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En una célebre conferencia, Ferdinand Lassalle, el célebre líder socialista alemán decimonónico, definió las constituciones como meras “hojas de papel”, porque eran, en el fondo, una simple cobertura ideológica y política de los poderes sociales reales. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los textos constitucionales han experimentado, en Europa y sobre todo en España, una hasta hace poco insospechada sacralización.

Tanto PSOE como PP y Ciudadanos, incluso VOX, se declaran, venga o no al caso, “constitucionalistas”, frente a secesionistas y neocomunistas. En gran medida, esta postura es ideológicamente heredera, aunque algunos no sean conscientes de ello, de los planteamientos del filósofo socialdemócrata Jürgen Habermas, en particular de su defensa de lo que denomina “patriotismo constitucional”. No ha sido Habermas, sin embargo, el inventor de dicho concepto; lo fue el constitucionalista Dolf Sternberger. No obstante, Habermas ha sido su máximo divulgador y propulsor en la esfera pública. Como todo concepto político, el “patriotismo constitucional” es polémico, y su enemigo fundamental fueron los intentos del canciller Helmut Kohl y la derecha alemana de articular un nuevo nacionalismo alemán.

En opinión de Habermas, el “patriotismo constitucional”, basado en los valores pretendidamente universales de la Ilustración, el liberalismo y la socialdemocracia, era “el único patriotismo que no nos aliena de Occidente”, tras la trágica experiencia de la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué decir del significado profundo de este concepto? Por lo menos a mi modo de ver, los planteamientos de Habermas se caracterizan por un iluminismo excesivamente abstracto, que intenta fundamentar lo que él denomina “identidad posnacional”. Sin embargo, me parece evidente que sin nación previa, histórica, no puede existir constitución; los valores que dan cuerpo al “patriotismo constitucional” son los valores expresados por la historia, la cultura, las vicisitudes de un país no determinadas por la abstracción jurídica.

El “patriotismo constitucional” tiende a separar la comunidad política de toda identidad colectiva diferenciada; y, en consecuencia, adolece de un claro déficit de patria

El universalismo y el cosmopolitismo esconden, en el fondo, la hegemonía cultural e ideológica de los poderosos. En ese sentido, el “patriotismo constitucional” tiende a separar la comunidad política de toda identidad colectiva diferenciada; y, en consecuencia, adolece de un claro déficit de patria. En el fondo, la utilización del término “constitucionalista” por parte de esas fuerzas políticas es una muestra más de la debilidad del nacionalismo español o, si se quiere, de nuestro sentimiento nacional, tan necesario en estos momentos. Y es que, como señala el gran filósofo escocés Alasdair MacIntyre, las personas requieren la pertenencia a comunidades históricas concretas tanto en la formación de identidades personales y culturales como en el desarrollo de una ética, sin por ello tener que perder la capacidad de juzgar como negativos algunos aspectos de su nación o cultura. En ese sentido, hay que señalar que la Constitución no es España; ni España es la Constitución. Como realidad nacional, España ha tenido muchas constituciones; y mientras sus textos eran abolidos, la nación española permaneció.

Sin embargo, la crítica no debe detenerse aquí. Es preciso señalar que la Constitución de 1978 adolece de profundas ambigüedades e indeterminaciones en las cuestiones más polémicas. Y es que cuarenta años después, todavía nos encontramos en un período constituyente con el Tribunal Constitucional y las coaliciones de partidistas como decisorios poderes postconstituyentes en las materias que dejó sin definir la Ley Fundamental, incluso la más importante, el modelo de Estado autonómico.

La partitocracia ha conducido a la fusión de poderes, como hemos visto, por ejemplo, en la decisión del Tribunal Supremo sobre la exhumación del cadáver de Francisco Franco de su tumba en el Valle de los Caídos. Sin embargo, el tema fundamental sigue siendo el modelo de Estado. En este aspecto, como en otros, la Constitución es, sin duda,  anfibiológica y, sobre todo, confusionaria, ya que no definió ni la “nacionalidad” ni la “región”; y tampoco autoriza al gobierno español a intervenir y restringir una autonomía, ni subdividir ni suprimir ninguna comunidad; menos aún que cualquier provincia se separase de la región autónoma y retornar al régimen común.

