El uso de información comprometedora para obtener ganancias políticas es una práctica conocida en casi todos los países. Hace unas décadas, cierto líder de la mayoría del Senado de los Estados Unidos poseía una especial habilidad para enterarse de los deslices de sus colegas. Si le faltaba algún voto en una moción importante, podía contar un divertido chiste sobre un senador casado que pasaba un fin de semana en Las Vegas en compañía de una amiguita. Mientras todos los demás reían, a uno de los presentes se le atragantaba el café y, súbitamente, cambiaba de criterio en la siguiente votación.

Sin embargo, lo que en otros países es la excepción, en España es más bien la regla con la que el poder, las cúpulas de los partidos, pueden controlar a sus adversarios y, sobre todo, a los afines. El espionaje, la recolección de información comprometedora sobre personajes públicos y la confección de dossiers, son prácticas demasiado extendidas en los círculos del poder. Casi cualquier cargo público puede ser objeto de chantaje, llegado el momento de tomar alguna decisión importante.

Los secretos que te hacen subir también te harán bajar

Así, por ejemplo, la conclusión más extendida en el reciente caso de Cristina Cifuentes es que la expresidenta de la Comunidad de Madrid fue víctima del “fuego amigo” y que todas las informaciones sobre su pasado, que finalmente forzaron su dimisión, no procedían de un inmaculado trabajo periodístico; como suele ser la costumbre, alguien de su propio partido las habría filtrado interesadamente en el momento más propicio. Se trataría de una operación calculada, con un material del que se disponía desde hace años, cuyo fin era forzar un nuevo reparto de poder.

También se especula que Cifuentes, en su candorosa ingenuidad, había llegado a creer que su posición era suficientemente sólida para optar a suceder a Mariano Rajoy en la dirección del Partido Popular. Por ello, quienes también aspiraban a la sucesión decidieron bajarla del pedestal.

Quienes realmente detentan el poder, son aquellos que poseen los dossiers, la información sensible con la que controlar a los peones del ajedrez político

Cristina Cifuentes olvidó que había escalado posiciones precisamente porque se lo habían permitido y que, en consecuencia, nunca podría trascender su propia naturaleza… ni dejar atrás las faltas del pasado. No era consciente de que los esqueletos en el armario favorecen la escalada en la política pero también, en cualquier momento, pueden precipitar la caída. Porque quienes realmente detentan el poder, son aquellos que poseen los dossiers, la información sensible con la que controlar a los peones del ajedrez político.

La extorsión, una vieja conocida de la política española

Numerosas noticias publicadas en la prensa indican que la recolección de información sensible es una práctica sistemática, que se remonta en España a la instauración de la partitocracia. Así, en los años 90 salieron a la luz grabaciones de conversaciones telefónicas que afectaban a numerosos cargos de partidos, ministros e, incluso, al Rey. Presuntamente, estas grabaciones habían sido encargadas a los servicios secretos por el entonces ministro de defensa.

Todavía más en la línea de “El Padrino“, en 2009, tras una sesión parlamentaria de control al gobierno, el entonces ministro del interior, Alfredo Pérez Rubalcaba se acercó al diputado Carlos Floriano y le espetó: “yo oigo todo lo que dices y veo todo lo que haces“.

Que constantemente asistamos a la difusión de escándalos relacionados con cargos políticos no sólo significaría que la corrupción o las malas artes se encuentren más o menos extendidas; también indica con toda probabilidad que los partidos y los círculos del poder tienen cierta predilección por promover a quienes guardan algún cadáver en su armario. De esta forma, por más poder que acumulen, jamás desobedecerán determinadas reglas informales porque, de hacerlo, sus faltas, cuidadosamente recopiladas y documentadas, podrían salir a la luz.

Los partidos y los círculos del poder tienen cierta predilección por promover a quienes guardan algún cadáver en su armario

Controlable es aquel que tiene mucho que esconder. Se garantiza así que los partidos o el propio statu quo queden salvaguardados, y nadie, en un arrebato de honradez, levante las alfombras para exponer al público toda la inmundicia.

