Es frecuente en disidentia.com leer artículos y podcasts contrarios a las imposiciones del Gobierno en su intención de atenuar los daños de la COVID-19, proclamando las libertades individuales frente al autoritarismo del Estado: “La quiebra de la libertad en tiempos de coronavirus”, “Matar a todo un país”, “Pandemia, seguridad y libertad”, “Un virus para un dictador”, “Pandemia y libertad”, “COVID-19 y nuestros derechos civiles”, “Vacunas. Obligados a la solidaridad sanitaria”, “¿Para qué quieres libertad?”, “Pasaporte de vacunas, tiranía por tu bien”, “No hay vacunas para el virus autoritario”, etc. Entiendo el espíritu del liberalismo que se defiende en estos textos, y comparto la visión crítica contra algunas ideas social-comunistas, o cuasi-estalinistas en el peor de los casos. En particular, creo que la libertad individual “de pensamiento” y “de expresión”, dentro de unos marcos legales razonables y no sesgados por ideologías, debería ser intocable. Sin embargo, creo que, incluso desde una perspectiva alejada de políticas de izquierda, la libertad individual “de actuar” debe tener sus límites, siguiendo aquella máxima que dice que tus libertades terminan donde comienzan las libertades de los demás.

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En tiempos de paz, salud pública, y carentes de conflictos o desastres naturales, es posible dejar a los individuos a su aire, mientras no choquen los derechos de unos con otros. Dentro de la ley, cualquiera puede salir de su casa y pasear donde desee, puede ir a restaurantes y lugares de ocio, puede ir a la playa, puede hacer visitas a su amante, etc. Lo que no puede es realizar actividades que perjudiquen a otros individuos, o que puedan poner en riesgo su vida, salud o propiedad. Por ejemplo, no se puede circular por una autopista con un vehículo deportivo a 220 km/h, por muy buen conductor que uno se considere, porque ello eleva muy significativamente la probabilidad de un accidente mortal que afecte no solo al infractor, sino a otros conductores que no tienen la culpa de tal temeridad. Puede de hecho un individuo terminar en la cárcel por homicidio imprudente si produce la muerte de viandantes u otros conductores habiéndose saltado ampliamente los límites de velocidad, tasa de alcoholemia, etc.

Hace falta más mano de hierro, en vez de estos gobiernos débiles, afeminados, temerosos de poner a la plebe donde le corresponde, incapaces de aplicar la disciplina necesaria para evitar la desintegración de una nación o la ruina de varias generaciones

En tiempos de guerra, pandemia, conflictos sociales internos o con otras naciones, o desastres naturales, incluso los países con gobiernos más liberales se ven obligados a ejecutar políticas de Estado que eliminan una buena parte de las libertades individuales, por el “bien común”. Entiendo que le rechinen los dientes a más de uno cuando, acostumbrado a tener gran libertad de movimientos, se encuentra con imposiciones y restricciones de las autoridades civiles, militares o sanitarias, y que a más de uno se le venga a la mente la imagen de comunismos o fascismos históricos cuando oye mensajes tipo “te quito libertades por tu bien y el del resto de los ciudadanos”. No obstante, aunque es comprensible la reacción de rechazo, no deja de parecerme una actitud infantil, como la del niño pequeño que rechaza tomarse un medicamento recetado por el médico porque no le gusta el sabor.

En el caso de la COVID-19, ríos de tinta han corrido ya sobre las negligencias o aciertos de los gobiernos de las diferentes naciones. En España, la gestión ha sido nefasta, de modo que estamos entre los países con mayores cifras acumuladas de contagiados y fallecidos per capita por la COVID-19, y también entre los que mayor recesión económica han sufrido como consecuencia de las restricciones. De todos modos, no toda la culpa recae sobre las autoridades. En este país estamos acostumbrados a señalar con el dedo al partido político opuesto a la ideología de cada cual como el origen de todos los males: los de derechas señalan al gobierno central actual; los de izquierdas señalan a algunos gobiernos autonómicos, en particular el de Madrid, como fuente de desastres. Y probablemente todos tengan algo de razón, ha habido negligencias y decisiones pésimas por parte de todas las administraciones. Mas, con todo, hay que reconocer que es una situación difícil de resolver, sobre todo cuando no se tiene una colaboración ciudadana ejemplar. Muchos políticos de este país son pésimos gestores en muchos sentidos, pero soy del parecer de que han hecho lo que estaba en sus manos hacer dentro de la presión popular a la que están sometidos para no perder votantes. Si acaso es el propio sistema democrático en el que el populacho impone su voluntad en las esferas del poder a través de las urnas el que no deja actuar de modo más eficiente ante situaciones como la de esta pandemia.

