La ultraderecha europea, ¿es ultraderecha? Tengo unas dudas razonables.

El Brexit, las recientes elecciones suecas, los gobiernos de Italia, Austria y Hungría sacan del mapa político a la socialdemocracia y ponen en un brete a los democristianos.

Si no hacemos caso a la propaganda de izquierdas, no observo en la llamada ultraderecha un cuestionamiento básico del sistema demoliberal como en su día lo hicieron, y llevaron a cabo el comunismo, el socialismo sovietizante de Largo Caballero, el fascismo y el nazismo.

Los nuevos votantes de la llamada ultraderecha no cuestionan el multipartidismo ni las elecciones

Los nuevos votantes de la llamada ultraderecha, lepenistas incluidos, son nacionalistas, consideran que el Estado nación es un ámbito de libertad y seguridad que hay que mantener y defender, creen que las fronteras deben ser seguras, son partidarios de la Unión Europea pero de otra Unión Europea, sus programas económicos son más bien liberales, defienden la familia, la tradición cristiana de Europa y no cuestionan el multipartidismo ni las elecciones.

Seguro que hay en el debate político y en el activismo elementos extremistas en la derecha, pero hasta el momento, no creo que pueda decirse que el sistema demoliberal esté en riesgo por la “ultraderecha”.

Lo que está a la deriva, y se veía venir, es el diseño del stablishment democristiano-socialdemócrata de Europa.

En todo caso, creo más probable que el riesgo para Europa procede de los retos de la globalización del siglo XXI. Ante ellos surgen reacciones como el supremacismo, el separatismo y las políticas disolventes, chavistas-populistas de la extrema izquierda, que todavía reivindican a Lenin. Estos sí cuestionan el sistema demoliberal.

Foto: Dragan Tatic


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Guillermo Gortázar
Nací en Vitoria en 1951 pero en 1953 mi familia se trasladó a San Sebastián donde realicé mis estudios. En 1970 aterricé en la Universidad Complutense de Madrid. Me interesa la historia y la política. Creo que la Política es la dedicación (temporal) más importante para una sociedad, siempre que se haga con altura de miras y con el objetivo de  un proyecto de libertad sometido a la ley, a la representación y al control de los electores. He sido “político” cinco años contra el franquismo por las libertades, entre 1970 y 1975. Licenciado en derecho y en historia,  después de trabajar tres años en el Banco de Vizcaya, en 1978, gané por oposición una cátedra de Instituto de Geografía e Historia. Disfruté muchísimo dando clases en Vélez Málaga, Las Palmas y Madrid. Poco después obtuve una beca Fulbright, con la que amplié estudios sobre Historia de Europa en el final del siglo XIX y principio del siglo XX. De Madrid llevaba conocimientos; en la Universidad de California, La Jolla, comprendí el secreto de la excelencia universitaria americana y allí me hice historiador profesional. Pasado un periodo de quince años en los que trabajé en banca, enseñanza media y universidad, retorné a la actividad política en 1990, fui diputado en tres legislaturas, hasta  mi dimisión en 2001; inmediatamente después, volví a mi plaza de profesor de historia en la Universidad. El cesarismo y la manía de nombrar los expresidentes a los presidentes terminaron por convencerme que aquello (esto) no terminaría bien. He dedicado buena parte de mi obra reciente a criticar la deriva partitocrática que, a mi juicio, es la base de la crisis política española. Para ampliar estos puntos de vista les sugiero consultar mi página web personal. 

3 COMENTARIOS

  1. Amenazan los privilegios de la oligarquía económica-política. La prensa de papel se resiste a morir, por eso tienen que lamerles el culo. Lo de la TV es de pura vergüenza. Y las radios, prácticamente lo mismo. No van a morder la mano que paga la publicidad, como la Caixa o el Banco de Santander.

  2. Coincido con articulo y el comentario de Anti Bad.
    Hablan de populismos cuando el consenso socialdemócrata lleva decadas ganando elecciones a base de propaganda y promesas nunca cumplidas.

    El País, Abc, La Razon, ElConfidencial.com y un largo etc son vomitorios de propaganda del régimen que perpetua en el poder a las castas que nos frien a impuestos con el cuento del estado de bienestar, que básicamente consiste en el bienestar de los politicos.