Además, el texto constitucional hace prácticamente irreformables los estatutos de autonomía, solo acontecimientos políticos extraordinarios, quizá revolucionarios, podrían reformarla. La generalización autonómica era la consecuencia lógica de la Constitución, ya que introduce la novedad mundial de un Estado de las autonomías, es decir, una fragmentación de todo el territorio nacional con cortes político-administrativos, en su inmensa mayoría tan arbitrarios como La Mancha o Madrid, cuyo estatuto fue el último aprobado. Todo lo cual había tenido cuatro consecuencias negativas: Cataluña y el País Vasco se han empeñado en una escalada para alcanzar niveles de autonomía siempre superiores a los de las demás comunidades; significó un estímulo al autonomismo y al nacionalismo allí donde no había existido nunca; fomenta una pugna de agravios comparativos, de egoísmos colectivos y de insolidaridades que debilitaban o anulaban la idea de bien común nacional; e impuso el pactismo en el desarrollo de los estatutos con lo que el Estado español de facto se resigna a una soberanía compartida con ciertas comunidades. De la misma forma, el artículo 150 de la Constitución garantiza una peligrosa indefinición de competencias, dejando sin límites las reivindicaciones de las comunidades. De ahí que, al cabo de dos décadas, el modelo de Estado de las autonomías se encuentre todavía in fieri y el proceso constituyente ni ha terminado ni se adivina la conclusión.

Todo ello ha generado una clara inseguridad normativa, que ha tenido un efecto perverso en nuestra economía, si se considera la perplejidad, y consiguiente retraimiento, que ocasiona a las eventuales inversiones nacionales y extranjeras. La elefantiasis burocrática es igualmente un producto de la descentralización propugnada por la Constitución de 1978; además de los 17 parlamentos, por esta misma cifra se multiplicaron las consejerías, los tribunales de defensa de la competencia, los defensores del pueblo, las televisiones y radios públicas, escuelas de formación de funcionarios y policías, etc.

De la misma forma, ha supuesto el abandono del idioma común, del español como lengua oficial. La marea de la desigualdad se ha extendido igualmente como consecuencia de la descentralización, mediante, por ejemplo, el reconocimiento de los fueros vascos y navarros; y de los poderes fiscales concedidos a las comunidades autónomas; por ello, los españoles somos desiguales fiscalmente. Y lo mismo cabe decir en la aplicación del principio de mérito y capacidad para el acceso a la función pública, resultado de las barreras idiomáticas; y en el disfrute de los servicios públicos, como la sanidad y la calidad de los servicios, que son notoriamente desiguales en función de la comunidad autónoma a la que se pertenezca.

Por otra parte, no deja de ser significativo que nuestros activos y omnipresentes economistas liberales no denuncien de forma sistemática el modelo económico constitucional, que sólo acepta de una forma muy matizada la economía de corte capitalista. Y es que se propugna –por ejemplo, en el artículo 131- la posibilidad de planificación de la actividad económica; “la más justa distribución” como horizonte; una economía fuertemente intervenida; se prevé la existencia de un Consejo de Planificación Económica; una de las obligaciones del Estado es la de procurar el pleno empleo; se considera avanzar hacia situaciones de cogestión y cooperativismo, etc, etc. No resulta extraño que comunistas como Julio Anguita y más recientemente Pablo Iglesias Turrión basaran, en algún momento, sus programas y discursos en el “cumplimiento” de la Constitución de 1978.

Por todo ello, sería el momento de levantar la bandera del revisionismo constitucional en un sentido nacional y social. Es una idea que brindo a VOX, el único partido político realmente regenerador en la actual situación política. Al Partido Popular y a Ciudadanos, no digamos al PSOE, los juzgo irrecuperables. Dada nuestra situación actual, esa revisión es un imperativo de salud pública.


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Pedro Carlos González Cuevas
Soy profesor titular de Historia de las Ideas Políticas y de Historia del Pensamiento Español en la UNED. He sido becario en el CSIC y en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Autor de obras sobre la historia de la derecha y el conservadurismo en España. He abordado el estudio de Acción Española, así como de figuras como las de Ramiro de Maeztu —del que he escrito una biografía—, Charles Maurras, Carl Schmitt, Maurice Barrès, José Ortega y Gasset o Gonzalo Fernández de la Mora.