Más bien, he echado de menos un mayor autoritarismo en la gestión de esta pandemia. Las leyes y restricciones impuestas por el estado de alarma no son arbitrarias, funcionan en buena medida para reducir la expansión del virus, pero continuamente se ven casos de ciudadanos que se saltan las normas: gente que va sin mascarilla en lugares públicos o con la mascarilla por debajo de la nariz, o que no mantienen las distancias de seguridad recomendadas, fiestas privadas con multitudes; a lo que hay que sumar la incapacidad de las fuerzas del orden para mantener a raya a la población y que cumplan las normas. Están saturados —dicen—, y es normal que así sea en un país donde muchos se toman a las autoridades sanitarias por el pito del sereno. Se ponen multas para disuadir a la población —dicen—, sí, pero la gran mayoría no llegan a cobrarse, y la población lo sabe, con lo cual no funcionan como elemento disuasorio. Incluso cuando se intenta denunciar a quien se salta las normas, la policía u otras fuerzas del orden suelen alegar que no pueden atender demandas de quien no ha sido directamente perjudicado por la acción de terceros, hacen la vista gorda, o, en muchas ocasiones, ni siquiera se ven agentes en lugares donde es común encontrar infractores, o donde se dan grandes concentraciones de personas. No dan abasto ante tanto descerebrado.

La plebe, la chusma, el populacho, la turba, el vulgo, las masas,… tiene muchos nombres que significan más o menos lo mismo. Hoy en día se le llama ciudadanía, con un trato deferente (suena a algo así como “su señoría”), usando el sustantivo femenino en vez del menos alambicado “ciudadanos” para que los progre-feministas no se mosqueen. Nadie se atreve a llamar las cosas por su nombre, lo único que se ven son algunos grupos oportunistas que ensalzan los valores populistas para sacar un puñado de votos o vender sus mercancías.

Probablemente, la mayoría de la población siga una conducta aceptablemente buena, pero incluso una minoría dentro de los millones de ciudadanos de esta nación es suficiente para dar al traste con los planes. Muchos opinan, muchos saben de todo, capaces de rebatir al más prestigioso especialista en epidemiología, y todos se arrogan con el derecho a actuar según su propia conciencia, o mejor dicho su inconciencia, habiendo dentro de esas calabazas huecas una gran diversidad de teorías conspiranoicas y majaderías varias. También se autojustifican en su irresponsabilidad y actitud insolidaria de saltarse las normas despotricando contra la clase política o apelando al discurso del negacionista de turno que han visto en un vídeo de youtube o en redes sociales, o bien del que cree que los científicos no saben nada sobre el virus y que todo es política en este asunto. Ahora, con el tema de las vacunas, también surgen como setas los que saben muy bien qué vacuna les conviene o cuál no, sin tener ni idea de medicina ni saber interpretar unos datos estadísticos. Y, por supuesto, estos abogan por las libertades individuales frente a un Estado opresor (aunque no creo que sea el caso de los articulistas de los títulos que mencioné en el primer párrafo, que seguirán probablemente las normas).

El problema no es que algunos de estos descerebrados que se saltan las normas y que anteponen su criterio personal al de las autoridades sanitarias termine enfermo de COVID-19 o incluso falleciendo. Mala hierba nunca muere, por cada brizna que se seca nacen muchas más. Más bien el problema es cómo pueden colapsar a la sociedad globalmente. Hagamos un repaso de algunos números básicos:

  • La mortalidad de la enfermedad es estimada en torno al 1% de los contagiados, mayormente entre ancianos, con lo que dejar que el virus se propague a toda la población supondría dejar morir unas 400 mil personas en España; eso para empezar en el primer año, porque luego en años posteriores muchos de los contagiados que han sobrevivido pueden reinfectarse, con lo cual cada año podría haber un goteo de unos pocos centenares de miles de muertos por COVID-19, más, entre los supervivientes, millones de individuos con secuelas importantes que afectan seriamente su salud, convirtiéndose muchos de ellos en enfermos crónicos.
  • Esto suponiendo que los servicios de salud funcionen atendiendo a todos los contagiados con síntomas, pero sabemos que si dejamos que el virus se descontrole, se colapsará la asistencia sanitaria, y muchos tendrán que lidiar con la enfermedad en sus casas, con la consecuencia de una mayor mortalidad por no haber equipos médicos, respiradores, etc. para atender al enfermo, lo que implica que la mortalidad se elevará, y en vez de ser de en torno a un 1%, puede ser un 2-5% o quizá más. Sería además un escenario dantesco, con muertos por todos los lugares, hasta en las cunetas, sin tiempo para recogerlos. Más los miles de muertes de otras enfermedades que no pudieron ser atendidos porque los servicios de urgencias estaban colapsados. Estoy pues de acuerdo con la afirmación de un artículo de Javier Benegas: “Todavía hay quien estima la importancia de la COVID-19 en función del índice de mortalidad, cuando el problema no es tanto las muertes que provoca como su capacidad de propagación, sus secuelas y el colapso de los sistemas sanitarios”. En España, hay más de 150 mil camas de hospital y más de cuatro mil UCIs; se podría aumentar este número, pero no es una cuestión sencilla desde el punto de vista económico. El tratamiento de pacientes con COVID-19 cuya situación se complique y tenga que pasar por la UCI puede superar los 100.000 euros de coste por cada paciente. Tampoco es despreciable la cantidad de casi 20 mil euros promedio que cuesta tratar cada paciente de COVID-19 que entra en un hospital. Con lo cual, los hospitales y UCIs colapsados demandando más camas para ello pueden ser un problema de salud y también un serio problema económico, inabordable si se presenta una avalancha de millones de contagiados al mes.
  • Un supercontagiador es un descerebrado que está contagiado de COVID-19, aunque sin síntomas en la mayoría de los casos, y que va por la vida sin respetar las normas y juntándose con otros descerebrados en fiestas, jolgorios y eventos similares. Se calcula que muchos de estos supercontagiadores han contagiado en una o pocas jornadas de juerga en torno a cien individuos, aparte de lo que contagia otros días o en su propia casa o con gente cercana. Luego esos cien individuos, aparte de sufrir la enfermedad ellos mismos o mantenerla sin síntomas, contagiarán a otro centenar de individuos (siendo optimistas y suponiendo un R=1 dentro de un estado de alarma con restricciones) en dos semanas, y así hasta que se logre doblegar la curva hacia un R<1 en unos cuantos meses. En números redondos, cada supercontagiador es responsable del contagio de un millar de individuos, de los cuales fallecerán unos diez (asumiendo una tasa de mortalidad del 1%) y muchos otros tendrán secuelas por largo tiempo, entre ellos muchos familiares directos del descerebrado-primero, más los millones de euros que el sistema sanitario tiene que gastarse por ello ¿No es esto comparable a un homicidio imprudente? Sin embargo, no hay penas de cárcel y las multas se suelen quedar en agua de borraja.
  • Vacunas: se sabe que para que las vacunas del COVID-19 sean eficientes para erradicar una enfermedad sin necesidad de aplicar medidas restrictivas hace falta vacunar a más de un 70% de la población. Pero para alcanzar esa cifra, aparte de tener disponibles las vacunas, hace falta una acción de solidaridad colectiva en acceder a ponérselas, por su bien y por el de los demás. ¿Y si la mayor parte de la población se negara a vacunarse en nombre de sus inalienables derechos individuales a actuar según su conciencia? De hecho, se ven muchos medios de comunicación con intereses partidistas interesados en crear miedo a la población, e incitarlos a rechazar las vacunas. ¿Debe un Estado obligar a los ciudadanos a aceptar la vacunación en aras del bien común? En mi opinión, sí, del mismo modo que el Estado en caso de guerra puede obligar a la población a mantenerse refugiada en bunkers o a los hombres jóvenes a alistarse en el ejército y no desertar, y esto no tiene nada que ver con el comunismo: son medidas excepcionales que se aplican en casos excepcionales. Poco me parece aún lo del pasaporte de vacunación, pero es una medida que va en la dirección correcta, en el caso de que surjan muchos reticentes a vacunarse.
  • Economía: aparte de la posibilidad de dejar que el virus se expanda sin límite, colapsando la sanidad y por ende la economía, hay otras dos posibilidades: hacer las cosas bien y sacrificarnos todos por unos meses para terminar erradicando casi totalmente el virus y luego controlar las fronteras y ponerse a trabajar duro para volver a poner la locomotora económica en marcha volviendo a ser líderes mundiales, como es el caso de China; o hacer las cosas mal, como se hacen en el país de pandereta: paramos la economía por un tiempo, y antes de que esté controlado el virus ya las ganas de fiesta y el “¡basta ya!” hacen que vuelvan a subir los casos, luego volvemos a frenar, luego volvemos a acelerar,… y así estamos años cargándonos la economía, el bienestar de la población, la salud,… El desgobierno de nuestra nación todo lo soluciona poniendo la mano tal cual pedigüeño para recibir ayudas europeas, y aumentar así sin límite la deuda. Sin duda una buena forma de empeñar el futuro de las generaciones venideras que, de seguir así las cosas, terminarán trabajando esclavizados en puestos malpagados para que los chinos, y ciudadanos de otras naciones con políticas más inteligentes que se convertirán en los nuevos amos económicos, vivan a cuerpo de rey.

