De un tiempo a esta parte la palabra de moda es “privilegio“. Hay, al parecer, sectores enteros de la sociedad que cuentan con privilegios, un sustantivo que, según recoge la Real Academia, significa “exención de una obligación o ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia”. Los privilegiados, dicen, son muy numerosos, aproximadamente la mitad de la población y, dependiendo de cómo entendamos el privilegio, incluso más. Cuando menos curioso porque una de las características del privilegio es que suelen ser minoritarios, por eso llaman la atención y por eso ofuscan los ánimos.

Si usted es hombre, caucásico y tiene entre 30 y 65 años, es un privilegiado múltiple

Los hombres son los grandes privilegiados, seguidos de los individuos de raza blanca y de los de mediana edad. Es decir, que si usted es hombre, caucásico y tiene entre 30 y 65 años, es un privilegiado múltiple, dispone de ventajas o está exonerado de algunas obligaciones por decisión de una autoridad superior. No es necesario aportar pruebas porque hablamos de ideología y, como tal, algo apriorístico e inapelable. Si eres esto serás aquello. Fin de la discusión. Pero aunque intentemos discutirlo tampoco serviría de nada porque contra la ideología no cabe objeción alguna por muy bien fundamentada que esté.

Lo de los privilegios, que existir existen emboscados en algunos gremios, viene de EEUU, como casi todas estas cosas posmodernas. En las últimas elecciones norteamericanas todos los candidatos se atacaban mutuamente acusando a su adversario de ser un privilegiado al tiempo que le pedían que se disculpase y revisase esos mismos privilegios.

Revisando privilegios

Allí el catálogo de privilegios es incluso mayor. Se habla del “white privilege” (privilegio blanco), del “male privilege” (privilegio masculino), del “jewish privilege” (privilegio judío), del “black men privilege” (privilegio de los hombres negros) y hasta del “gay privilege” (privilegio homosexual). Es tan abrumador el número de privilegiados en Norteamérica que a ratos uno se plantea si queda alguien en aquel país sin privilegiar.

Todo privilegio se ejerce a costa de terceros y eso quebranta de raíz la igualdad ante la ley

El hecho es que en EEUU, como en España o en cualquier democracia occidental, no existen privilegios por cuestiones de raza, sexo, religión u orientación sexual. Muchas constituciones, entre ellas la nuestra, son tajantes al respecto. Prohíben expresamente la discriminación, lo que hace del privilegio algo impracticable. Si está en los textos legales se debe a razones que no se le escapan a nadie. Todo privilegio se ejerce a costa de terceros y eso quebranta de raíz la igualdad ante la ley, uno de los pilares sobre los que se levantan las democracias liberales.

Pero, a pesar de ello, algún que otro sector privilegiado si que hay. Cuando los taxistas solicitan al Gobierno que impida trabajar a los conductores de UBER, o cuando los empleados de Renfe protestan contra la inminente liberalización del transporte ferroviario de viajeros están pidiendo un privilegio. Quieren operar a solas en su mercado, que nadie más pueda entrar en él salvo si pertenece a su grupo.

Pero los que hablan de privilegio no se refieren a estos privilegios, sino a otros que caen más en el campo de la sociología que en el del derecho. No es casual. La sociología es, junto a la antropología, la disciplina favorita de los ingenieros de almas que, en resumidas cuentas, es lo que vienen a ser. Aseguran que el mundo está equivocado, ellos conocen la causa exacta y la explican con profusión de números y estadística.

Los ingenieros de almas aseguran que el mundo está equivocado, ellos conocen la causa exacta y la explican con profusión de números y estadística

Así, si sumamos todos los salarios de los blancos, todos los de los negros y los promediamos vemos que los blancos ganan más, luego hay discriminación y, por tanto, privilegio. Idéntica cuenta hacen con las mujeres y los hombres. No se plantean que hay negras extraordinariamente bien pagadas como la célebre Oprah Winfrey y hombres blancos que viven miserablemente en campamentos de caravanas.

