Existe una sutil pero crítica diferencia entre alarma y alarmismo. La primera puede servir, y de hecho sirve, para advertir y sobre todo informar de un peligro inminente y reducir así sus consecuencias negativas. La segunda, más que minimizar el riesgo, tiende a asustar, a sobreexcitar el miedo, pero apenas reduce el peligro, porque el alarmismo es la sobreactuación del poder, la forma en que éste se presenta frente al individuo y, por agregación, ante la sociedad tan imprescindible como indiscutible.
Publicidad
PODCAST con José Luis González Quirós, filósofo, ensayista y analista político, y Javier Benegas, editor de Disidentia.
Foto: Shashank Sahay.



















