El pasado martes, Benjamin “Ben” Roberts-Smith fue detenido en el aeropuerto de Sidney y acusado de cinco cargos de asesinato durante sus misiones como parte de las fuerzas especiales australianas en Afganistán. Considerado como un héroe nacional por sus actos de valor en Afganistán, su detención ha causado un enorme impacto en la sociedad australiana, aunque el caso se remonta a 2018.

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Nacido en 1978, el historial militar de Roberts-Smith es simplemente impresionante. Se alistó en el ejército con 18 años y fue destinado al Regimiento Real Australiano, participando en dos misiones en Timor Oriental. En 2003 se une al Servicio Aéreo Especial (SAS) y lleva a cabo su primera misión en Afganistán en 2006, siendo condecorado con la Medalla al Valor por sus acciones como explorador y francotirador. Durante su quinta misión en Afganistán, recibió la Cruz Victoria por su desempeño en una operación para dar caza a un alto mando talibán. Así relata la operación la página web del Australian War Memorial:

«El 11 de junio de 2010, una unidad del Grupo de Operaciones Especiales llevó a cabo un asalto en helicóptero en Tizak, provincia de Kandahar, con el objetivo de capturar o eliminar a un alto mando talibán. Inmediatamente tras el desembarco en helicóptero, la unidad fue atacada con fuego de ametralladoras y granadas propulsadas por cohete desde múltiples posiciones dominantes. Dos soldados resultaron heridos en combate y la tropa quedó inmovilizada por el fuego de tres ametralladoras situadas en una posición elevada y fortificada al sur de la aldea. Al amparo del apoyo aéreo cercano y del fuego de supresión de armas ligeras y ametralladoras, el cabo Roberts-Smith y su patrulla maniobraron hasta situarse a 70 metros de la posición enemiga con el fin de neutralizar las posiciones de ametralladoras del enemigo y recuperar la iniciativa…

Mientras los miembros de su patrulla seguían acorralados por las tres posiciones de ametralladoras enemigas, él se expuso para desviar el fuego de su patrulla, lo que les permitió abrir fuego contra el enemigo. Sus acciones permitieron al comandante de la patrulla lanzar una granada y silenciar una de las ametralladoras. Aprovechando la ventaja y demostrando una extrema dedicación al deber y una valentía extraordinaria, el cabo Roberts-Smith, sin tener en cuenta en absoluto su propia seguridad, irrumpió en la posición enemiga y mató a los dos ametralladores restantes…

El cabo Roberts-Smith volvió a tomar la iniciativa y continuó atacando las posiciones enemigas en profundidad, durante lo cual él y otro miembro de la patrulla se enfrentaron y abatieron a más enemigos. Sus actos de valor desinteresado permitieron directamente a su tropa avanzar y liberar la aldea de Tizak de los talibanes. Este enfrentamiento decisivo provocó posteriormente que el resto de los talibanes del distrito de Shah Wali Kot se retiraran de la zona. La notable valentía del cabo Roberts-Smith en una situación de extremo peligro fue fundamental para tomar la iniciativa y para el éxito de la tropa frente a una fuerza enemiga numéricamente superior».

En 2012, volvió a Afganistán en lo que sería su sexta misión. A la Medalla al Valor y la Cruz Victoria, Roberts-Smith suma la Mención de Servicio Distinguido, la Medalla Australiana al Servicio Activo, medallas de servicio por Timor Oriental, Afganistán e Irak, la Medalla del Jubileo de Diamante de la Reina, la Medalla de Larga Antigüedad en la Defensa, la Medalla de la Defensa Australiana y medallas de la ONU y la OTAN. Cuando abandona el ejército un año después, se convierte en el soldado vivo más condecorado del ejército australiano.

Roberts-Smith se incorporó con éxito a la vida civil e incluso fue nombrado padre del año, sin embargo, en 2018 los periódicos del grupo Nine Entertainment comenzaron a publicar noticias en las que se le acusaba de haber cometido crímenes de guerra en Afganistán. Roberts-Smith negó las acusaciones y demandó a los medios en lo que se conocería como el “juicio del siglo”, el juicio por difamación más caro de la historia de Australia. En 2023, el juez Anthony Besanko del Tribunal Federal dictaminó —basándose en el balance de probabilidades— que el militar había participado en cuatro asesinatos y el fallo fue ratificado en la instancia de apelación. Roberts-Smith intentó una nueva apelación ante el Tribunal Supremo, pero le fue denegada en septiembre de 2025.