Revisando privilegios

De ese agravio estadístico nacen políticas como la de la discriminación positiva, eufemismo bajo el cual se vulneran desde hace décadas principios constitucionales como el que prohíbe terminantemente cualquier tipo de discriminación. Podríamos argüir que no es tal porque, a fin de cuentas, es positiva y no negativa. Cierto, pero eso es sólo mirar una cara de la moneda. Toda discriminación positiva implica una discriminación negativa para los que no pertenecen al grupo discriminado positivamente. Si cambiamos el término discriminación por el de privilegio observamos a un grupo claramente privilegiado por la medida, pero esta vez no desde el punto de vista sociológico, sino legal.

Tampoco es sorprendente, los privilegios existieron siempre. Es una tentación muy humana la de hacerse con uno aún a sabiendas de que es a expensas de un tercero. Nuestra mente está programada para maximizar el beneficio propio no la idea de justicia. Privilegio proviene del latín “privilegium”, es decir, “privus lex” o ley privada. Tanto en la antigüedad como en la Edad Media Europa estaba llena de privilegiados y no sólo los ricos como suele creerse.

Los aristócratas contaban con un privilegio, un estatuto que les confería prebendas exclusivas tales como no pagar impuestos

Los ricos o, mejor dicho, los aristócratas contaban con un privilegio, un estatuto que les confería prebendas exclusivas tales como no pagar impuestos. En España los grandes del Reino estaban exonerados incluso de no descubrirse ante la real persona, algo considerado como una falta gravísima para cualquier otro, incluido un rico mercader o un victorioso general de los Tercios de Flandes.

Pero no eran los únicos. En la Europa medieval el que más y el que menos tenía su privilegio, su fuero, ya a través de su gremio, de su condición o de su lugar de residencia. Ningún europeo del siglo XV se veía igual a los demás salvo en el hecho de ser todos hijos de Dios. En el mundo eran distintos y se empeñaban en serlo. Los privilegios estaban consagrados por ley y se buscaban afanosamente. Los reyes los concedían a discreción y tenían que respetarlos en caso de un litigio con la propia Corona.

No hay más sectores privilegiados que aquellos objeto de políticas de discriminación positiva

En el comercio eran muy habituales. En España se les dio en llamar estancos porque eran eso mismo, compartimentos cerrados que monopolizaban la venta de diversos productos como la sal, el tabaco, el azufre, la pólvora, el aguardiente y hasta los juegos de naipes. El sueño de muchos españoles era conseguir un estanco de la Corona y, en cierto modo, todavía lo sigue siendo.

Todos estos privilegios antiguos saltaron por los aires durante las revoluciones liberales del siglo XIX. Los hombres pasaron a ser iguales ante la ley que, bajo ningún concepto, se podía compartimentar en grupos. En nuestro mundo la ley es igual para todos y no hay más sectores privilegiados que aquellos objeto de políticas de discriminación positiva.

Pero los que denuncian el privilegio no se refieren a ellos, sino a los del llamémosle régimen común, los que carecen de privilegio legal. En España los hombres no tienen exención o ventaja legal alguna, tampoco los hombres blancos ni los homosexuales masculinos. Es por lo tanto falso que existan privilegios por mucho que nos mareen con ellos. Y si no existen no hay nada que revisar.


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Fernando Díaz Villanueva

Soy hijodalgo pero no señor. Primera autoridad nacional en Perroflautología, ciencia inventada por mí mismo que hoy se estudia con gran aprovechamiento en todos los platós de televisión. Miembro de número de la Real Academia de la Lengua perroflautesa. Gran Maestre de la Orden de Nachojcolar. Canciller del Real Instituto Marhuendino. Hermano de carga de la Cofradía Montoresa. Ancho de frente, negro de ventura, largo de piernas, limpio de manos y de bolsillo. Llevo la contraria, así, por principio. Lo hago por escrito, de viva voz y en persona sin demasiados cargos de conciencia. Y no hace falta añadir mucho más.
Este es mi último libro. Y esta mi página web

7 COMENTARIOS

  1. si usted es hombre, caucásico, tiene entre 30 y 65 años… y es español y heterosexual, en España usted pertenece a la casta más baja que existe. Si usted viviera en la India pertenecería a la casta de los intocables.

    Ciudadanos de tercera sin presunción de inocencia que son usados como monigotes de feria para que las castas privilegiadas les lancen sus improperios.

  2. ” En España los hombres no tienen exención o ventaja legal alguna, tampoco los hombres blancos ni los homosexuales masculinos.”.

