Jean-Jacques Savin, jubilado de Burdeos, de 72 años, exmilitar paracaidista, salió en un tonel, hace 100 días de la Isla del Hierro, mecido por las olas y las corrientes; lleva recorridos 4000 km y espera llegar a las Islas del Caribe a final de este mes o principios de mayo,

Según sus propias palabras se trata de: “Una travesía en la que el hombre no será el capitán de su barco sino pasajero del Océano.”

En el Atlántico transcurre el tiempo plácidamente, salvo algunos pocos días de marejada en que el tonel se mueve como un diablo.

Su única preocupación es estrellarse a la llegada.

Tengo para mí que este personaje, Ms. Savin, es alma gemela de Mariano Rajoy. Mariano se subió a la Moncloa, se dejó llevar por la corriente, pasó algunos días de marejada y se estrelló a la llegada.

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Guillermo Gortázar
Nací en Vitoria en 1951. Estudios en San Sebastián, Madrid y en La Jolla, California. He sido “político” cuatro años contra el franquismo por las libertades, entre 1972 y 1975. Licenciado en derecho y Dr. en historia. Después de quince años en los que trabajé en banca, enseñanza media y universidad, retorné a la actividad política en 1990: fui diputado en tres legislaturas, hasta mi dimisión en 2001; inmediatamente después, volví a mi plaza de profesor de historia en la Universidad. El cesarismo en el PP y el nulo o escaso debate político terminaron por convencerme que aquello (esto) no terminaría bien. He dedicado buena parte de mi obra reciente a criticar la deriva partitocrática que, a mi juicio, es la base de la crisis política española. Para ampliar estos puntos de vista, publico un blog diario. Sugiero consultar libros y publicaciones en mi página web personal. 

3 COMENTARIOS

  1. La que se va a estrellar es Theresa May, Madama Erre Que Erre, a quien la frontera entre las dos Irlandas le fastidió el invento y que ahora intenta congraciarse con Jeremy Corbyn para evitar una vez más una salida de la UE por la puerta trasera. El Reino Unido se caerá de la sartén al fuego si a May le obligan a salir de Downing Street 10 y Corbyn le gana las elecciones a los «tories» por el desencanto de los votantes dadas las inúmeras torpezas cometidas por ellos, empezando por la desdichada idea que tuvo Cameron de convocar el referendo del Brexit.

    Un ex jefe del MI6 calificó a Corbyn de «increíblemente ingenuo o si no cómplice» en un escándalo de espionaje comunista y muchos políticos exigieron al líder laborista cortar todos sus vínculos con las agencias de espionaje del bloque soviético al saberse que tuvo tres reuniones bajo el nombre en clave COB con un espía checo en la Cámara de los Comunes durante el apogeo de la Guerra Fría, entre 1986 y 1987.

    Jeremy Corbyn es mencionado como «fuente» en un informe de espionaje del Estado checo. Corbyn y otros fueron contactados por la KGB para usarlos como «agentes de influencia» o para proporcionar información útil sobre otros políticos. El líder de la oposición admite que se ha reunido con «un diplomático checo» en el Parlamento, pero niega haberle dado información privilegiada. Debe haber sido solo para tomarse un té y hablar de fútbol.

  2. Lo de don Mariano tiene más mérito, porque el barco era bastante bueno y se lo regaló a la competencia al final del trayecto, él fue a estrellarse al Arahy mientras Soraya vigilaba el escaño para que Pedro no se sentase antes de tiempo, las formas son las formas

  3. Buena comparación, mas pienso que Don Mariano no se estrelló a la llegada, nos estrelló a los demás. Ningún político se estrella en democracia, haga lo que haga, salvo que sea delictivo y muchas veces ni aún así. En una Monarquía o en una dictadura, el Rey y el tirano tienen el riesgo, no pequeño, de perder la cabeza si no lo hacen bien y no corren lo suficiente para escaparse a tiempo, como hemos podido comprobar en no pocas ocasiones desde la degollina de la Revolución Francesa. En democracia no se corre ese riesgo, al contrario, por muy mal que lo hagas lo peor que te puede pasar es que pierdas las elecciones y ganes un cómodo y lucrativo retiro. Aunque a los políticos se les llena la boca hablando se su “gran responsabilidad”, lo cierto es que no responden de nada. Un conductor de autobús o un maestro de escuela habrá de responder por los daños causados a sus alumnos si hubo culpa o negligencia, y en no pocos casos aunque no hubiera nada. Un político elegido democráticamente no responderá jamás de los desastres que su mala gestión haya producido en el país, al contrario, se irá a su casa con la cartera bien llena. No es esta una mala razón para aborrecer la democracia.

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