Esta tesis ayudaría a comprender por qué históricamente se han seleccionado para el ascenso a personajes con perfiles manifiestamente sospechosos. Por ejemplo, el nombramiento como vocal del Consejo General del Poder Judicial del juez Luis Pascual Estevill en los años 90, un personaje del que mucha gente conocía sus sucios manejos antes del nombramiento. Y del que posteriormente se supo que, como Juez, había cometido cohecho, prevaricación, extorsión y detenciones ilegales. ¿Estevill fue promovido a tan algo cargo a pesar de su retorcida conducta o, por el contrario, esta conducta favoreció su nombramiento? Desde luego, quienes manejaban su dossier tenían un poderoso incentivo para nombrarlo: podrían condicionar su voto.

En 2008 se produjo otro nombramiento aparentemente inexplicable. El presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, sorprendió a todos al promover a Carlos Dívar, un juez de perfil manifiestamente conservador, a presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial. A primera vista, tal decisión resultaba ideológicamente incompatible. Sin embargo, posteriormente se hizo público que Dívar tenía unas preferencias sexuales que de ningún modo quería que saliesen a la luz, dada su confesión religiosa.

Todo apunta a que la información comprometida también desempeñó un papel crucial en la forzada abdicación del rey Juan Carlos. El monarca se negaba a dejar el trono, pero el conjunto de documentos que probablemente le pusieron encima de la mesa resultó infalible para lograr su renuncia a la Corona en favor de su hijo, Felipe VI. Seguramente, por limitación de espacio, se trató de una mera selección de documentos, no de la colección completa.

El alguacil alguacilado

Durante estas décadas, la acumulación de dossiers e información comprometedora ha dado lugar a anécdotas rocambolescas. Por ejemplo, la que protagonizó el subjefe de los servicios secretos españoles, el coronel Juan Alberto Perote, que sustrajo 1.200 microfichas con información muy comprometida y, según su propia declaración, las entregó al ex financiero caído en desgracia Mario Conde, sin concretar a cambio de qué o cuánto. Según se rumoreó, fue el propio Conde quien entregaba esta información al director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez, quien las publicaba, haciendo pasar por periodismo de investigación lo que no era más que la filtración de papeles de los servicios secretos.

Los documentos no dejaban en buen lugar a aquellos que, según Conde, habían sido los causantes de su caída. Pero, como donde las dan las toman, los perjudicados por las filtraciones contraatacaron en 1997, grabando de manera oculta un vídeo de contenido sexual del propio Pedro J. Ramírez con el fin de que cesase en estas publicaciones. Como quiera que se negase, lo hicieron circular, siendo muy popular entre los morbosos de esa época.

La extorsión: nuestro polonio 210

Cada país con estructuras de poder cerradas, oligárquicas, tiene su propio sistema para controlar voluntades. Si en Rusia, el disidente puede acabar intoxicado con polonio 210, en España el método para doblegar voluntades es mucho menos cruento y más sutil.

Se llega incluso a tolerar la corrupción de ciertos individuos, a hacer la vista gorda para tomar nota, recabar la información pertinente con la que ejercer presión, chantaje, o en último término airearla si el interesado no se pliega. El procedimiento cobra especial gravedad cuando se trata de doblegar la voluntad de jueces. 

La selección adversa

Este sistema crea un grave problema: favorece la selección perversa de los altos cargos, promueve el nombramiento de aquellos con ocultas manchas en su pasado o vicios inconfesables porque son los más manipulables con la velada amenaza de destape. La conclusión sería muy desoladora: si usted no tiene nada que ocultar, ningún secreto vergonzante, tendrá menos oportunidades de ser nombrado para ciertos puestos. Ningún lastre más pesado para ascender en política que un pasado intachable.

