Vivimos tiempos de una potente reacción política que se propaga por los Estados Unidos, Europa y, más recientemente, Latinoamérica. Grandes bolsas de población parecen sumirse en movimientos antisistema. La mayoría de los expertos intenta explicar este fenómeno mediante el argumento de que la globalización habría dividido las sociedades occidentales entre ganadores y perdedores; no sólo en lo económico, también en lo cultural. Este doble shock estaría animando la pujanza de alternativas políticas, cuya promesa de frenar el proceso globalizador y revertir sus efectos estarían premiando los electores.

Esta explicación da por supuesto que la globalización es un proceso espontáneo, donde unas veces se gana y otras se pierde, pero en realidad no es exactamente así. La globalización tiene también otra expresión que es bastante menos espontánea: el “globalismo”, una proto-ideología donde los impulsos globalizadores son analizados y sometidos a la planificación de una nueva forma de Gran gobierno que trasciende el Estado nación.

De la globalización al globalismo

Nuevas instituciones, como el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea o la ONU, intentan marcar las agendas de los países; pero también otros organismos, como los foros políticos y económicos internacionales o las ONG con dimensión multinacional. Estos agentes potenciarían determinados aspectos de la globalización, pero restringirían otros.

Un claro ejemplo es el empeño de la Unión Europea por controlar la principal expresión de la globalización: Internet. El propósito de la UE tiene además un aspecto especialmente inquietante: el control de Internet no sólo pretende ser económico sino también moral.

Se está instrumentalizando la globalización para promover la uniformidad, no la diversidad

Otro ejemplo es la imposición de la “armonización fiscal”; es decir, la idea de que el progreso sólo es posible si la tecnocracia redistribuye al menos la mitad de la riqueza que las sociedades generan. Conforme a esta idea, la UE se arrogaría el derecho a advertir, sancionar o, incluso, incluir en una lista negra a las naciones que no se atengan a esta convención. También en este caso se añade un inquietante sesgo moral: redistribuir es bueno.

La tendencia a convertir la globalización, no en una apertura, sino en la imposición de determinadas convenciones materiales y morales a conjuntos enteros de naciones, evidenciaría que se está instrumentalizando la globalización para promover la uniformidad, no la diversidad.

Así pues, la reacción no sería sólo fruto de la reducción de expectativas materiales o la pérdida de una superficial hegemonía cultural, se debería también a una percepción más profunda: el globalismo dirigido estaría removiendo reglas fundamentales sobre las que se asentaban las sociedades abiertas.

Sin embargo, el factor que convierte la reacción en un suceso imprevisible es que las sociedades occidentales se han visto despojadas gradualmente de los valores que las vertebraban. Una circunstancia de la que ahora empiezan a tomar conciencia muchos individuos. Que los expertos no señalen este hecho se debe, además de a sus propias preferencias, a su falta de perspectiva histórica.

Nada de lo que hoy sucede puede entenderse sin mirar más allá de la Gran recesión de 2008 y sumergirse en un siglo XX dominado por la sensación de que el mundo caminaba sobre el filo de una navaja.

El gran trauma

El siglo XX no empezó mal, al contrario, predominaba un sentimiento de euforia. Las sociedades europeas habían dado un salto técnico y económico enorme. Y se creía que los avances científicos y técnicos y el auge económico erradicarían de manera definitiva la violencia secular que constantemente generaba guerras.

Esta creencia no era gratuita. El último gran conflicto europeo se remontaba a la guerra franco-prusiana, que finalizó en 1871. Por lo tanto, para buena parte de los europeos de principios del siglo XX la guerra era un mal del pasado. Su mundo era un mundo pacificado, de sorprendentes avances técnicos y científicos y de creciente prosperidad.

Así, los primeros años fueron los años de la seguridad. Un periodo en el que la preocupación de la pujante burguesía europea, y de quienes aspiraban a formar parte de ella, no era ya la política ni las amenazas externas, sino mejorar su posición en un entorno cada vez más prometedor.

Sin embargo, a la vez que el ciudadano se olvidaba de las viejas amenazas, los gobiernos europeos intentaban desesperadamente garantizar la expansión política y económica de sus naciones tejiendo complejas y secretas alianzas. Y la política internacional terminó convirtiéndose en un complicado y peligroso castillo de naipes que finalmente se derrumbó el 28 de junio de 1914. Entonces se produjo la conmoción: la Gran guerra.

La transferencia de la culpa

Se suele concluir que la catástrofe de la Gran guerra fue producto de unos gobernantes ancianos y fuera ya de su época, viejos intrigantes e irresponsables incapaces de prever lo que era obvio: que el gran avance industrial y el músculo desarrollado por las potencias europeas durante el largo periodo de paz no vaticinaban una guerra a la antigua usanza, sino una moderna y pavorosa matanza.