El caso de China es emblemático, y pienso que pasará a la historia como una lección a las naciones democráticas occidentales sobre cómo actuar en casos de crisis: con autoridad y colaboración ciudadana. No hay política buena o mala desde un punto de vista moral; lo único que cuenta en la gestión de una nación es la eficiencia en saber aprovechar unos recursos y distribuirlos adecuadamente, y saber resolver los problemas. China es un caso ejemplarizante de que, en caso de situaciones excepcionales, la autoridad funciona mejor que las monsergas democráticas sobre la libertad individual. ¿No es mejor sacudirle las narices a quien lleve la mascarilla por debajo de las mismas (y el que no respire bien con la mascarilla que se quede en casa)? ¿No es mejor imponer duras penas a quien se salte las reglas, como se ha hecho en países a cuyos dirigentes no les tiembla el pulso por poner en orden su casa, en vez de estar todos en esta cansina situación de más de un año (aunque se empieza a vislumbrar el fin del túnel por enésima vez, a ver si ésta es la buena), en un “ni vivo ni dejo de vivir”, lamentándonos cada día de varias decenas o centenares de muertos, o de las limitaciones en nuestras vidas que podrían haber sido evitadas de haber puesto orden a tiempo?

No me extiendo más sobre el asunto de imponer el orden, no vaya a ser que me acusen de apología de la violencia. No, no se trata aquí de apelar a la violencia por la violencia, como un acto de protesta callejero, se trata de reconocer que unas buenas hostias a tiempo evitan males mayores posteriores, que diría un buen padre de los de antes. Hace falta otro Franco —diría algún otro. No simpatizo yo con el franquismo, entre otras cosas porque abogaba por una supresión de la libertad de expresión, que yo no comparto, ni tampoco simpatizo con los credos del nacionalcatolicismo. En cualquier caso, hace falta más mano de hierro, en vez de estos gobiernos débiles, afeminados, temerosos de poner a la plebe donde le corresponde, incapaces de aplicar la disciplina necesaria para evitar la desintegración de una nación o la ruina de varias generaciones.

Foto: Nick Bolton.


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Martín López Corredoira (Lugo, 1970). Soy Dr. en Cc. Físicas (1997, Univ. La Laguna) y Dr. en Filosofía (2003, Univ. Sevilla) y actualmente investigador titular en el Instituto de Astrofísica de Canarias. En filosofía me intereso más bien por los pensadores clásicos, faros de la humanidad en una época oscura. Como científico profesional, me obstino en analizar las cuestiones con rigor metodológico y observar con objetividad. En mis reflexiones sociológicas, me considero un librepensador, sin adscripción alguna a ideología política de ningún color, intentando buscar la verdad sin restricciones, aunque ofenda.

30 COMENTARIOS

  1. A mí este artículo me ha sonado a penitencia. Me preguntaba… ¿ qué pecado contra lo políticamente correcto, qué comentario habrá perpetrado el autor? Después me recriminé… Qué mal pensado soy, quizá sea un covidiano convencido, sin más.

    Aunque la coby esta está retratando a la gente (¡la parte positiva!) y salen como con el fotomatón.
    No sé, no sé.

  2. Sr. López Corredoira (me disculpo por haberle rebautizado involuntariamente en mi anterior comentario):

    Más que desasosiego es la impresión de tomarnos por peleles.

    Cuando escribe «Lo que no puede es realizar actividades que perjudiquen a otros individuos, o que puedan poner en riesgo su vida, salud o propiedad.» ya supone una falacia argumentativa, pues casi toda actividad humana podrá poner en riesgo o perjudicar a otros (un motivo por el que existen los seguros de responsabilidad civil y profesional).

    Y continua: «Por ejemplo, no se puede circular por una autopista con un vehículo deportivo a 220 km/h, por muy buen conductor que uno se considere, porque ello eleva muy significativamente la probabilidad de un accidente mortal que afecte no solo al infractor, sino a otros conductores que no tienen la culpa de tal temeridad.» es, de nuevo, otra falsedad pues en lo referente a los «otros» dependerá de las condiciones concretas en que se produzca el hecho (densidad del tráfico, condiciones de la carretera y del vehículo, condiciones climatológicas, acción de los demás usuarios de la vía…); y, en cuanto a lo que se refiere al riesgo para uno mismo, aparte del pequeño detalle de la libertad individual, circular a esas velocidades en otros países sí se permite.

    Y solo estamos en el 2º párrafo de los 15 de que consta su escrito.

    Aunque dicen que no hay quinto malo, en su caso el 5º párrafo le deja a uno perplejo. Por ejemplo, cuando afirma contra toda evidencia que «Las leyes y restricciones impuestas por el estado de alarma no son arbitrarias (…)» o estableciendo sin datos la relación causa-efecto entre las medidas impuestas y los resultados obtenidos, lo cual, considerando la heterogeneidad regulatoria entre los distintos territorios es temerario cuando menos.