Si usted no tiene nada que ocultar, ningún secreto vergonzante, tendrá menos oportunidades de ser nombrado para ciertos puestos

Hay varios elementos que favorecen en España el mecanismo del chantaje. El primero es el sistema de elección por listas cerradas: los candidatos no concurren a las elecciones individualmente sino tras haber sido incluidos en la lista. Son las cúpulas de los partidos, no los votantes, quienes acaban nombrando a los miembros del parlamento y a los altos cargos.

El segundo es que no resulta difícil obtener la información sensible. Las irregularidades, malas prácticas y corruptelas se encuentran tan extendidas entre la clase política, que no son necesarios largos meses de investigación e interminables seguimientos para descubrir algún asunto inconfesable. Cualquier conversación grabada al azar podría poner al sujeto en una posición bastante incómoda. No se requiere la paciencia de pescador con sedal: una red bien lanzada en cualquier rincón de ese peculiar Mar de los Sargazos sale siempre repleta de lustrosos peces gordos.

El chantaje resulta también bastante eficaz para conseguir resultados prácticos debido a la ausencia de controles y la falta de neutralidad de las instituciones. En España, cualquier decisión forzada tiene bastantes posibilidades de resultar finalmente aceptada, por muy disparatada que sea, al contrario que en un país más serio, donde toda resolución debe someterse a muchos filtros y controles y, en último término, al dictamen de una opinión pública que difícilmente admite decisiones manifiestamente arbitrarias, ilegales o contrarias al buen sentido.

Desconocemos los motivos que impulsaron a la mayoría del Tribunal Constitucional a aprobar la Ley de Violencia de Género pero seguramente acabarán saliendo a la luz

Así se explicaría, por ejemplo, que el Tribunal Constitucional diera vía libre en 2008 a la controvertida Ley Integral para la Violencia de Género, a pesar de ser evidentemente inconstitucional por quebrantar la igualdad ante la ley. Desconocemos los motivos que impulsaron a la mayoría de sus miembros a votar a favor de la ley, pero seguramente acabarán saliendo a la luz.

Lo más triste de toda esta historia que, muchas personas con capacidades, ideas y propósito de trabajar desinteresadamente por el bien de España, no pudieron alcanzar ningún cargo de responsabilidad precisamente por su intachable pasado. En su lugar, tuvieron que ver como otros sujetos trapaceros, corruptos o de conducta desordenada, ocupaban puestos para los que no estaban cualificados… en ninguno de los sentidos.

Foto David Sinclair


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17 COMENTARIOS

  1. […] La comparecencia de Zuckerberg ante el Parlamento Europeo fue igualmente soporífera a la del Congreso estadounidense. No sólo por cuestiones de forma. También por el fondo: los legisladores no se ponen de acuerdo sobre cuál es el verdadero problema con Facebook. ¿Es solo el caso concreto del uso inapropiado o ilícito de datos de usuarios tras el escándalo de Cambridge Analytica? ¿O es un problema más amplio y general sobre cómo las redes sociales diseminan desinformación, causas populistas y el extremismo político? ¿O es que quizás estamos ante una compañía global que simplemente está creciendo y volviéndose demasiado poderosa en el “panóptico  digital” de la nueva sociedad de control? ¿De verdad debemos dejar al mercado libre actuar en los campos donde compite Facebook? ¿Acaso el liberalismo económico doctrinario no nos está haciendo pecar de ingenuos en esta época deextorsiones y dosieres de campañas negras o difamatorias por doquier? […]

  2. […] La comparecencia de Zuckerberg ante el Parlamento Europeo fue igualmente soporífera a la del Congreso estadounidense. No sólo por cuestiones de forma. También por el fondo: los legisladores no se ponen de acuerdo sobre cuál es el verdadero problema con Facebook. ¿Es solo el caso concreto del uso inapropiado o ilícito de datos de usuarios tras el escándalo de Cambridge Analytica? ¿O es un problema más amplio y general sobre cómo las redes sociales diseminan desinformación, causas populistas y el extremismo político? ¿O es que quizás estamos ante una compañía global que simplemente está creciendo y volviéndose demasiado poderosa en el “panóptico  digital” de la nueva sociedad de control? ¿De verdad debemos dejar al mercado libre actuar en los campos donde compite Facebook? ¿Acaso el liberalismo económico doctrinario no nos está haciendo pecar de ingenuos en esta época de extorsiones y dosieres de campañas negras o difamatorias por doquier? […]