Pero esta conclusión ignora un factor fundamental, la fatal arrogancia de una juventud que sólo conocía la guerra por referencias literarias, muchas de ellas lejanas o románticas. Fueron las nuevas generaciones acomodadas las que clamaron en las calles, en los diarios, en los influyentes círculos culturales e intelectuales para que sus gobernantes no rehuyeran el conflicto, sino que lo asumieran como un acontecimiento necesario y purificador.

Ignorantes de que el avance tecnológico e industrial era un arma de doble filo, incendiaron los ánimos de las naciones mediante la exaltación de valores tradicionales como el patriotismo, la caballerosidad, el honor y el heroísmo. Estas generaciones estaban tan convencidas de que la guerra sería un breve paseo militar donde demostrar sus cualidades que no dudaron en precipitarse en el abismo.

Las nuevas generaciones, incapaces de asumir su propia responsabilidad, buscaron un culpable y lo encontraron en lo que identificaron como “un mundo viejo”

Un año después, las nuevas generaciones soportaban terribles bombardeos, vivían enterradas en el fango de las trincheras, entre la mugre, devoradas por las ratas, famélicas y enfermas de disentería. Y sus bajas se contaban por centenares de miles. No había combates gloriosos sino matanzas a escala industrial.

Cuando la guerra terminó, los mismos jóvenes que habían partido hacia el frente desfilando alegremente al compás de las bandas militares y bajo una lluvia de flores, regresaron prematuramente envejecidos. Su ingenuo optimismo se había transformado en un corrosivo resentimiento.

Incapaces de asumir su propia responsabilidad, buscaron un culpable y lo encontraron en lo que identificaron como “un mundo viejo”. Y asociaron con el pasado los mismos valores con los que equivocadamente habían inflamado su ardor guerrero. Toda costumbre, norma o convención social anterior a la guerra empezó a ser cuestionada indiscriminadamente.

El fin del principio de autoridad

El principio de autoridad, que vertebraba la sociedad civil, se vio gravemente debilitado. Y la transgresión se propagó sin freno. Primero como una forma de contestación, casi de venganza, pero después como estilo de vida y de expresión intelectual y artística que atraía no sólo a la juventud sino también a los adultos.

Rober Nisbet señaló acertadamente lo que significaría la quiebra del principio de autoridad, no sólo en lo que respecta al pasado sino sobre todo al presente: “Algunos piensan que el deterioro de la autoridad abrirá una nueva era de mayor libertad individual. Otros creen, por el contrario, que conducirá a la anarquía social. Yo diría más bien que el vació dejado por la autoridad será llenado por un ascenso irresistible del Poder.”

El trauma de los totalitarismos justificó la consolidación posterior de un totalitarismo blando, aparentemente benigno, que expandiría sin límite el poder del Gran gobierno

Con el principio de autoridad en crisis y desprovistas de sus viejos valores, las sociedades se encontraron de pronto perdidas en el mundo creado después de la guerra; un mundo donde, además de la contracultura, la depresión económica y la inestabilidad política eran el nuevo horizonte. Y la búsqueda de soluciones radicales a problemas radicales animó a muchos a buscar respuestas en la ideología.

Hoy sabemos que la eclosión de las grandes ideologías supuso el ascenso del comunismo, el nazismo y el fascismo. Sin embargo, se suele ignorar que el trauma de estos totalitarismos justificó la consolidación posterior de un totalitarismo blando, aparentemente benigno, que expandiría sin límite el poder del Gran gobierno. Este totalitarismo de rostro amable transformaría la democracia liberal en una democracia social que restringiría progresivamente la autonomía de los individuos a cambio de la promesa de una igualdad, seguridad y prosperidad colectivas.

El presente

La Gran recesión de 2008 supuso en parte la ruptura de este contrato. Pero sobre todo evidenció la pérdida de autonomía de los individuos. Los Estados, con el auge del Gran gobierno, habían ampliado su jurisdicción hasta cotas extraordinarias. Y ahora esos mismos Estados perdían su propia autonomía, cediendo esa vasta jurisdicción a organismos transnacionales. Este suceso sumaría al shock económico el shock político. El ciudadano perdía definitivamente cualquier capacidad de controlar al poder.

La fatal arrogancia de quienes creen encarnar los valores de la modernidad está convirtiendo el debate en un diálogo de sordos cuyo único horizonte es la confrontación

Así pues, más allá de la hipótesis de los ganadores y perdedores, lo que hoy se propaga es la percepción de que el globalismo está removiendo los restos del viejo orden occidental. Y que la democracia ya no controla al poder, porque el poder se ha trasferido del Estado nación a un nebuloso cuerpo de tecnócratas y expertos que supuestamente decidirían en función de los datos y las evidencias. Ahora el poder sería intrínsecamente bueno y no necesitaría ser controlado por unos ciudadanos volubles y necios. Y el voto habría pasado de ser un derecho a ser un deber: el deber de “votar lo correcto”.