    Pero no ceja en su empeño y así escribe «Incluso cuando se intenta denunciar a quien se salta las normas, la policía u otras fuerzas del orden suelen alegar que no pueden atender demandas de quien no ha sido directamente perjudicado por la acción de terceros (…)» ¡blanqueando la acción acusatoria popular! y olvidando que este hecho (que haya un perjuicio objetivo y un perjudicado real) es precisamente cuestión fundamental del derecho, por no decir de la Justicia.

    En resumen, podría seguir con el análisis crítico y proporcionándole contra argumentos junto con datos y evidencias para varias de sus afirmaciones gratuitas. Otros comentaristas ya lo han hecho. No obstante, lo fundamental es que en esta pieza usted expresará su libre opinión, cosa que le agradezco, pero lo que considero inaceptable es que crea que puede promulgar solemnemente lo que está bien o mal SIN datos suficientes y con argumentos falaces. Ya ha dejado claro que, en su opinión, ante el problema de la gestión de la pandemia, la Solución para nosotros la plebe es simplemente más estado, menos libertad y «(…) mayor autoritarismo en la gestión de esta pandemia.»

    Saludos.

    • Es muy recurrente entre los partidarios de las restricciones el ejemplo del coche a 220 km…pero de nuevo el argumento es falaz. Dadas unas circunstancias determinadas circular a 220 km por hora es objetivamente una actuación peligrosa, que supone un riesgo para uno mismo y para los demás. Correcto, pero es que una persona sana no pone en riesgo a los demás ¡no puede contagiar una enfermedad que no tiene! y ni siquiera una persona que por ejemplo esté incubando la enfermedad es comparable a una persona que va a 220 km por una Nacional, ¡no es lo mismo por favor!

  3. Sobre que estaría »chupado» plantear la cuestión del alcance del estado de alarma en cuanto a la restricción de libertades, he de señalar que un particular no puede hacerlo planteando tal asunto general ante el TC y solo le cabria a través de un recurso de amparo tras una larga carrera de instancias judiciales.. La argumentación jurídica si que es »chupada», apabullantemente simple… pero pensar que el TC es ajeno a las »interpretaciones» de los partidos que lo han nombrado, y que han votado tal liberticidio es, como mínimo, ingenuo… Una cosa es tener razón y otra que te la den…. Pero, claro, se me olvidaba que todo es »por nuestro bien»…

  4. Señor López Corredoira respecto a su cometario-respuesta, y en lo que se refiere a mis afirmaciones.
    ¿Por qué digo que comparar una epidemia con la guerra es una falacia? Simplemente porque no es verdad que una enfermedad sea una guerra. En la guerra hay un enemigo visible, con un territorio, centros de producción, población, organización política al que se puede atacar y destruir. Para ello en la guerra moderna, aunque no siempre ha sido así, se exige una movilización total de los recursos humanos y materiales. En una enfermedad, obviamente y no es necesario explicarlo, no ocurre nada de eso, ni se aproxima. Si en una enfermedad se moviliza a una población es que hay algo raro. Por cierto curioso estado de guerra donde los soldados, el personal sanitario, se va de vacaciones y de fin de semana con toda normalidad (cosa que me parece muy bien)
    «¿Evidencias científicas de que hay infectados de COVID-19 sin síntomas o de que los PCR son capaces de detectar (no al 100% pero sí con gran probabilidad) el virus? Sí, hombre, y ya de paso pida también evidencias de que el hombre ha llegado a la luna… ¡Estos negacionistas…!» ¿Tan difícil es poner un enlace a algún artículo científico? ¿Citar alguna fuente? No, hombre, es mejor llamar negacionista al que dice lo contrario, ¿O terraplanista? y así me ahorro el debate. Pero no haga trampas con el solitario, la cuestión es que los asintomáticos y las PCR son lo que justifican las restricciones o suspensiones de derechos y libertades. Yo entiendo que si en China, donde por otra parte no hay libertades que restringir, si el jefe dice A todos tienen que decir A, pero en occidente, al menos hasta la fecha, se ha considerado una virtud ciudadana defender la libertad y no dar cheques en blanco a los gobiernos. Si son necesarios sacrificios, adelante, pero por favor si no le importa me los justifica. Para entendernos yo defiendo a Grecia y usted a Persia.
    Sobre las otras cuestiones, como la eficacia China o que la culpa la tenemos los ciudadanos, lo dejo a otros comentaristas, si lo estiman pertinente, pero si quiero aclararle, porque parece que lo desconoce, que los estados de alarma están recurridos ante el Tribunal Constitucional por quien puede hacerlo, los ciudadanos particulares no podemos. Hay dos recursos presentados por los diputados de Vox. Que el Tribunal Constitucional no se haya pronunciado todavía ante un tema tan trascendental, es para mí prueba evidente de que el estado de alarma declarado es inconstitucional ¡no la figura del estado de alarma que le veo venir! sino la medidas ordenadas por el gobierno. Si lo fuese, ya habría sentencia. Cuando el Tribunal Constitucional no quiere molestar simplemente no se pronuncia. Al igual que en el caso del aborto ¡11 años sin pronunciarse! apostaría a que aquí hará lo mismo, y si se pronuncia lo hará cuando ya no tenga ninguna consecuencia práctica.