  3. Lo que aquí se relata son elementos que conforman una realidad constatáble y por ello, responden a una versión de la verdad.
    De ellos resulta una inferencia que denota la salud moral de una sociedad, como ente integrador de las individualidades que la conforman.
    También pone en evidencia su estatura ética, cuando es capaz de conocer y callar cuando interesa y delatar si ello forma parte de un ardid fruto de una estrategia planificada al servicio propio o de otros.
    Dicho esto, la descripción de hechos individuales como los que aquí se citan, en una primera estimación, podrían entenderse como fruto de acciones singulares, inconexas, orientadas a la eliminación fáctica del enemigo.
    Sucede sin embargo que en algunos países (en este no, porque los medios de comunicación, los jueces, las policías, etc. están integrados por individuos fuera de toda sospecha) la concatenación de todas las fuerzas tenedoras o receptoras de una sola parte de los dossieres, es decir, del subconjunto de todos los que afectan a un partido poíitico, a uno solo, se concatenan para forzar su estigmatización, y con ello trastocar los equilibrios de la correlación de fuerzas.
    En este caso y en ese desconocido e imaginario país, alguien decide y financia, desde alguna parte, desde algún centro logístico ubicado en sus cloacas, perpetrar un golpe directo a la democracia, urdiendo un entramado de conexiones con funcionamiento y praxis criminal, para forzar el sentido del voto, conculcando con ello los propios fundamentos del sufragio.
    La sublimación de todas las corrupciones, es su utilización como ariete al servicio de sicarios suficientemente financiados y dirigidos por expertos y bien pertrechados muñidores de la conspiración profesional.

  4. Resumiendo, debe haber un par de carpetas más negras que el futuro de la nación.

  5. Buen análisis de este fenómeno tan común en los círculos de poder que se mueven en el ámbito institucional, J&J. Si bien, algunos “elegidos” por el sistema quieren hacerlo pasar por “periodismo de investigación”, la casualidad y la concreción de ciertas situaciones y personajes contradice ese supuesto. Hoy, Pedro J., avanzaba en El Español los espoilers de una hipotética “serie de Neflitx” sobre la base de una trama de extorsión del duopolio mediático perfectamente coherente.

    El mayor problema de este fenómeno de chantaje y extorsión a gran escala es que se ve ampliado y potenciado con unas TIC cada vez más sofisticadas. Las grandes corporaciones que manejan nuestro datos e información son las que marcan el paso en las sociedades, condicionando la actividad de los líderes políticos y ejerciendo un verdadero control o presión sobre sus agendas. Y bajo esta premisa de perpetuo chantaje es muy difícil que un proyecto político coherente se implante y prospere. Por no hablar del futuro de personajes políticos concretos.

    Hay un capítulo impactante y muy revelador de la indefensión a la que puede ser sometido cualquier ciudadano, en la serie británica Black Mirror. Y el mensaje, más allá de advertirnos del peligro del Gran Hermano al que se expone el más común de los mortales, es que ceder al chantaje no evita que caígan sobre el elegido las siete plagas de Egipto. Una realidad que también constatan en su artículo: “El juego de dossieres”. Mientras los chantajeados no rompan esa dinámica perversa que los somete y los esclaviza, para acabar destruyéndolos igualmente, no hay solución posible.

    • Y ya que comenta “Black Mirror”, que ahora la produce Netflix, aunque con sus mismo creadores. Varios episodios han sido rodados con exteriores en España y el las islas Canarias. La tecnología que se ve allí, ya la están desarrollando. Es factible, que esté operativa dentro de 5 a 10 años como mucho.