Dice un conocido aserto que ningún hombre cae en el error si no es por la verdad que en ese error se encierra. Hoy esa verdad parece advertirnos que, de nuevo, la fatal arrogancia de quienes creen encarnar los valores de la modernidad está convirtiendo el debate en un diálogo de sordos cuyo único horizonte es la confrontación.

Es cierto que por más que nos empeñemos en hacer retroceder las manecillas del reloj, el viejo mundo no volverá. Debemos aceptar que existimos en un mundo nuevo. Sin embargo, algunos valores injustamente denostados en el pasado no sólo son perfectamente compatibles con nuestro tiempo, sino que aportarían un ingrediente fundamental para el buen funcionamiento de la sociedad: la confianza. Que quieran verlo quienes contemplan la globalización a través de la deformada lente del globalismo es ya otra cuestión.

Foto: Jerry Kiesewetter


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34 COMENTARIOS

  1. Lo que nadie quiere asumir es que salvando las distancias Occidente se ha convertido en la nueva URSS socialdemócrata y por lo tanto antiliberal, por ejemplo de que vale que podamos expresar más o menos lo que pensamos si luego somos completamente esclavos de la mafia política, burocrática y clientelar.

    • El neo-comunismo pretende controlarnos. Se difraza de lo que sea para despistar, pero comunismo se queda.
      Violencia, pérdida de libertad, control total de la persona por el estado, pero vestido de democrático, de feminismo, de igualdad o lucha contra la pobreza, de ecologismo, o de cambio climático.

      Mi consejo a los del cambio climático, a los ecologistas, a los que luchan contra la pobreza o la igualdad se alejen urgentemente de los progres-izquierda si pretenden hacer avanzar sus causas. Estos no traen mas que desgracias…

  2. El artículo habla de globalización, ganadores y perdedores, globalismo como ideología. Desde luego yo no lo diría mejor.
    Pero dejenme que el mismo fenómeno lo vea desde otro punto de vista, aplicado específicamente a España.

    España ha sido durante muchos siglos un país fundamentalmente agrícola. La mayor parte de la riqueza y el empleo lo generaba la agricultura. Han existido bolsas de desempleo en España desde la baja Edad Media, especialmente en Andalucía y Extremadura.

    España empieza a industrializarse en el siglo XIX, pero la industria está concentrada en Cataluña, Vascongadas, y por algunos otros puntos dispersos. Es a mediados del siglo XX cuando se produce el movimiento masivo de abandono del campo para dirigirse a las fábricas de la ciudad. En los años 50-60 empieza el movimiento hacia las ciudades, y también al extranjero como Alemania, Francia, Suiza.

    La población agrícola española al final del siglo XIX era aproximadamente el 70% del total. Desde 1910 a 1930 pasó del 66% al 46%. (Datos de Estadísticas históricas de España siglos XIX-XX. Vol3. C Barciela, A. carreras, X Tafunell). En 1950 se mantiene sin cambios la distribución de la población activa. Entre 1950 y 1970, la agricultura pierde 2,3 millones de hombres.

    En 1986 el porcentaje de ocupación en agricultura ya era del 15,76%, que se redujo progresivamente hasta el 5,33% de 2004 (Datos de La evolución de la agricultura en España: tradición, modernización, … F Molinero).

    En resumen, a principios del siglo XX la población agrícola era un 70% a principios del siglo XXI es del 5,33 –y disminuyendo-.

    Los españoles han abandonado el campo y se han ido a la ciudad, principalmente a las fábricas. Pero las fábricas empezaron a irse a Asia en los años 90 –deslocalización o globalización-. Resulta que los millones de españoles que abandonaron el campo para ir a las fábricas de la ciudad ven como estas se van a Asia.

    Que hacemos con esos millones de trabajadores, a qué los dedicamos? Si a eso añadimos que España está políticamente desestabilizada, podemitas, socialistas y agentes de la secesión aunan fuerzas para destrozar España, donde y como podemos volver a ocupar a esos millones de personas?

    Saben podemitas, socialistas y agentes de la secesión cómo dar trabajo a los millones de españoles cuyo trajo emigró hace tiempo a Asia? La respuesta es no.

    Cuando los españoles atrapados en las ciudades, se encuentran también permanentemente atrapados en el paro se tienen que sentir engañados.

    Si a eso añadimos que el sistema educativo, en los años 60-70, era el ascensor social y que al haber sido destrozado por las leyes socialistas (insisto el PP no ha hecho ninguna ley de educación que se haya aplicado) ha dejado de serlo.
    Al letal problema que han creado los agentes de la secesión, hay que añadir el gran problema de la ocupación. Las instituciones actuales no solo no los resuelven sino que los aumentan.