    Pero algunas mujeres que bien exprimen vía Presupuestos del Estado unos millones en subvenciones por defender a la mujer maltratada cuando ya hay instituciones en Ayuntamientos o Comunidades con funcionarios al efecto
    La LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transgénero) es siempre bien privilegiada.

    Su compañero en este digital Hermann Tertsch lo tiene más claro.

    https://theunendinggift1.wordpress.com/2017/12/29/feliz-consenso-de-culto-a-la-arbitrariedad/

  3. Como?
    Que es falso que existen privilegios?
    Venga ya hombre!!!
    Ni privilegiados tampoco no te fastidia.
    Mire Sr. Fernando usted que es un tío culto y leído sabe que no puede afirmar eso porque de ser así seriamos todos iguales…algo seguramente muy aburrido pero por otra parte condición suprema para la LIBERTAD de la humanidad.

  4. Disiento totalmente con el artículo y sobre todo con la conclusión final
    “Es por lo tanto falso que existan privilegios por mucho que nos mareen con ellos. Y si no existen no hay nada que revisar”.
    ¿Seguro que no hay nada que revisar?.
    Ya no voy a hablar de otros lugares, donde los privilegios de raza, sexo, religión están a la orden del día por mucho que existan leyes y derechos de igualdad y no discriminación.

    España
    Privilegios forales en forma de derechos históricos. Dependiendo del territorio dentro del mismo país hay una serie de privilegios que otros no tienen.
    Privilegios de aforamientos en diputados y senadores más todos los complementos que ni en sus mejores sueños cualquier otro ciudadano puede tener.
    Prevalencia del varón sobre la mujer para ser Rey de España, por supuesto el primero sobre el segundo o cualquier otro hijo, aunque sea el menos indicado. A mayores la persona del Rey es inviolable y goza de inmunidad.

    La propia ley en España crea privilegios y ya no digo la interpretación de la misma , cuando no es beneficiosa a determinados reos se crean doctrinas, la Botín un claro ejemplo,

    Usted habla de la desaparición de los estancos que monopolizaban la venta de determinados productos, que yo sepa continúa existiendo, si no es la Corona es Montoro. ¿Qué pasa por ejemplo con el monopolio de las Farmacias?. por poner un ejemplo, podríamos poner muchos otros, Administraciones de Loterías, Gasolineras, Estibadores…

    Sinceramente creo que en España hay mucho que revisar tanto en privilegios por grupos, sectores como incluso en la interpretación de las leyes dependiendo de quien sea el juzgado.

    • Acabas de ser nombrada Social Justice Warrior del año (como sé que odias el bárbaro te lo traduzco: Luchadora por los Derechos Sociales, dicho así como con deje cheli madrileño es como hay que pronunciarlo).

      Por supuesto que hay privilegios, acotamientos, excepciones, apartes….y por múltiples motivos…incluso podríamos incluir los adquiridos por el esfuerzo del que los goza: las oposiciones y los funcionarios, por ejemplo.

      A lo que Fernando se refiere es al conceto (sin p) “Privilegio” que esta patulea de posmodernistas marxistas culturales tratan de introducir en la visión del público.

      Y todo parte del mismo sitio como sabes: la Escuela de Frankfurt y Foucault, Derrida, Jameson, etc….

      Toda teoría tiene una base verídica en parte. Casi se puede hacer este aserto de casi toda teoría. Lo importante es que la teoría aporte más solución que conflicto. Y estas teorías aportan más conflicto y más ansiedad por el caos que traen,que soluciones.

      Y por eso nos traen tanta ansiedad, porque las juzgamos tan erradas, tan sinsentido, tan absurdas que nos remueven en lo más profundo.

      Por eso hay que ir al origen y ver dónde están erradas y porqué.

      Otro día te digo donde se equivocaron y por qué y cómo es posible que hayan llegado hasta nosotros de esta forma. En el fondo lo sabes. Pero hay que contar los detalles.