    • Por cierto ni siquiera en las guerras las restricciones de derechos son indiscriminadas. Tras el ataque japonés a Pearl Harbour, el gobierno yankee ordenó el arresto y confinamiento de toda la población de origen japonés. En 1943 el Tribunal Supremo acordó que esa medida era inconstitucional y ordenó la inmediata puesta en libertad de todo detenido que no hubiese cometido ningún delito. Supongo que cuando alguien protestase ante semejante atropello muchos dirían algo parecido a «pásate por una playa de cualquier isla del Pacífico para ver los cadáveres descuartizados de los jóvenes americanos» «te debería ocurrir a ti» etc etc

      • Gracias, mejor así. Del primer documento sobre los asintomáticos, que no es un estudio científico sino un documento oficial de la Xunta, una de las administraciones más restrictivas y arbitrarias: «Aunque existen todavía incertidumbres a cerca de la carga específica de transmisión de estas infecciones subclínicas» «la mayor parte de las series de casos localizadas son de procedencia hospitalaria
        y no son útiles para estudiar las infecciones asintomáticas del SARS-CoV-2 ya que reflejan los casos que se están tratando a nivel hospitalario, por lo que su espectro clínico no sería representativo del global de la infección.» «La disparidad metodológica de los estudios localizados, junto con los diferentes escenarios estudiados,
        dificulta la unificación de resultados o la extrapolación a una prevalencia real de los casos asintomáticos infectados con COVID-19 y de su capacidad de transmisión.»
        Y con esto pretende usted justificar los confinamientos, la obligatoriedad de la mascarilla, la prohibición de circulación por territorio nacional, los toques de queda, las prohibiciones de trabajar, las prohibiciones de reuniones en domicilios particulares….

  5. Veo que el planteamiento dado del tema suscita cierto desasosiego. Está bien que así sea: un lugar donde el «pensamiento» es el lema, como este medio digital, debe estar para agitar las creencias de cada cual, y que haya debate. Estar todos a una en el tema de la COVID-19 (o el feminismo, o el cambio climático,…) solo significaría que esto se ha convertido en un medio para que los lectores reconfirmen sus ideologías leyendo a quien les da la razón, o que todos los lectores habituales han sido convencidos en la dirección de un pensamiento único, lo cual no encuentro muy positivo.

    Responderé en general y en breve a algunos de los comentarios:

    – ¿El Estado tirano frente al pueblo libre? Yo no lo veo así. Hay Estados nefastos y hay Estados ejemplares. ¿La libertad de los individuos?, ¿qué libertad, la de ir a un McDonalds y elegir la hamburguesa que uno quiere comer? No, aquí lo que importa es el bienestar de la mayor parte de la población, y administrar bien, y asegurar buena salud y buena economía (lo de los amores que se lo resuelva cada cual) a la población, y esto obligación de cualquier buen gobierno, ya sea en democracia o no.

    – Sale mucho por ahí la palabra «falacia», pero no llega con soltar el substantivo y quedarse tan pancho, hay que argumentar más. ¿Por qué no va a ser equiparable una guerra y una pandemia en tanto a generar un estado de alarma, si ambos suponen un riesgo vital para la población? Tampoco vale con decir que esto son ideas típicas de «El País»; ¿y acaso no hay ideas interesantes en «El País»?, ¿o se trata aquí de decir que todo lo que venga de los enemigos ideológicos (que por lo visto aquí se ha establecido que son los de izquierdas) tienen que estar equivocados en todo por sistema? Que no cuenten conmigo para encasillarme en un sistema ideológico, yo soy un librepensador, no un «de derechas» ni un «de izquierdas». Y si en «El País» se encuentran buenos puntos de vista o en «Libertad Digital» se encuentran otros, ¿por qué tener que quedarse solo con lo que dice un periódico?

    – ¿Evidencias científicas de que hay infectados de COVID-19 sin síntomas o de que los PCR son capaces de detectar (no al 100% pero sí con gran probabilidad) el virus? Sí, hombre, y ya de paso pida también evidencias de que el hombre ha llegado a la luna… ¡Estos negacionistas…!