    • A estas alturas de la vida, ya se sabe de que pata cojean o quién sujeta la correa del collar de cada “periodista”. Fue una mala política, que se inició en “la primera transición” de periodistas “amacebados” con los políticos. Los que cultivaron mucho eso, fue el PSOE de González/Guerra. Ciertos periodistas se dieron cuenta del juego y se apartaron del juego, como José Luis Balbín o Pablo Sebastián. Otros como Eduardo Sotillos, que trabajaba en la TV de UCD y se sabía que estaba en el PSOE. Subir al poder el partido y hacer una purga de todos los periodistas no afectos. Como ahora la hace para Mariano la Secretaria de estado para la “incomunicación” Carmen “Por favor” Martínez Castro. Un tipa que quita y ponr tertulianos en los “debates” de patio de vencidad del estercolero televisivo. Inda es un mercenario al servicio de Génova 13. Por tanto cargarse a Cifuentes fue “fuego amigo”. No me da pena esta “progrista”, vendida al lobby LGBTI de adoctrinamiento infantil y “laicista” rabiosa. Lamió el culo a sus enemigos políticos a los que sirvió con lealtad. Parece que sólo tuvo algún comentario de lástima tibia de Pablito el macho “alfalfa”.
      Lo más simpático es que puedes robar impunemente 3.000 millones de euros en Cataluña y a “la sagrada familia” no le han rozado un pelo. Los juicios de los ERE en Sevilla, en que Mariano se encargó de quitar a esa “pesada” de Alaya y poner a una instructura más “complaciente”. Al final acabará en nada.

      • Estoy de acuerdo con su comentario, JRA. Ya decía el escritor y académico Camilo José Cela que la verdad del periodista o del escritor no suele coincidir con la verdad de los que reparten el oro. Y hay otra en la misma línea, no recuerdo de quién, que le recuerda al periodista y escritor que, si no está dispuesto a dejarse morir de hambre debería cambiar el oficio. Ya me dirá en estos tiempos convulsos si estas máximas no cobran pleno sentido en el
        Por eso reconforta poder debatir, comentar y expresar tu opinión libremente en una comunidad como esta, porque a pesar de las normales discrepancias o distintos puntos de vista, compartimos el gusto por un oficio que requiere de análisis reflexivo, en el que encajar con sentido sentido las piezas del puzzle informativo. Un saludo,

        • No tengo inconveniente en reconocer, que fuí ingenuamente “víctima” del montaje de Pedro J. de “El Español”. La verda es que fue muy persuasivo. Prometió que se “iba a potar bien” y al ser un diario por suscripción, sería realmente “independiente”. Bueno el caso es que compré dos acciones, que pude transferir a un precio simbólico de 1€ y no renové la suscripción.
          El caso es que sólo puedes escribir si eres suscriptor. Estás perfectamente identificado. Lo cierto es que los comentarios eran “moderados” por sistema. Hasta que no los aprobaba el “moderador” no salían.
          El caso es que empecé a discrepar de la linea editorial sostenida por D. Pedro J., escribiendo lo que escribo aquí con libertad sobre la reforma constitucional que necesitamos. Esos comentarios no salían. Gradualmente llegó a la situación en que cualquier comentario escrito por mí, era rechazado sistemáticamente. Siendo accionista y suscriptor. Luego empezó otra vez a cojear de lo mismo, que llevó a “El Mundo” a una situación precaria.
          Para leer la homilia contra Rajoy dominguera. Cacho me la da gratis. El modelo de Disidentia es magnífico y le deso éxito. Se pagan 4$ mensuales, sin ningún compromiso. El día en que llegue (espero que no) que esto no va. Me voy, anulo mi apoyo.
          Corolario:
          Si oyen a Pedro J. Ramírez bramar a favor de “la libertad de expresión”. No les quepa duda, de que se refiere única y eclusivamente a la suya.
          Por cierto parece que ya no “moja” mucho en el programa de F.J.L. La verdad es que lo dejé. “Fede” no puede estar predicando el “apocalipsis” mañanero de España y proponer cambiar de collar, dejando a los mismos perros.

