y corruptos pero sobre todo un clientelismo que ha parasitado completamente a la sociedad y que ya roza lo vulgar. El malvado neoliberalismo solo existe en la mente de los estatistas que son incapaces de ver que su propio engendro se los está comiendo vivos, principalmente a impuestos para mantener a más de la mitad de la sociedad que no produce absolutamente nada; y con el envejecimiento de una población totalmente dependiente de la redistribución de lo ajeno el problema se agrava aún más, ya que un mercado que poco a poco produce menos detrás de bastidores no podrá mantener a tantos enchufados al gasto público así que la socialdemocracia y su gigantesco Estado acabará redistribuyendo miseria como siempre acaban todos los régimen colectivistas.

      El mal llamado neoliberalismo en todo caso lo único que puede hacer es evitar que la socialdemocracia acabe en un estatismo totalmente depredador como le sucedió a Venezuela, pero dado el adoctrinamiento, la propaganda estatista y la corrección política; seguramente pase esto último antes que la sociedad entienda que la socialdemocracia les prometió el cielo pero les acabo llevando al infierno. Un gasto público del 40% del PIB y en algunos países como en Francia de casi el 60% además de una deuda pública del 100% no es liberalismo es puro socialismo de mercado, hasta que acaben cargándose al mercado con lo cual solo quedará socialismo es decir pobreza, como sucedió en el comunismo.

  8. Creo que es injusto reducir la resistencia a las imposiciones del globalismo a un mero nacionalismo identitario. Existen diferencias entre nacionalismo y patriotismo, así como entre el colectivismo y el comunitarismo. Respecto del nacionalismo y el patriotismo tomemos como ejemplo a dos naciones europeas, Hungría y Polonia, que se enfrentan a la imposición de las políticas globalistas, en particular en lo referente a la inmigración descontrolada, el multiculturalismo y el aborto como método anticonceptivo y control de la población. Estas naciones no desarrollan políticas nacionalistas, no necesitan para sobrevivir enemigos exteriores, no exigen la reparación de supuestos agravios históricos, no apelan a la “solidaridad colectiva” de los suyos frente a los otros, simplemente quieren que en el marco de la comunidad de Naciones libres y soberanas, se les deje vivir según sus costumbres, sus tradiciones y todo aquello que les ha definido como pueblo, como nación, y ser dueños de su destino, sin imposiciones de poderes internacionales políticos o financieros.
    Si consideramos al individuo aislado como centro del mundo, esta apelación a la soberanía nacional puede producir cierto rechazo. Pero el ser humano no es un ente abstracto que nace de la nada y que pueda ser moldeado por las circunstancias cambiantes del mundo exterior. El hombre tiene una identidad, no es abstracto, no es un mero producto intercambiable entre regiones del planeta. Y ello es compatible con la unidad del género humano, donde todos los hombres son iguales, sin distinciones de raza y sexo, porque están dotados de dignidad, son portadores de valores eternos como decían los clásicos españoles de Salamanca, y esa igualdad del género humano es compatible con la diversidad, igual que la comunidad, (al final el hombre es un animal político que nace en la primera comunidad básica, la familia, y vive necesariamente en compañía de otros) es compatible con la libertad individual de sus integrantes. Un mundo sin familias, sin comunidades, solo puede ser un mundo formado por individuos solitarios, abstractos, desarraigados que vagan sin sentido por el planeta consumiendo y produciendo para poder seguir consumiendo, mientras, no ya un superestado, sino un poder abstracto y no reconocible, lo que impide que pueda ser contestado, les controla, decidiendo sobre todos los aspectos de su vida, desde que son un embrión hasta que se decida, para evitar sufrimiento por supuesto, que es el momento de su “muerte digna”.

    • En general de acuerdo con su comentario.

      Pero

      Simplemente recordar que Polonia, Hungría, Chequia, Eslovaquia, Rumania, Bulgaria, Paises Bálticos.. no entraron la UE por casualidad ( y de rebote en la NATO). Lo hicieron porque convino en su momento a:

      – USA y UK simplemente por incordiar y fastidiar a Rusia. La libertad de esos paises era secundaria, lo prioritario era fastidiar al otro

      – Alemania. Simplemente para que Berlín, capital de Alemania y e la práctica de Uropa, estuviera mucho mas centrada en los mapas. Que se viera que también había un extenso territoro al Este de Belín y no solo al Oeste y al Sur, con esos PIGS Mediterráneos.

      Y esos paises aprovecharon el bajón medio de renta para que los fondos FEDER que antes iban a los pises pobres de la UE fueran entnces en vez de al Sur al Éste. Y que además sus ciuadanos se pudieran mover por Uropa cómo ciudadanos uropeos..

      Tendrían que haber meditado si eso fue gratis o si había un debe. No lo hiceron entonces ergo tienen que tragar ahora con lo que les digan desde Berlín por disparatdo que sea. También pueden salirse de la UE, un Brexit sui géneris, pero no habrá bemoles.

      Que salgan de la UE, y que dejen de disponer de los fondos de cohesión y de la libre circualción de trabajadores.

