Edward Barham es un pastor cristiano afincado en Dearborn, Míchigan, que anteriormente dirigió un ministerio conjunto de iglesias en Oxford, Reino Unido. Barham saltó a la fama en Estados Unidos en septiembre de 2025, durante una reunión del Ayuntamiento de Dearborn (una ciudad de 100000 habitantes en la que los musulmanes representan el 54% de la población), cuando se opuso a la colocación de señales de tráfico en honor a Osama Siblani, editor del Arab American News, argumentando que había apoyado a grupos como Hamás o Hezbollah.

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En respuesta, el alcalde de Dearborn, Abdullah Hammoud, lo interrumpió y lo tildó de «intolerante», «racista» e «islamófobo», afirmando que no era bienvenido en Dearborn. Barham respondió citando las enseñanzas de Jesús y concluyó diciéndole al alcalde: «Que Dios te bendiga». El incidente ha suscitado mucha controversia y, para algunos, es una prueba de que ningún lugar, ni siquiera Estados Unidos, está libre de la islamización.

¿Nadie en el ayuntamiento se opuso a nombrar una calle con un partidario de Hamás y Hezbollah?

Nadie habló públicamente en contra de esta decisión. Probablemente no todos estaban de acuerdo, pero nadie se atrevió a hablar. Lo cierto es que yo dejé el Reino Unido y Canadá para irme a los Estados Unidos, porque quería tener una voz que en esos países no era posible tener. Pero ahora pienso que estamos entrando en una nueva etapa, y no quiero ser alarmista, en la que un musulmán ha sido elegido alcalde de una de las ciudades más poderosas del mundo. Todo está cambiando y lo que antes creíamos sobre América puede dejar de ser cierto.

En el Reino Unido hay muchas ciudades en los que los musulmanes son mayoría, pero eso, salvo excepciones como Dearborn, no ocurre en Estados Unidos.

No, pero en mi ciudad los musulmanes son mayoría, así que podríamos equipararla a ciudades como Birmingham o Bradford. No tengo nada en contra de ellos y hay aspectos positivos, pero tampoco soy un ingenuo. Curiosamente, el que me defendió fue un hombre musulmán, Nagi Almudhegi, que luego perdió las elecciones contra el alcalde -quizás porque me defendió- y le llamaron traidor y desleal por apoyar a un cristiano. La razón por la que le menciono es porque necesitamos más voces como él. Hasta ahora, esto es teoría, pero me gustaría ver esto en la práctica. Creo que una cosa buena que puede salir de que haya más musulmanes influyentes y en posiciones de poder, es que los de mentalidad abierta puedan alzar la voz por la minoría cristiana en los países musulmanes. Es evidente que no es lo común, y solo conozco este ejemplo, pero creo que es necesario porque a nosotros no nos van a escuchar.

Tengo entendido que ha vivido en Pakistán y en el Líbano.

He vivido en muchos sitios, pero sí, viví cuatro años en Pakistán cuando era un niño, también en Indonesia, un año en el Líbano, e incluso unos meses en Israel. Y puedo decir que casi todos los países musulmanes son peligrosos para los cristianos y también para los que los apoyan. En el caso de la cristiana Asia Bibi en Pakistán, un político musulmán habló en su favor y como consecuencia fue asesinado. No obstante, incluso en un país tan peligroso como Pakistán, hay personas dispuestas a alzar la voz.

¿Por qué razón hay tantos musulmanes en Dearborn?

Muchos árabes, no necesariamente musulmanes, vinieron a Dearborn para trabajar para Henry Ford, porque Dearborn fue la ciudad natal de Henry Ford; nació, vivió y murió allí. Así que Ford y Dearborn son sinónimos. La mayoría de los árabes católicos se han mudado y casi todos los que quedan son musulmanes.

Los medios conservadores le mostraron apoyo tras el incidente, pero los medios de izquierdas, incluidos medios internacionales, han defendido los ataques del alcalde.

Así es. Uno de los peores ejemplos fue el del periódico “The Guardian”, que publicó un artículo en el que me tachaba de agitador de derecha y afirmaba que los evangélicos cristianos atraíamos a los niños con caramelos, pinturas faciales o partidos de fútbol, para luego intentar convertirlos al cristianismo. Ha sido una campaña despreciable. Al mismo tiempo, pese a la hostilidad del alcalde, trato de ver las cosas de forma positiva y creo que su actitud puede cambiar. Al fin y al cabo, soy un pastor cristiano y creo en los milagros.