22 COMENTARIOS

  1. El patriotismo constitucional fue la forma para no decir nacionalista ante el complejo de referirse a nacionalismo, por la connotación del nacionalsocialismo hitleriano.
    En España decir “constitucionalista” es como decir “demócrata” o “democracia”, un fundamentalismo a lo Gustavo Bueno: hablar por hablar y usar para todo, en cualquier caso, sin saber lo que se dice.
    Todo son complejos y prejuicios e “ismos”: constitucionalista/ismo, nacionalismo/ista, patriotismo, etc; variaciones y combinaciones de los términos, “significantes vacíos” rellenables, si se atiende al concepto es sencillo y simple. En mi barrio a estas le dicen “pajas mentales”. El artículo es jerga partitócrata nacional constitucionalista. Ves. Ná.

  2. Sin permiso me tomo la libertad.
    Leí el artículo esta mañana y tengo ganas de explayarme. Pido disculpas al autor y al jefe Benegas por meterme en su casa sin ser invitado y molestar. Solo espero que no me mande el Corrector de negro a casa.
    Si invado una casa ajena es precisamente porque comparto todo lo que dice el artículo, pero me ha sabido a poco.

    Estamos viviendo una situación en España diseñada desde hace años por el PSOE.
    Todo lo que estamos viviendo en estos momentos en Cataluña no es más que el plan del PSOE para culminar un golpe de estado.
    Nada puede pasar que no sea una reforma constitucional al gusto corrupto, la libertad de los políticos catalanes condenados antes de Navidad, o silenciar las protestas por el fallo del Supremo con disturbios en Cataluña que se irán diluyendo hasta las elecciones.

    La nación española tiene en estos momentos cuarenta y siete millones de habitantes, diez de ellos deben ser extranjeros de no ser así no cuadran las cuentas de natalidad.

    Entre esos treinta y siete millones de españoles que tienen derecho a sentir su nación me encuentro yo, treinta y siete millones de formas distintas de ver España que deben ser consideradas en una constitución en lo común que la hace nación y no en ninguna particularidad que elimine la igualdad ante la ley u otorgue privilegios sobre la libertad que garantiza o debiera garantizar.

    Estamos asistiendo a un golpe de estado constitucional a “cámara lenta”, el Tribunal Supremo le ha dado un empujón más.
    Ahora el PSOE tapa con los disturbios catalanes su sentencia acordada hasta la exhumación del abuelo Paco, al que todos recordamos como excesivo mandón.

    Yo era un niño semiclandestino en tiempos del abuelo Paco, hacía mis pinitos revolucionarios en la calle Atocha de Madrid y pasaba libros prohibidos de la biblioteca familiar a personas que luego se dedicaron a la politica.
    Viví de forma cercana en los años de la transición cada una de las decisiones importantes, yo era un crío y quizás por eso percibía mucho mejor todo lo que estaba pasando alrededor.
    Contemplé en la casa familiar como se constituían partidos regionales, como se acordaban pactos, como entre la ingenuidad de unos, la picardía de otros y la estrategia diseñada desde el poder real se iban perfilando los partidos que después fueron hegemónicos.
    Pude ver también como se financiaron los partidos políticos, e incluso tomarme unos whiskies con diplomáticos que portaban en valijas las subvenciones a los partidos políticos.

    Cuando llegué a la mili advertí a un joven médico con el que trabé amistad que habría dos golpes de estado, uno mas grande y otro más pequeño para depurar las Fuerzas Armadas, pero que no pasaría nada. Así fue, cuando nos licenciamos el me pidió no perder el contacto y fue cuando le advertí del segundo golpe de octubre de 1982.

    Estamos al borde de un estado fallido gracias a una constitución diseñada para la corrupción política, el expolio de sus habitantes y la sumisión de unos españoles ante otros.

    Debemos estar atentos al golpe de estado que sigue su curso y que sería imposible sin el apoyo del gobierno en funciones, algo que nos debería hacer pensar que la única forma en que puede triunfar un golpe de estado en España es por el apoyo o el propio diseño del golpe por el PSOE.

    No se si Casado se ha dado cuenta ya, pero va siendo hora.

    Esto es un golpe de estado diseñado por el PSOE hace tres años para reposicionarse en la politica española con la ayuda de Soros al estilo, Esloveno, Ucraniano o primavera
    Quién no tenga presente esto no podrá entender ninguno de los movimientos que ha hecho el PSOE desde hace tres años.