      • Disiento (lo siento :), el artículo se ha quedado flojo y el título poco tiene que ver con el contenido.
        “Muchas constituciones, entre ellas la nuestra, son tajantes al respecto. Prohíben expresamente la discriminación, lo que hace del privilegio algo impracticable”.
        Nuestra Constitución legaliza la discriminación en el título de la Corona por lo tanto legaliza un privilegio, hombre sobre mujer, primero sobre segundo. Por lo tanto privilegio totalmente practicable.
        Habla de la desaparición de los llamados estancos, he puesto ejemplos de que no es así.
        También dice:
        “ En nuestro mundo la ley es igual para todos y no hay más sectores privilegiados que aquellos objeto de políticas de discriminación positiva”.
        Eso sabemos perfectamente que no es así, he puesto el ejemplo de la doctrina Botín, pero podría poner otros muchos. En un país donde se ha enterrado a Montesquieu no existe una igualdad en la Justicia.
        Creo que el Sr Villanueva no supo trasladar lo que quería decir, y sí, he pillado por donde va pero no quedó así reflejado en el artículo. Será que me estoy volviendo muy exigente.
        Como bien sabe “usted” Sr Pectos, por ej. firmaría con los ojos cerrados el manifiesto de la polémica de las llamadas intelectuales francesas, menos ese apartado de ” ellos solo se equivocaron al tocar una rodilla, tratar de robar un beso, hablar sobre cosas “íntimas” en una cena de negocios, o enviar mensajes sexualmente explícitos a una mujer que no se sintió atraída por el otro”. Eso no lo firmaría, una cosa es tocar una rodilla una noche de copas y otra tocarla en una entrevista de trabajo, y siempre está la posibilidad de levantarte, denunciar y no esperar 40 años a hacerlo cuando ya estás en la cumbre de la fama (me gustaría saber que mujeres dijeron no, necesitarían un monumento). Hoy, me parece todo un producto de derribo dirigido por algún grupo de presión.
        Dicho esto, no estoy de acuerdo con las discriminaciones positivas pero tampoco podemos negar que hay muchos grupos sociales que hasta ayer han sufrido discriminaciones, fuese por religión, sexo…En España hasta 1981 la mujer aún no tenía que pedir permiso al marido, al padre o tutor para abrir una cuenta corriente o para trabajar, estudiar…, eso aunque haya desaparecido de la ley, aún hay discriminaciones en algunos sectores. No estoy de acuerdo con leyes de cuotas, pero algo hay que hacer para conseguir en determinados sectores que la mujer tenga las mismas posibilidades que el varón y esto sabes que lo dice alguien que en su vida por ser mujer ha sufrido ningún tipo de discriminación. Tampoco estoy de acuerdo con leyes tipo violencia de género, donde realmente el privilegio se da a la mujer y se discrimina al varón
        El marxismo cultural, nos va a hundir en el fango, nuestras libertades, nuestras tradiciones, nuestros valores, nuestra cultura, incluso nuestra religión, nuestras formas de vivir en familia, nuestro arte todo eso lo destrozará. Nos encontramos con cosas tan surrealistas como que el nuevo feminismo quiere cambiar el final de la ópera Carmen, dentro de nada las desnudeces en los museos estarán tapadas con una sábana, un paño de pudor o una hoja de parra y quien quiera verlas tendrá que buscarse un Goya que se las pinte, pero una vestida y otra desnuda como hizo Godoy. Así en la intimidad puede disfrutar de un cuerpo desnudo y para el gran público se le ponen unos vestidos.

        Una desgracia, en vez de ir hacia adelante tengo la sensación que vamos hacia atrás

  5. Gran columna, Fernando.

    Javier Benegas ya lo ha explicado alguna vez: cómo y cuando nace ese movimiento, que defiende lo políticamente correcto y la discriminación positiva: en los campus universitarios de USA en los años sesenta.

    Irónico. En el supuesto Templo del Saber, la Universidad, es donde nace un movimiento esencialmente reaccionario, puritano y calvinista.

    Alguien tendría qué investigar cómo es posible que tanto tiempo después el “síndrome de Mayflower” permanezca tan vivo e influyente en la sociedad norteamericana, y por ende, exportado al resto del mundo debido a la formidable influencia de la cultura USA, vía cine, etc…

    La ferocidad de un neocalvinismo que se aplica a los postulados y actitud de los llamados progres. El calvinismo abandonó la religión y colonizó la ideología de Izquierda o progresista. Insólito e incomprensible.

    P.S. Muy buena la expresión “ingenieros del alma”, Fernando, todavía más completa y profunda que los “ingenieros sociales”.

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