¿Qué reacción se ha producido en la política? ¿Ha recibido apoyos?

Sí, incluso a nivel federal. La verdad es que he recibido mucho apoyo, tanto político como popular, de todas partes del país. Sin embargo, en Dearborn la gente está enfadada conmigo por haber causado alborotos en la ciudad. No creo haber hecho eso, sino que la culpa recae en el alcalde por sus comentarios porque cuando planteé la cuestión por el nombre para la calle, no pretendía atraer la atención nacional. Me han tachado de problemático y no lo soy, pero creo que es un problema que el 10 de octubre, tres días después de la masacre organizada por Hamás en Israel, se organizase una manifestación con todo el apoyo del ayuntamiento de unas mil doscientas personas en favor de Hamás. Ese es el verdadero problema, eso es lo que causa alboroto y no sólo afecta a Dearborn, porque están convirtiendo la ciudad en una plataforma a un nivel mucho mayor.

¿Cree que lo que ha pasado en el Reino Unido, donde se ha producido una progresiva islamización en muchas ciudades e incluso se han legalizado tribunales de la Sharía, podría pasar en los Estados Unidos?

Mucha gente dice que Estados Unidos es un bastión del conservadurismo, pero muchas de las de las cosas más seculares en el mundo empezaron en Estados Unidos. Creo que esto no se dice demasiado y por supuesto no quiero parecer antiamericano, pero creo que los cristianos estadounidenses deben tomar más responsabilidad sobre lo que se está exportando desde su país. Muchas de las malas ideas que se están aplicando en Europa, como la corrección política, nacieron en los Estados Unidos. Doy gracias a Dios por los Estados Unidos, pero al mismo tiempo no podemos ser ingenuos y creer que lo que ha pasado en otros lugares no puede pasar allí.

En Estados Unidos, como en Europa, también hay muchos ingenuos, o no tan ingenuos, que culpan de todos los males del mundo a la civilización occidental.

Sí, y caen en las mismas trampas que se emplean en Europa. Por ejemplo, la narrativa victimista, que es utilizada para conseguir más poder, incluso cuando gobiernan y son la mayoría. En Dearborn, el alcalde se hizo más popular cuando me atacó y se enfrentó a la minoría cristiana, y lo hizo desde el poder del ayuntamiento, pero usando la carta del victimismo. En las siguientes elecciones obtuvo el 72% de los votos y para conseguir ese resultado convenció a muchos estadounidenses ingenuos.

Parece que hemos reseteado nuestra memoria como civilización occidental desde la Ilustración, y que hemos olvidado todo lo que ocurrió antes de ese momento. Para mucha gente el único enemigo es el cristianismo y por eso apoyan todo lo que vaya en su contra.

¿Considera que su caso ha servido para dar la alarma ante este problema en Estados Unidos?

Sí, es correcto. Creo que he tenido una gran voz en los medios. Y aquí está la cuestión: el lenguaje que se usa a menudo y que llega a la gente en Occidente es el lenguaje de los derechos humanos, por ejemplo, el que presenta a los palestinos como víctimas y minoría, algo con lo que no estoy de acuerdo. Pero siento que la gente necesita comprometerse con la idea religiosa para entender lo qué está pasando realmente. Además, desde ese enfoque, se entiende que el cristianismo está basado en hechos reales, mientras que el islam está basado en mitos.

Robert Spencer, que ha publicado muchos libros sobre la historia del islam, defiende esa teoría.

Sí, porque la historia es importante. En nuestra cultura occidental la razón por la que hemos tenido tanto éxito es porque nos basamos en los hechos, y eso se debe a la influencia cristiana. Una cultura basada en la verdad y en los hechos es mucho más difícil de corromper que una que vive en la mentira, y vimos lo que ocurrió a las sociedades occidentales que abandonaron los hechos por la ideología, como hicieron los comunistas. Y ahora vemos a muchos occidentales que abandonan los hechos por ideologías o por sentimientos, y por eso se sienten a gusto con el islam, porque tampoco se basa en hechos. En cierto modo, son socios naturales.

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