    Comprobar como el PSOE se ha portado en cada una de las situaciones cruciales en los últimos cuarenta años nos dará la medida de nuestra constitución, y si observamos paso a paso las noticias de los últimos tres años nos dará la medida del golpe de estado diseñado desde tiempo atrás que estamos viviendo.

  3. Yo no he entendido nunca la existencia del un tribunal constitucional, tampoco el consejo del poder judicial y mucho menos aún, una asociación de “jueces para la democracia”, o sea que no tenemos democracia,

    Al parecer no hay ningún juez que sepa interpretar la constitución, apañados vamos, y lo hemos visto, Marchena se ha lucido.

    No nos engañemos, la Constitución Española es desigual e injusta desde su origen, más tarde el tribunal constitucional se ha encargado de hacerla aún más.

    No es difícil escuchar entre doctos constitucionalistas y políticos que al parecer no saben leer que la Nación se puede modificar por medio de la Constitución.
    Esta aberración política e histórica es de la que tenemos que partir para analizar lo que ha sucedido y sucede en España.

    Que la Constitución diga que esta puede ser modificada en unas circunstancias determinadas no significa que se refiera a modificar su fundamento, la unidad de la nación, sino los artículos posteriores. Este disparate jurídico político que podemos escuchar en boca de juristas irresponsables y corruptos, y caciques ignorantes e interesados de todo pelaje nos da la medida exacta de nuestra clase política y la experiencia política de estos últimos cuarenta años.

  4. La Constitución Española es un galimatías lleno de quieros y no puedo. Es demasiado ambigua y eso conlleva que se la salten a la torera cuando les apetece.

    Son muchos los títulos que hay que modificar pero el gran problema es y será la Organización Territorial , en el Artículo 2 se marca un camino peligroso y en el resto de artículos relacionados con dicha organización, lleno de contradicciones y mentiras ya que no se cumple nada de lo marcado

    “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”

    Artículo 138
    1 El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular.

    2 Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales

    Artículo 139
    Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado”

    Para correr y para seguir corriendo si pasamos a las Disposiciones Adicionales y Transitorias relacionadas con los territorios forales

    Y no hablemos del Título VI correspondiente al Poder Judicial o incluso el Título II de la Corona que no entro a valorar si es mejor una Monarquía o una República pero que ese título hay que modificarlo, sin duda. Entre otras cosas la inviolabilidad de un cargo no sujeto a responsabilidad no me parece apropiado.

    Fue una Constitución hecha para un régimen transitorio que hace mucho tiempo que tuvo que ponersele fin, pero no, aquí aún andamos transitando y lo que nos queda.
    A igual que el articulista sólo tengo esperanzas en VOX o en partidos similares que lo primero que tendrían que hacer es resucitar a Montesquieu que ya sabemos por quien fue enterrado en 1985, cuando los de la rosa y puño en alto aprovecharon la mayoría parlamentaria que tenían para la reformar la Ley del Poder Judicial y así cargarse la separación de poderes. Ah también fueron los mismos que en 1983 traspasaron las competencias penitenciarias a Cataluña. ¡Qué linces!.

    • La separación de poderes no existe en origen aunque la justicia se independiente porque el poder legislativo elige al ejecutivo y al final el jefe de ambos poderes es o son los jefes de cada partido. Una mayoría absoluta es lo mas parecido a una dictadura.
      Veo mucha ilusión por VOX, no tanta como con Ciudadanos. Dentro de poco leeremos artículos sobre el por qué del declive de VOX

      • Sí puede ser, no va a ser la solución definitiva pero creo que si un paso. El tiempo lo dirá. De momento he dejado de anular una papeleta para depositar en la urna un voto válido.

        A Ciudadanos no puedo votarlo porque simplemente va contra mis principios, estoy totalmente en contra de la gestación subrogada y de la actual ley del aborto.

      • Estaría bien que nos adelantara un breve resumen del contenido de esos artículos y, a ser posible, nos anticipara si se basarán en opiniones o en hechos concretos y fundados.

        • Es una predicción simplemente viendo lo que ha pasado con otros partidos regenaradores. Empezaron a traicionarse a ellos mismo cuando se presentan a elecciones autonómicas.