  3. “Este totalitarismo de rostro amable transformaría la democracia liberal en una democracia social que restringiría progresivamente la autonomía de los individuos a cambio de la promesa de una igualdad, seguridad y prosperidad colectivas”

    Puede que en teoría fuese así, Javier, pero la realidad es que en la práctica esa promesa de “igualdad, seguridad y prosperidad colectivas”, en Europa, salvo en esos excéntricos países nórdicos, no llegó a cumplirse. Y si lo hizo, no duró demasiado tiempo. Esa promesa de “democracia social” representó un pequeño paréntésis de prosperidad que trajo optimismo e ilusión pero resultó ser un falso espejismo. En nuestro país coincidió con el ascenso del PSOE de Felipe González al poder y todos sabemos cómo evolucionó y culminó esa etapa social y política, alterada groseramente en sus principios fundacionales sin que los ciudadanos llegaran siquiera a percatarse. Claro que, el relevo del PP de Aznar al poder también resultó ser una etapa de expansión económica tan optimisma como engañosa en el medio plazo. Y ya no hablemos de la imposible democracia social de Zapatero ni de las siestas de Rajoy ni del marketing vacuo del oportunista Sánchez.
    Como diría Hillary Clinton, lo ideal en estas cuestiones políticas para seguir manteniendo el favor del electorado es “mantener una actitud en público y otra en privado”. Siempre que no te pille in fraganti y todo se vaya al traste, claro.
    Por otro lado, al etiquetar la democracia o referirse a ella como: ” liberal” o “social”, el nombre es lo de menos, lo que importa es el efecto práctico y real que tiene en la calidad de vida de los ciudadanos. Se puede engañar a todos durante algún tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo. Con las batallas culturales que presenta la progresía e hipocresía de la izquierda pasará lo mismo.
    Qué más da llamarle democracia “social” y “liberal”, cuando no es ni lo uno ni lo otro, cuando todas esas promesas incumplidas reiteradamente acaban pasando factura, minando la paciencia y la moral del ciudadano. Si esa “seguridad, igualdad y prosperidad colectivas” en occidente hubieran sido más reales que ficticias, los ciudadanos, los distintos colectivos, grupos sociales no tendrían tanta necesidad de dar un puñetazo en la mesa y rebelarse contra esa farsa política que nos representan a diario.
    Si esa “seguridad, igualdad y prosperidad colectivas” fueran reales, los mismos que se rebelan, no tendría inconveniente en hacer la vista gorda, “dejarse querer” por más tiempo o someterse a ese “totalitarismo blando” al que usted se refería, pero no parece haber razones para ello.

    El año 2008, como bien indica, representa el punto álgido de la crisis económica y a partir de esta, se suman la política y social. El comienzo del milenio con el atentado terrorista a la torres gemelas, además mantenernos en shock, ya fue un mal presagio y una amenaza a nuestra seguridad, en la que se acabron cumpliendo los peores pronósticos. Todas las turbulencias y los conflictos políticos y sociales que han ocurrido en España, en Europa y en el resto del mundo en esta década parecen abocarnos a un final de ciclo histórico y al comienzo de otro.
    Mientras los que manejan lo resortes del poder no aflojen sus cadenas y procuren de verdad esa seguridad y prosperidad colectiva que nos hurtan, la radicalidad en las posturas, el desapego hacia las instituciones y la confrontación civil e ideológica serán inevitables y desquiciadas, siempre que la verdad que es tozuda salga a relucir.
    Habremos de tener confianza para que la destrucción de ese viejo orden que hemos conocido hasta ahora y la construcción de uno nuevo más auténtico, no signifique un retroceso en nuestro grado de civilización.

    Saludos,

    • No el comienzo del Principio de Autoridad por parte de Jair Bolsonaro que le acaba de sacar a Haddad 11 millones de votos en el segundo turno hoy domingo. Lo decía la Biblia ya:

      Jueces 10.3: “Se levantó Jair para defender al pueblo de Israel”

      Reyes 11.25: “… que Haddad fue el enemigo del pueblo de Dios pues él detesta al pueblo de Israel”

      “Let it be written, let it be done”…2.000 años después en el Hemisferio Sur.

        • La esposa de Bolsonaro, Michelle, cuyo padre es de Crateús, pueblo cercano al de mi mujer en el estado de Ceará, lo llama Jair a su suegro Paulo Negao, porque es negro.

          El padre y tíos de ella emigraron a Brasilia en los 70 para abrirse camino en la vida y allí encontró Paulo Negao a la madre de Michelle Bolsonaro que es blanca. Esto no lo dice en TV1 Marcos el periodista gafaplasta en sus crónicas del Telediario. No sabe la diferencia entre negro y pardo entre mestizo y caboclo, el tontoelaba del periodista.

          Este es mi resumen querido amigo.

          diariodonordeste.verdesmares.com.br/editorias/politica/discreta-michelle-bolsonaro-tem-familia-nascida-em-crateus-1.2019479

          • Hola Reliable 1

            Leído.

            Respecto a los medios españoles andan todos hiperventilando y/o a lágrima viva. Divierte y asquea a la par el sesgo de la desinformación que a modo de alfalfa sirven a sus cada vez menores audiencias. Paciencia amigo…

  4. Buen artículo Benegas…esa dualidad entre autoridad y poder no es una anécdota. Según lo leía me venía a la cabeza algún texto de Julien Benda y ‘La traición de los intelectuales’…reclamando volver a los clásicos griegos para rescatar al hombre enterrado bajo toneladas de estiércol hegeliano.