      Entonces si que serán coherentes, si no no vale.

      Un cordial saludo

      • Bueno creo que las circunstancias no son las mismas ahora que cuando cayo el muro de Berlín. Evidentemente esos países están encantados de estar en la OTAN, no hay que olvidar que llevaban cuarenta años sometidos a la bota rusa, aunque también es cierto que ese dominio fue consentido por sus ahora nuevos aliados. Cualquiera que conozca mínimamente la historia de Polonia entenderá su entusiasmo proatlántico. Respecto de la UE, el problema fundamental no es Berlín, es Bruselas, por poner un nombre a la sucursal europea del verdadero centro de poder, el globalismo imperante en la ONU y en determinados poderes financieros internacionales. La UE actual no tiene nada que ver con la Comunidad Económica Europea fundada por devotos católicos que acabaron eligiendo por bandera la corona estrellada de la Inmaculada Concepción, ¡a ellos no se les hubiese pasado por la cabeza renegar de las raíces cristianas de Europa en una hipotética constitución!…si es que hubiesen tenido interés en redactar alguna, cosa que dudo. Esos países del Este piensan que la UE es reformable y convertible en una Comunidad de Naciones idenpendientes que es lo que fue en un principio. Por lo pronto ya han conseguido que Austria se les una y por primera vez uno de los “grandes”, Italia, puede ir por ese camino. En fin las cuestiones internacionales son complicadas. Saludos

        • En efecto Brigante

          Pero esa UE defctuosa ya era defectusa cuando los paises del Éste se metieron en ella de hoz y coz.

          Pudo mas su ambición, o la de sus lideres que ahora se hacen los suecos, que analizar donde realmente se estaban metiendo.

          Los fondos de cohesión no son gratis, son la mermelada con la que se compra a los paises que entran a cambio de obedecer y callar. Bien deberían de saberlo a poco que hubieran analizado el caso español.

          El problema es que para satisfacer egos a corto plazo y mirar por encima a los rusos y unos fondos de cohesión que son un caballo de Troya el aceptarosn un caramelo envenenado.. y no se atreven a reconcerlo.

          Polonia ahora es un nación entre dos gigantes, pero no hace mucho fue un verdadero dolor de cabeza para alemanes, rusos, y nórdicos.

          Respectoa si es Bruselas o Berlín.. es Berlín. Sólo que lo conveniente es que parezca Bruselas, porque no merece la pena ofender egos de franceses, belgas, holandeses.. etc, y mas depués de lo que pasó en la IIGM, pero es Berlín.

          Respecto a lo que dirían Schuman y demás, democristianos del los 50 con lo de la CECA si vieran el monstruo masónico en que devino esa CECA; pues que quiere que le diga. Si tuvieron éxito fue porque no sólo estaban construyendo la CECA, en el fondo estaban construyendo algo mas, y las pruebas las tuvo De Gaulle cuando quiso hacer su V República y lo que le calló después. O sea ese mayo del 68 y … y después admitir a UK, auténtico caballo de Troya USA en la CEE cómo animal de compañía.

          Todos eso que dieron alas a la reforma de la CEE de entonces, contra De Gaulle, que no era precisamente masón, todo ese poder NATO/USA del que tan contentos están (o estaban) por pertenecer a él en los pises del Éste, son los que se han cargado la CEE/CECA primigenia, y trabajaron para ello desde el principio.

          Un cordial saludo

  9. El futuro ya está predicho por los conspiratorios. El mayor negocio de la banca es manejar las pensiones, enormes cantidades de dinero en manos de una élite que hace y deshace y para eso es necesario un estado de bienestar socialista al menos sobre el papel para que la gente contribuya. Lo políticos serían meras piezas de engranaje del sistema que implementarían las planificaciones incluida la eutanasia. Quien se oponga se le margina utilizando redes masónicas entretejidas en la sociedad.

  10. A mi me parece que la ideología mundialista o globalización es el mito de una cultura única sobre supuestos nihilistas; la democracia, la Ilustración racionalista y los derechos humanos. Una especie de religión positiva que unificaría los mundos políticos, neutralizando su conflictividad en aras de “La paz perpetua”. Un mito antiguo y condenado al fracaso, porque sus pilares constructivos, meras abstracciones racionalistas, sólo son específicos de la cultura cristiano occidental, fuera de cuyo círculo cultural son simplemente incomprensibles. Y dentro de este círculo, intentan operar como una religión secular. La pregunta de Nietzsche ¿es posible construir un orden civilizado sobre meros supuestos racionalistas? sigue planeando sobre el constante fracasar de su empeño. El mundialismo, para triunfar, necesita destruir las culturas tradicionales, que son nacionales y nada abstractas. Una quimera.

    La corrección política es el modo calvinista de la política. Lo que hoy impera. Consiste en imponer la la Verdad a través de la política. La política moralizante de hoy, en que el Estado es el ente moral, una especie de Estado-Iglesia bajo la unidad del poder. Su desenvolvimiento solamente puede ser hacia el totalitarismo, en el que ya andamos más que enfangados.