Roberts-Smith, que tras la vista con el juez saldrá en libertad en los próximos días, ha sido acusado de cinco cargos por crímenes de guerra entre abril de 2009 y octubre de 2012, y enfrenta una pena máxima de cadena perpetua, si es condenado. La acusación responde a una investigación conjunta de la AFP (Policía Federal Australiana) y la OSI (Oficina del Investigador Especial), un organismo creado en 2020, después de la publicación del Informe Brereton, que señalaba la participación de 19 soldados de élite australianos en el asesinato de al menos 39 afganos. Hasta la fecha, la AFP y la OSI han iniciado 53 investigaciones, de las que 39 han sido cerradas por falta de pruebas, pero sólo se ha imputado a Roberts-Smith y a otro miembro de los SAS, Oliver Schulz, acusado del asesinato de un afgano desarmado en 2012, y cuyo juicio no se celebrará hasta febrero del año que viene.

El director de investigaciones de la OSI, Ross Barnett, ha defendido el trabajo de su oficina ante las dificultades de “investigar literalmente docenas de asesinatos que presuntamente se cometieron en medio de una zona de guerra, en un país situado a 9.000 km de Australia”, señalando la imposibilidad de hacer una investigación sobre el terreno: “No disponemos de fotografías, planos del lugar, mediciones, recuperación de proyectiles, análisis de salpicaduras de sangre… No tenemos acceso a los fallecidos”.

La detención de Roberts-Smith ha provocado una fuerte reacción en apoyo del soldado más condecorado de Australia, y miles de personas han firmado una petición de indulto que había sido creada hace tres años. Incluso Gina Rinehart, presidenta ejecutiva de Hancock Prospecting y la mujer más rica de Australia, ha salido en defensa de Roberts-Smith y criticado el trabajo de la OSI: “No entiendo cómo se puede justificar gastar más de 300 millones de dólares para intentar durante años llevar a los veteranos del SAS, que han servido a nuestro país, a procesos penales y, más recientemente, a la detención de Ben”.

El primer ministro Anthony Albanese no ha querido comentar el caso puesto que se encuentra bajo consideración judicial, pero el ex primer ministro Tony Abbot ha lamentado, sin citar directamente a Roberts-Smith, que muchos de los que sirvieron a su país en Afganistán hayan sido objeto de “una forma de persecución”, señalando que “es incorrecto juzgar las acciones de los hombres en combate mortal según los estándares de la vida civil ordinaria”. Las dudas sobre si un proceso penal civil puede juzgar acciones en un contexto bélico han sido manifestadas por otros políticos conservadores y de derecha, y algunos, como el diputado y ex viceprimer ministro Michael McCormack ya hablan directamente de difamación: “La persecución de uno de los soldados más condecorados de Australia debe considerarse como lo que es… una campaña para difamar a alguien por parte de personas que nunca darían un paso al frente si nuestro país estuviera en peligro”.

Roberts-Smith ha defendido siempre su inocencia y para ser condenado en este juicio penal, a diferencia del largo proceso civil de difamación en el que él era el demandante, la fiscalía tiene que demostrar su culpabilidad más allá de toda duda razonable, lo que no parece nada fácil vistas las circunstancias del caso. Los que ya han condenado al soldado más condecorado de Australia señalan que los documentos y testimonios que vieron la luz en el “juicio del siglo” son suficientes para enviarle a la cárcel, pero para los que creen en su inocencia, la última batalla de Ben Roberts-Smith no es un juicio sobre crímenes de guerra, es un juicio contra los que están dispuestos a defender la primera línea a riesgo de sus vidas.

Esta publicación en Facebook del diputado conservador Llew O’Brien es el mejor resumen de lo que simboliza Roberts-Smith para muchos australianos:

Si mi familia o mis seres queridos se vieran alguna vez en peligro de muerte, atrapados en el caos de un conflicto y dependientes de otros para ser rescatados, rezaría a Dios para que los enviados a salvarlos fueran hombres del mismo calibre que Ben Roberts-Smith. Hombres de enorme estatura física y coraje moral. Hombres capaces de pensar con claridad y actuar con decisión en las circunstancias más extremas y que ponen en peligro la vida. Hombres que corren hacia el peligro cuando todos los instintos les dicen que corran en la dirección opuesta. Rezaría para que fueran guerreros dispuestos a luchar hasta la muerte como Ben Roberts-Smith”.

Foto principal: Alexander Jawfox.

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