    Pero la memoria me falla y no lo tengo por aquí para citarlo correctamente.

  5. Todo comenzó cuando a alguien tuvo la ocurrencia de decir que el hombre evolucionaba.
    Tras miles de años de evolución los economistas y sociólogos no han llegado a descubrir que la economía es el estado de ánimo de la época, las guerras algo muy parecido.
    Hasta la próxima época espiritual. Saludos.

  6. BE HAPPY, DON´T WORRY

    (In memoriam J.G.Ballard, 1930-2009)

    Los últimos residentes nos habíamos reunido en la azotea del edificio. Pasábamos el día despiojándonos y recogiendo los paquetes de alimentos y medicinas que nos arrojaban desde el cielo. No era mucho para repartir, pero ya quedábamos pocos, después de la última gripe aviar. Cuando la ropa empezó a caérsenos a pedazos al cruzar los pasos de peatones, debimos darnos cuenta de que la lluvia ácida no era tan inocua como nos dijeron. Poco después, pudimos observar un color raro en los excrementos de los perros que nuestros vecinos solían pasear por el parquecillo de nuestro suburbio. Al mismo tiempo, se produjo una ola de embarazos no deseados en las mujeres más jóvenes y se levantó la sospecha de que eran los subsaharianos la causa de tales sucesos inexplicables.

    Poco antes del toque de queda, cuando el aire nocturno resultaba irrespirable y volvíamos a casa con máscaras antigás después de salir del trabajo, comprobamos que los cajeros automáticos habían dejado de funcionar y en los boletines informativos se anunció que los Gobiernos se habían disuelto y habían entregado el poder a una comisión internacional de expertos en técnicas de supervivencia, reclutados entre los últimos supervivientes de la edición 135º de “Loft story”. El nuevo ministro de Cultura sabía cantar y amenizaba nuestras noches al raso con tiernas nanas y arias del siglo XVIII, emitidas por el único canal de radio que funcionaba, después de que un virus global acabara con todos los sistemas informáticos de los satélites.

    No nos quedaba dinero en papel moneda, así que las tabletas de aspirinas sustituyeron al dólar y al euro y, dado que muchos de nosotros padecíamos una ligera encefalitis genéticamente modificada, que derivaba al final del día en molestas migrañas recurrentes, no nos pareció tan mal este cambio. Aunque abandonados a nuestra suerte, nos pudimos apañar con lo que íbamos reciclando de nuestros propios cuerpos: grasa, pus, gases, orina, esputos, saliva y algo de semen, el aún reutilizable de los que no habían sufrido la atrofia terminal de los genitales.

    Al principio, cuando la gente hablaba de “globalismo”, nos pareció bien que el mundo por fin hallase la unidad de civilización, el buen gobierno, las costumbres civilizadas, la paz, el orden, el bienestar y la felicidad. Lo que nadie nos dijo fue que el mal, la enfermedad, el sufrimiento, las privaciones, la anomalía, la barbarie, la descomposición y la anarquía serían también universales de ahora en adelante.

    Si al menos nos quedara algo de perro para dar sabor a la sopa de esta noche…

    • No me parece a mí que el futuro del mundo bajo el globalismo sea el que describe, ni de lejos. Imaginen mejor un gran mercado formado por individuos aislados que viven exactamente igual en todo el mundo, con los mismos gustos las mismas aficiones, solo dedicados a la producción y al consumo, un mundo hedonista donde lo único que se busca es la satisfacción inmediata de deseos, un mundo sin familias donde el nivel de población estará controlado y donde la gente se relacionará fundamentalmente a través de la tecnología y la realidad virtual. Un mundo donde el aborto controlará los posibles excesos de población y la eutanasia será la herramienta perfecta para acabar con las vidas que no son dignas, es decir todos aquellos que no sean autónomos cien por cien. Porque la única vida digna será la que sea capaz por si sola de producir, consumir y disfrutar sin límites. Un mundo en paz, salvo conflictos locales en lugares marginales.
      No creo tampoco que lleguemos a esto pero me parece más real que un mundo asolado por enfermedades y hambriento. Eso ya lo veíamos en las pelis catastrofistas de los años 60 y 70.