          • Muchas gracias por la respuesta, he de admitir que tenía curiosidad… Aunque comprendo que la naturaleza humana pervierte incluso hasta las grandes ideas o proyectos, prefiero abrir una ventana al optimismo. La alternativa es el pesimismo, un derrotismo que intento evitar a toda costa.

        • En el estado de partidos la corrupción es el factor de gobierno

          El problema es que los electores, independientemente del signo que sea, esperáis políticos como quién espera un mesía enviado por Dios, donde el Dios es el programa o idelogía y el mesia es alguien dispuesto a darlo todo por él.

          Pues no, la única manera de garantizar la menor corrupción es la separación de poderes y la elección directa de los representantes.

          • No dudo de que ese sea el caso de muchos, pero no es mi caso. Yo no espero ningún mesías ni ninguna creencia o ideología redentora. En términos generales nadie va a darlo todo por nadie, ni siquiera la familia más cercana… Aunque existen ocasiones excepcionales en las que un individuo lo da todo por los demás, sean cuales sean sus motivaciones.

            Así que no, no espero nada de nadie. Tan solo aspiro a no defraudarme demasiado a mi mismo, a ser fiel a mis principios pero receptivo a mi entorno, siempre manteniendo una visión crítica de las cosas e, incluso, a cuestionarme mis propios planteamientos si fuera menester. Porque, efectivamente, no existen mesías ni creencias salvadoras.

            Y, tal y como Ud. dice, la separación de poderes, la elección directa de los representantes y la independencia judicial sanean la democracia. Nadie lo pone en duda.

            Solo cuestiono la nula eficacia del abstencionismo para alcanzar tales metas. En cuanto VOX tan solo lo considero, en este preciso momento histórico y no otro, una herramienta o el detonador que puede dar lugar a que algunos se replanteen sus posiciones, o incluso al inicio de algunos cambios de calado desde la crítica que hacen al Estado actual. El otro factor importante es que tiene un porcentaje de intención de voto suficiente como para no resultar marginal. La abstención y el voto a partidos marginales resultan absolutamente inútiles.

  5. Presiones no sé si hubieron, pero el ruido de sables que pregonaba Carrillo no era cierto, sino mas bien la excusa para pasar por la ventanilla de Arias Navarro y no quedarse fuera del reparto del botín del futuro estado en el que ya estaba el psoe. Más que presiones fue el consenso, controlando a la opinión pública mediante los medios de comunicación, especialmente el pais, que surgió para eso. Mas que presiones para una amnistía fue el acuerdo a cayarse los crímenes pasados, por ejemplo Pablo Castellanos pactó con Reino Unido hacer un juicio contra los miembros del franquismo y fue la propia izquierda de Espana la que se negó.

    El teatro del golpe de estado del 81 para echar a Suárez, a estas alturas, que se lo crea quien quiera.

    Una Constitución debe de regir las reglas de la política y la separación de poderes en origen y la independencia judicial, sin incluir ideologías para garantizar la libertad política de las personas y la del 78 no lo es. Algunos queremos una constitución asi, otros quieren una constitución como en Cuba o Venezuela, que excluya a una parte de la población.

  6. Hay qué ver, qué brutos estos redactores de la constitución del 78, en vez de redactar unos papeles como Dios manda, les dio por hablar de regiones y otras lenguas…hasta tuvieron que definir el patriótico español como castellano.
    Quizá al hacerlo respondían a algún tipo de presión.
    Yo sospecho que sí.
    En cambio, para poner un regio jefe de estado, presión ninguna.
    Para una ley de amnistía, un año antes, presión ninguna.
    La judicatura y gran parte de los expedientes anteriores, tal cual. Eran españoles preconstitucionales pero presiones ninguna, su indudable patriotismo era garante de calidad. Como el ejército y las fuerzas del orden.
    Figúrese dotaron de poder político, económico y administrativo, no solo a regiones de nuestra patria, sino que conservaron los acuerdos con un estado extranjero.
    Realmente es una pena que en el 81, los que no confunden las cosas, no saliesen a la calle…

    • Las autonomás, el café para todos como diría Suárez, vinieron bien para que los partidos de la “oposición ” antifranquista pudieran agradecer los servicios prestados en la “oposición” a sus miembros con un cargo político.
      El origen de la constitución del 78 está en la ley de la reforma política del 76 redactada por los franquista y aceptadas gustosamente por la “oposición”, traicionando sus posiciones en la platajunta democrática. En dicha reforma ya estaba definida la forma del futuro estado con algunas connotaciones de la constitución alemana, redactada provisionalmente por la US Army para controlar a los políticos que iban a gestionar los fondos del plan Marshall y aceptada finalmente como difinitiva debido a los provilegios que permitía a los partidos políticos.