    – China. Si a alguien le fastidia el ejemplo de la superpotencia, pues que se quede con Taiwan o Corea del Sur. La cuestión realmente no va de comunismo o no-comunismo, ni de democracia o no-democracia, va de saber hacer las cosas bien o chapuceramente. Va de autoridad frente a anarquía, de individualismo a la europea frente a colectivismo a la asiática. Yo opino que en España (y muchos países europeos) la pandemia no se ha gestionado bien, no porque los políticos sean unos cazurros (que también), sino más bien por la falta de disciplina en la sociedad en general. España actualmente es como un ejército en el que los soldados rasos pasan de las órdenes de los generales; ¡Dios nos pille confesados si alguna vez entramos en guerra contra otra nación! (es un decir; que yo no soy religioso…). China hará cosas muy mal, pero en cuestión de gestionar la pandemia no tiene nada que aprender de los europeos, sino que somos los europeos los que tenemos que aprender de ellos.

    – «Lo de que ese bicho no viene del murciélago ese es algo mas que claro. Y si no son capaces de decirnos la verdad sobre el origen del bicho, y después nos recomiendan las vacunas…». Suena a que algunos tienen muy claro el origen del virus y saben perfectamente que todos los políticos del mundo se han puesto de acuerdo para engañar a los ciudadanos del planeta. Suena a un: no crean a los máximos especialistas en estas cuestiones, crean a Pepito Fulánez, al que se le acaba de ocurrir la conspiranoia del siglo, sin tener pruebas ni nada con que soportar los argumentos.

    – ¿Confundo autoridad con potestad? Pues yo creo que no, que está bien aplicado el sustantivo «autoridad», en tanto que facultad o derecho de mandar o gobernar a personas que están subordinadas. En cualquier caso, la autoridad se refiere al ejercicio de ciertas potestades de mando o conducción de carácter legítimo.

    – ¿Verdad absoluta? No, aquí nadie es poseedor de verdades absolutas, pero con las verdades provisionales es con lo que se mueve la ciencia y todo el sistema de prevención de la medicina, con errores que se van corrigiendo a medida que uno aprende más. El que quiera creer que la medicina es una sarta de mentiras, puede leer a Molière y disfrutar con sus sarcasmos sobre la medicina (del s. XVII), y puede dejar de visitar a su médico ante la próxima dolencia. Para eso sí es libre, para no hacer caso a los médicos cuando la enfermedad le afecta a él/ella solo. Si es una cuestión de salud pública, no es libre de elegir (salvo que un país se quiera hacer el hara-kiri).

    – Que utilizo fuentes poco fiables de la prensa: esto es un artículo periodístico para un público general, no un artículo enviado a una revista indexada para especialistas, y, como tal, las fuentes son accesibles a un público general. Si los medios mienten o no, es algo que cada cual puede investigar por su cuenta. Pero no basta con un «yo no me creo»; para acusar a un medio de mentir, difamar o cosas peores, hay que esforzarse en buscar información, cosa que hasta ahora no he visto de ninguno de los comentarios críticos. ¿Que no se creen que China haya controlado bien la pandemia mientras que aquí seguimos con ella descontrolada? Muy bien, pues indíquenme alguna fuente de información que confirme esa no-creencia.

    – «Los de pueblo somos más desconfiados y ponemos todo en duda». Me parece que este representante del pueblo no ha entendido bien lo de la duda cartesiana: no se trata de decir «yo no me creo…». Eso es como si un abogado defensor de un presunto asesino le dice al juez «yo no me creo que mi cliente sea al asesino», sin más pruebas. Muy bien —le dirá el juez—, si no tiene más que decir y antes las pruebas presentadas por el fiscal, condenamos al presunto.

    – «la Constitución no autoriza la eliminación de libertades básicas bajo el paraguas de un estado de alarma». Muy interesante, entonces estará chupado demandar al Gobierno ante el Tribunal Constitucional por aplicar un «estado de alarma» ilegal, ¿por qué no se anima? O lo puede sugerir a algún partido de la oposición.

    – Respecto a esos valientes que se jactan de ir sin mascarilla cuando deberían llevarla, no comparto la opinión de que sea una gran proeza. Observo, sí, que se ha convertido en una seña de identidad la desobediencia antes las normas de la COVID-19. No comulgo con esa religión.

    • Buenas tardes Don Martín

      Muchas gracias por bajar a la arena y hacerlo en el tono desenfadado que lo hace. No dudo de su buena intención, el problema es que desenfoca el problema sin querer.