  7. Buen articulo D Javier. Hacen algunos comentarios acertados sobre el globalismo, pero creo que el desastre en el que vivimos nos lo han organizado, esos poderes que impulsan acciones sin tener control de ellas, porque no quieren dar la cara. Todo son patadas a seguir, como en rugby. Y aquí voy a repetir un comentario de un colega consultor industrial senior, que es muy simplista, muy poco filosófico, pero cierto en los hechos y consecuencias que lo avalan. Decía mi amigo: “El origen del globalismo no es filosófico, es práctico. El mundo occidental tiene un exceso de capacidad de producción instalada de millones de unidades al año de todo”. Y apuntábamos un informe de una muy buena consultora, que decía en 2005, que el exceso de capacidad instalada era de 2 millones de automóviles anuales, decenas de miles de aviones comerciales, miles de cargueros, millones de aparatos de electrónica de gran consumo y varios millones de electrodomésticos”. Millones de productos que no tenían clientes. La primera solución para buscar clientes fue elemental: “tumbar fronteras”. Y ya tenemos clientes, pero que no tienen capacidad de pago. Así que les implantamos un sistema capitalista de crédito, para que puedan pagar nuestros productos. Pero estos nuevos clientes no tienen cultura de crédito, ni de pago, y los bancos al final estallan, arrastrando la economía de occidente de dónde ha salido el dinero. Y ahí comenzó el desastre”. Ahora estamos en un ajuste de capacidad de producción silencioso, largo, doloroso, desigual, de resultado incierto, e injusto, porque muchos de los que han perdido el dinero, no tenían posibilidad de saber que se hacía con él, ni a dónde iba, fruto de las estratagemas de engaño comercial que hemos sufrido. Y claro la confianza ha desaparecido, desapareciendo el llamado “money three” y quedando solo a la vista el “Money one”. En definitiva Occidente se ha empobrecido dramáticamente.

  8. Buenos días Don Francisco

    Buen análisis histórico, pero le echo en falta que incida mas en lo del “globalismo”. Porque eso no llega y se mueve así cómo así.

    No analiza usted cóm se relacionan el “globalismo” y el “neoliberalismo” (que no tiene, en mi opinión, nada de liberal) .

    El problama es que antes el azar pesaba mas en nuestro devenir, pero cómo consecuencia precisamente de ese devenir histórico que usted nos ha relatado el azar interviene cada vez menos. Las cosas no ocurren por casualidad.

    Desde esos comienzos del XX que usted analiza hasta ahora sería conveniente ver cual era el peso en el PIB “global” de los paises democráticos, cómo ha evolucionado.

    Y si ese traspaso de PIB, cada vez mas acentuado a los paises estilo China, India,… los famosos BRICS .. a pasies menos democráticos; que ha ido acompañado de esa delegación masiva de poder en el Estao primero y en organizaciones supranacionales después, en los democráticos tiene algo que ver con lo otro. Lo del párrafo anterior.

    Y que se puede colegir de ello.

    Hasta donde se prolongará esta degeneración, quien sabe. Pero conviene recordar que la prosperidad económica se deriva de la libertad creativa e intelectual; precisamente lo que mas se está restringiendo. Nuestro progreso actual bebe de descubrimentos antiguos en ese Occidente que tanto abomina ahora de si mismo, y cuando se agote esa teta en un mundo globalizado, donde dudo que China/India sepan retomar un relevo cutural liberal, para seguir tirando de carro; lo que nos puede esperar no lo veo precisamente claro.

    un cordial saludo

    • India es una democracia. Las únicas que dejaron las colonias de U.K. operativas, que siempre han vivido en democracia desde que son estados independientes. Una es India y la otra es Botswana. Este último país la naturaleza no es generosa con ellos y no tiene salida al mar. Lo de China es inexplicable en la perspectiva del tiempo.
      Se creía que los regímenes comunistas serían eternos por la época de la presidencia de Richard Nixon. Entonces, aparte de suspender la convertibilidad oro-dólar en que se basaba el sistema monetario heredado de la II Guerra Mundial. Aplicó el viejo dicho “Los enemigos de mis enemigos son mis amigos” y no sólo reconoció a China comunista, sino que encima les cedió a un país pobre con tecnología autárquica (más la que le dieron los soviéticos) todos los conocimientos y las fábricas de occidente. Pekín supo aprovechar la ventana de oportunidad. Mandó a sus mejores estudiantes a las mejores universidades americanas. Los frutos de esa política de comunismo capitalista están ahí. Ahora China “vuela” prácticamente sola. Y en 30 años será la primera superpotencia mundial. Un programa espacial con pasos escalonados, que les puede llevar a un salto tecnológico cualitativo. El sistema educativo pre-universitario de USA es una auténtica basura. Sólo se sostiene, porque sus universidades AÚN son de las mejores y gracias a estudiantes indios, pakistaníes y de otros países.

      Les dejo un corte de un debate de Michio Kaku un americano de etnia japonesa. El mayor divulgador de ciencia a nivel popular, que ha sustituido a Asimov en esa tarea. Está subtitulado, pero es toda una revelación. Aplíquelo a España.

      • Clamoroso el video.

        Además y aunque está subtitulado, mi inglés no es superferolítico, pero se puede seguir con facilidad.

        Sólo que siendo cierto ello no indica que India sea una democracia “full”, y menos China.

        Y los egresados de esas universidades USA que vuelven a sus paises tampoco creo que lo ambiocionen.