          • Pues vaya con Pedro J., nunca lo hubiera imaginado y más por la propia experiencia que tuvo él cuando fue ninguneado y marginado del mundo mediático. Con la cartera bien llena, eso sí. Lo cierto es que no le sigo de manera regular. Del artículo que refería el otro día sobre el duopulio mediático me enteré y lo leí a través de Periodista Digital que se hacían eco y luego ya lo busqué en twitter. Sus aportaciónes me parecen valiosas, en ocasiones, precisamente porque el sufrió en sus carnes la persecución y el desprestigio del Sistema y una vez recuperado su lugar, hace acopio de la suficiente motivación y mala leche para arremeter contra el mismo gobierno que le dio su finiquito, y también par rebuscar y evidenciar esas fallas del sistema.

            En sentido metafórico, no deja de ser un animal herido y peligroso para el sistema, aparte que se le conoce por su especialidad en derribar gobiernos. Y ahora, aunque su contribución a esa causa pueda ser más modesta, por su posición mediática menos influyente, si encuentra la más mínima oportunidad, no tenga duda que la hará servir. Es como si ahora estuviera en el bando de los buenos, no sé si me entiende.
            En fin, que iba a contarle lo que me pasó a mí en El Confidencial, después de años siendo forera habitual y me he enrrollado demasiado opinando de Pedro J, y con la información añadida que usted me deja, pues no dice mucho a favor de él. Si tuviera que interpretar un papel en la serie Juego de Tronos, quizás le hiría bien el de un conspirador resentido y retorcido como “Meñique”. Ahora que, si se trata de buscarle un papel a Losantos eso ya es más complicado. Buenas noches,

  6. Suscribo. Excelente artículo.

    Podemos ir algo más lejos…por ejemplo, una de las fuentes más habituales para la extorsión son las denuncias de ciudadanos anónimos que llegan a los medios. Una vez chequeada la información, se explica al denunciante que no se han comprobado ciertos extremos y que el gabinete jurídico recomienda no publicar. Después la información factual se eleva en la casa al cargo que la gestionará en beneficio propio.

    Otro de los mundos profesionales donde la extorsión es regla es en la AGE. Una extorsión interna para beneficio de grupos concretos que han capturado el Estado al margen de partidos, o incluso para usufructuarla a título personal en la difamación o el linchamiento de competidores.

    Nada hay tan peligroso en el entorno del Leviatán como un hombre limpio.

    • Gracias por dejar el enlace, Catlo. Soy socia de change.org, pero no me habían hecho llegar todavía esta petición en el mail. Acabo de firmarla.

  7. Cuando Janli abrió la veda de los dossieres con la democracia ya se intuia que se abría la caja de los truenos. Y luego acusan de que si el franquismo atesoraba tal y cual información personal compremetedora. Supongo que en las altas esferas todos se conocen sus pecadillos y ahora con la proliferación de tanto digital esto es la guerra. Lo que me extraña es como consiguen tener fuera del circuito información sexual sobre ciertos próceres. No todo está perdido. Y en cuanto a MC la recalificación de los terrenos de Abelló se debe en parte a Zp y nadie dice/hace nada.

    • Pero en la “(pre)-democracia que nos hemos dado” un fascista reciclado en demócrata Rodolfo Martín Villa, ya fuese por iniciativa propia o por orden de “la superioridad” ordenó la destrucción de todos los expedientes acumulados por la Brigada de Investigación Social (BIS), la policía política de Franco. La razón esgrimida fue “perdonarse y empezar de cero un futuro”. La verdad borrar las actividades previas del régimen, que supuestamente de “hizo el hara-kiri” y se reciclaron como demócratas de toda la vida, colaboracionistas. Janli Cebrián, Polanco, el mismo Martín Villa, el pasado del dúo Gonzáles/Guerra, Pasqual Maragall y un montón de catalanes y vascos, que se apuntaron al “nacionalismo”.
      Todo lo que hoy sabemos se sustenta en los recuerdos de la gente de cierta edad. Pero la gente joven ha sido impelida a elegir trinchera y la historia se repite como farsa.

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