      • Le compro todo…
        Ya he dicho que sospechaba que sí, que hubo presiones. ¿Acaso alguna vez no las hay?
        Todos estamos en nuestro derecho de pensar que nuestra constitución no es perfecta.
        También le digo que tengo la impresión de que una importante parte de los votantes de Vox, a pesar de repetir histéricamente que no gustan de los golpes de estado, justifican sin reparo el intento ocurrido en el 81.

        • Cucurruqi no se olvide de los socialistas de la psoe. Esos no solo apoyaron el golpe de estado de 23f sino que colaboraron en su organización, como todo el mundo sabe….pero no espera que tonto soy. Los votantes de vox apoyan el golpe de Armada y de la psoe…o el de tejero que lío. Nos lo dice el docto cucurruqui. ¡Vox quiere echar a Suárez y poner un gobiernonde concentración nacional con el Psoe! Amigo medite las cosas antes de escribirlas porque a veces hace el ridículo de forma escandalosa

    • La Constitución española no la redactó nadie, fue una mala copia literal de la Constitución alemana,(carta otrogada por los americanos tras la guerra para tener el control político) una nación constituida artificialmente cien años antes sobre treinta nueve estados históricos.

      Solo fue redactada por sus”padres” en aquello que la hace inviable como constitución, los privilegios vascos, y también fue modificada o alterada en aquello puntos que impedían como en Alemania la disolución de la nación.

      También fue mal traducido el artículo 155, donde falta el párrafo final que indica la manera efectiva de hacerse con el control de una autonomía disidente.

      A lo largo de cuarenta años el PSOE ha intentando modificar por medio de leyes las barreras constitucionales que impiden la disolución de la nación y la desigualdad entre regiones con el beneplácito del Tribunal constitucional.
      Esa es la historia de la democracia española del 78, ni más ni menos.

      Diluir cualquier barrera que impidiera la corrupción política, judicial o económica ha sido en todo momento el objetivo primordial de nuestros “próceres constitucionalistas”

      • La Constitución alemana de la que está copiada y tachada la española en los puntos que no interesaba a los corruptos políticos regionalistas es una carta otorgada por los aliados tras la segunda guerra mundial para controlar políticamente Alemania.

        • Bravo. De hecho fue copiada en secreto hasta que un periodista lo descubrió.
          Siempre me ha parecido curioso que se copiara la alemana y no la francesa cuándo la oposición vivió en Francia.

          como no soy especialista lanzo la pregunta: quizás sea por la amistad entre el psoe y el spd alemán y Willy Brandt era una agente de la CIA como algunos cuentan o por qué la francesa contiene mas elementos liberales que la alemana?

      • Totalmente de acuerdo Henry y precisamente ese artículo 155 conllevó verdaderos quebraderos de cabeza a Fraga que no quería que quedase tan ambiguo y tan benévolo , además buscaba claridad en las medidas que se deberían adoptar para intervenir una CCAA en casos graves (región autónoma decía su grupo) pero su propuesta fue rechazada ampliamente en varias votaciones que hubo

    • Cucurruqui, lo suyo es grave, debería hacérselo mirar. En primer lugar España no es el único lugar del mundo donde se habla el español, resulta que hay más de 20 países que tienen como idioma oficial el….español, designado así en sus constituciones, así que no tiene nada de malo llamar al español, español. La ley de amnistía no se promulgó para favorecer a los dirigentes franquistas ¡se hizo en favor de la oposición! ¡Amnistía y Estatuto de Autonomía! ¿no se acuerda? ¿principales beneficiarios de la amnistía? los terroristas de Eta. El 81….ah el 81….ese golpe de estado organizado por todo el mundo y cuyo objetivo fundamental era echar a Suárez del gobierno y nombrar un gobierno de concentración nacional (con el PSOE dentro por supuesto)…hasta que Tejero se enteró y se cabreó el hombre. Pero ¿y el relato del asalto a la democracia? ah el relato, qué haríamos sin el relato cucurruqui.

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