        1-No son idiotas

        2-Han visto de primera mano lo que unos idiotas pueden hacer destrozando a nación que tuvo una democracia y ha degenerado en lo que todos sabemos

        3-Para ellos un sistema donde se valore suficientemente la MERITOCRACIA y la Ley, aunque no sea un paraiso democrático les es suficiente.

        Por eso no creo que ni China, ni India, etc.. evolucionen a estados mas democráticos. Aunque tampoco serán dictaduras radicales.

        Un cordial saludo

  9. Nada menos que en Santiago de Compostela, San Juan Pablo II, viejo conocedor de los totalitarismos anticristianos del siglo xx que hoy reviven bajo nuevas formas, pronunció unas memorables palabras: “Desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor:Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes”
    Hoy, como la aldea gala, solo los irreductibles de Visegrado resisten al invasor, y como los irreductibles galos cuentan con un arma poderosa, una poción mágica que les hace invencibles: su fe en los valores de la verdadera y vieja Europa a la que apelaba Juan Pablo II.

  10. Buenos días Emme. Coincido con usted, hay que seguir peleando pero no hay motivos para sentirse demasiado optimistas.

    Que Sánchez pueda ser presidente del Gobierno nos define como sociedad. Su mediocridad es tan incuestionable como un axioma. Y no olvidemos que la falta de exigencia hacia los gobernantes, hacia el orden, hacia nosotros mismos, nos ha llevado históricamente a situaciones de extrema tirantez siempre resueltas, cómo no, a garrotazos.

    Así convivimos, así estamos y así seguiremos, padeciendo una nueva crisis que apenas empieza, viviendo estigmatizados por la envidia y anhelando el igualitarismo, incapaces de asumir el esfuerzo individual, la disciplina moral, el premio al mérito, el compromiso con la excelencia (deportes aparte). Y en el ínterin y aprovechando el desconcierto, una oligarquía y unos cuantos listillos se van llenando las alforjas de forma más que sospechosa.

    No hay que sorprenderse ni rasgarse las vestiduras por lo que está ocurriendo en Cataluña. Es solo un «fait divers», un simple suceso en el proceso de descomposición del Régimen del 78. El descontrol y el desorden van en aumento exponencial como corresponde a la dinámica de todo sistema con entropía positiva, hasta que la implosión le hace alcanzar el equilibrio. Que el Régimen va a colapsar a corto plazo lo intuimos todos, lo que queda por saber es si el reventón irá acompañado solo de materia fecal o veremos también correr algún liquido rojo por las calles.

    La solución solo puede ser traumática, porque cuando un órgano pasa al estado de gangrena hay que recurrir a la amputación. Y nosotros, los de a pie, a seguir esperando la incisión hasta que reine el caos y el cambio de régimen tenga que hacerse por las malas.

    Esto no nos va a salir gratis.

  11. Buenos días Enrixav, dice usted:

    “Cuando la gente vea los bolsillos vacíos pronto empezarán las hostias. De las de verdad”.

    Y dice Javier Benegas:

    “Nada de lo que hoy sucede puede entenderse sin mirar más allá de la Gran recesión de 2008 y sumergirse en un siglo XX dominado por la sensación de que el mundo caminaba sobre el filo de una navaja”.

    Y digo yo, cuando el dinero se va por la puerta el amor salta por la ventana.

    El 2008 ha sido el momento donde empezó a desaparecer “el amor” del ciudadano, el dinero desapareció de los bolsillos, al menos de los bolsillos del común mortal, de golpe y porrazo el ciudadano se encontró sin liquidez, sin crédito, sin trabajo, y con deudas inasumibles. Los embargos, los desahucios, las privaciones fueron pan de cada día y a la vez, todos los robos a lo grande perpetrados en España durante décadas, empezaron a salir a la luz.
    Las calles no estallaron, pero las mentes de las personas fueron preparadas para que determinadas corrientes, que ya se estaban abriendo paso, empezasen a tener éxito, era muy fácil empezar a odiar al rico y así poco a poco, el terreno del populismo empezó a dar frutos. Las cosas durante estos años no mejoraron, cada día surgieron problemas nuevos, en España han sido años de escándalo tras escándalo y en vez de tomar medidas, allá por el 2008 y sucesivos para tener un futuro prometedor, no se hizo. España se ha quedado obsoleta, sin dinero y con unas nuevas corrientes ideológicas que han resucitando viejas rencillas y viejas ideas que nos pueden llevar a la destrucción como Nación y como ciudadanos que conviven en una sociedad en paz.

    Suelo ser bastante optimista, considero que de todo se sale, pero esta vez no creo que la salida sea un camino de rosas, todo lo contrario, lo veo lleno de fango. El ciudadano tiene el bolsillo vacío, lleno de una carga impositiva leonina y la mente llena de nuevas corrientes que sólo buscan la confrontación. Contando que cada día, los dirigentes políticos son peores a los anteriores. Vamos de mal en peor. El saber, la hombría, ha dado paso a lo chabacano. Cuando eso ocurre, sólo queda la destrucción para poder limpiar y empezar de nuevo. Terrible.

  12. No me parece que debamos aceptar que existimos en un mundo nuevo, Javier. Debemos reconocerlo, pero no aceptarlo y sí intentar cambiarlo a mejor.

    El problema es que se ha instaurado una cultura que está enalteciendo los extremos, lo que nos obliga a ser más extremados que nadie para sobresalir sobre la multitud. Nosotros (la gente normal) caímos en la terrible trampa de colaborar con esos extremos trabajando cada vez más para ganar cada vez menos. Y solo para ver como la riqueza que generamos se está redistribuyendo a las camadas parasitarias de nuestra sociedad por los gobiernos socialdemócratas de todos los cuadrantes que se van turnando en el poder.

    Convertimos a nuestros hijos en zombis sin sensibilidad espiritual mandándolos a escuelas que más parecen lavanderías industriales de cerebros, con lo que los convertimos en convictos socialistas militantes, listos para defender mantras como «La derecha roba», «Amancio Ortega se hizo rico a costa del trabajo esclavo de bebés de Bangladesh», y similares. Y a todo lo que no guste a cualquier político se le asigna el estigma de «populismo». Si discordias en algo, estás afectado del virus «populista».

    La persona normal carece de una estructura organizativa para contrarrestar este socialismo de estado, lo que hace muy improbable que veamos cambiar la situación a corto plazo. Pero no habría que olvidar las terribles experiencias del siglo pasado. Cuando la gente vea los bolsillos vacíos pronto empezarán las hostias. De las de verdad.

    • Recientemente leí, que el BCE tiene previsto cerrar la compra de deuda soberana a fin de este año. la estructura hipertrofiada de España no soportará esa situación, porque es completamente inviable. Aunque Vox diga que quiere eliminar autonomías, no ha dicho nada (no lo he oído) de bajar considerablemente el número de municipios de los actuales más de 8.000 a unos 600, que son los realmente necesarios para poder autofinanciarse. Fundir poder municipal con diputaciones provinciales, distritos judiciales y por qué no, distritos uninominales. Ha dicho que eliminarían el senado. Hacer que los 350 diputados actuales lo sean por distritos uninominales y 150 a lista nacional proporcional. Pero podría proponer 400 diputados por distritos uninominales y una lista nacional de 50, siendo el cabeza de lista y el siguiente presidente y vicepresidente de gobierno. Lista a doble vuelta y la ganadora se lo lleva todo. Pero es necesario y vital una “reconversión” administrativa. Cerrando la mitad de las universidades españolas con un montón de facultades que producen exceso de oferta o son inútiles. La mayoría de los aeropuertos. No se puede tener un AVE, un aeropuerto y una autopista de 3 carriles al mismo tiempo. ¿Cómo se puede sostener que Bilbao, San Sebastián, Vitoria y Pamplona tengan aeropuertos, cuando con uno sería más que suficiente. O Galicia. Lo mismo que muchos perdimos nuestros empleos en la última crisis económica en la economía privada. El estado debe poner en la calle a más de dos millones de funcionarios. Echar a la calle a jueces y fiscales, que hayan participado en puestos políticos, por violación del principio de neutralidad y los mismo a los funcionarios. Un gobierno unitario descentralizado administrativamente. Acabar con las subvenciones discrecionales, sindicatos, partidos políticos, fundaciones, sobre todo a ONG extranjeras manejadas por intereses espúreos. Eso habrá que hacerlo y muchas cosas más. Como enseñarles los dientes a la burguesía catalana, que contempla la independencia de Cataluña, pero no la de España. Seríamos “su Puerto Rico”. Hay que abrir el paso ferroviario por Canfranc y un túnel transpirenaico para vehículos por Huesca, con autopista a Teruel, Castellón y seguir hacia el sur de la costa mediterránea. Ramales a Zaragoza y Madrid. Aragón se convertiría en una región muy próspera.

      • Todo lo que apuntas son necesidades evidentes para la supervivencia de una España unida e independiente.

        Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? El tsunami sería monumental. ¿Tú crees que las cuadrillas extractivas, vulgo partidos, no van a luchar hasta el límite de sus fuerzas por defender el mantenimiento de su status y privilegios? Están agarrados a la teta autonómica y resistirán como garrapatas. ¿Cómo van aceptar legislar en contra de sus intereses?

        La economía no aguanta más parásitos y está a ser abusada por podemitas indocumentados cuya fantasía es disparar el «gasto social». Las empresas comienzan a sufrir y este otoño ya está siendo muy malo. Pero denle tiempo a Sánchez y lo hará peor. Nos espera un invierno glacial.

        Esto ya solo se arregla por las bravas y no habrá que esperar a la próxima generación, nos va a tocar sufrirlo a la nuestra porque el reventón está a la vuelta de la esquina.