      Hay una situación de guerra. Pero no es por el COVID, si no una especie de guerra civil por la necesidad que tienen ciertas élites de implantar un gobierno global totalitario.. Situación en la que algo tan terrible como el COVID ha vendio a ser un catalizador de los acontecimientos.

      Ergo sospechar que si los que están de hoz y coz con la Agenda esa, que son los que han controlado desde el inicio la información sobre el bicho, no sean de absoluta confianza respecto a como solucionar su propagación no creo que sea para pensar que somos unos conspiranoicos terraplanistas que llevamos esos gorritos de papel de alumnio para que los extraterrestres no nos lean la mente.

      Respecto los orígenes del bicho.. pues que quiere que le diga. En éste lado del muro, hasta poco después de la guerra fría, los experimentos mas heavy de GANANCIA DE FUNCIÓN (GoF en inglés) se hacían en Fort Detrick (USA) … hasta que debido a una serie de problemas.. se prefirió que se hicieran fuera.

      Y que por el camino, con eso de que China es China y como en occidente pensamos que son tontos y que les vamos pa poder seguir manejando como con las guerras del opio hace 200 años… pues se planta ese laboratorio en Wuhan. Laboratorio INTERNACIONAL; no exclusivamente chino, porque si la cosa se sale de madre en USA haber quien la ata en corto, y además se nota, pero en China…

      Y no entro si el bicho se les escapó, o lo dejaron escapar. Pero a estas alturas de la vida lo que está claro es que vino de allí; no de un murcielago que vive a 1.500 km de allí… y que jamás ha sido popular en las dietas locales. Por raras y extrañas que nos parezcan esas dietas.

      Y eso me parece muy relevante a la hora de entender lo que ha pasado después, las censuras, las histerias en los que mandan… y cómo en el rio revuelto los de la Agenda se han puesto hasta las botas.

      Y con todo el problema, la guerra, sigue siendo la Agenda.

      Porque el virus se podrá llevar por delante a un 1… o 5% de la población en el peor de los casos. Y será terrible. Y el que le escribe o allegados podría ser uno de ellos.

      Pero podría no ser.

      Pero de lo que hay mucha mas certeza es que esa Agenda totalitaria si viene para afectar al 90% o mas de la población. No creo que reduciendo la población en un 50% o mas… aunque yo de Gates y sus eugenesias no me fie ni un pelo; pero si haciendo un mundo mucho menos habitable y con una involución clara porque en temas en los que la CIENCIA pesa… la ciencia dejará de pesar y lo harán religiones animistas variopintas… por ejemplo.

      Y la certeza de esta Agenda que si nos afectará a una mayoría (y para mal) versus el virus que nos afectará pero no a todos y sólo en un corto medio plazo… Y cómo los que quieren imponer la Agenda son los mismos que los de las vacunas… disculpe si tenemos ciertas renuencias a ellas.

      Busque «ganacia de función virus» en google o GoF… y se hará una idea.

      Dejo un link, del año 2016 para los que lo quieran ver de manera mas «ligerita». Es de la BBC… o sea nada de fachas por medio.

      Un cordial saludo

      https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160311_ciencia_peligrosa_finde_dv

  6. Voy a dejar la defensa de la libertad, en abstracto, a mejores paladines… que ya lo han hecho mucho mejor en estas mismas »páginas».. Me limitaré a señalar que la cuestión de la supresión -basta de eufemismos- de las libertades (tendencia genética del buey colorado…) en España ahora mismo es, ni mas ni menos, que un mero asunto de interpretación jurídica al alcance de alumnos de primero de Derecho… Seré un fascista redomado, pero mi nada limitado entendimiento recto de la lógica me muestra que la Constitución no autoriza la eliminación de libertades básicas bajo el paraguas de un estado de alarma, por demás ilícito a partir de la primera y última posible prórroga… Esa tentación divertidamente iusnaturalista de sectores mas bien »progres», que defienden objetivos al margen de la ley… da miedo. A mí, lo de »es por nuestro bien» me produce dolor de tripas… Será que me he vuelto un desconfiado… Espeluznante. Quien renuncia a su libertad por un poco de seguridad, no merece ni libertad ni seguridad…. que dijo Franklin.

  7. Gripe año antes del Covid : «Se calcula que el número de afectados fue de 752.000 personas. En 52.000 de los casos fue necesaria hospitalización, 14.000 de estos tuvieron complicaciones graves y 3.000 requirieron ingreso en la UCI»

    Gripe lo que va de año: 12 casos escuché hace unos días en las noticias

    Menudo artículo se ha marcado para las élites que incluso saben la realidad de China

    Los de pueblo somos más desconfiados y ponemos todo en duda, las masas nos abruman

    Saludos

  8. Sr. Corredeira,

    Lo que más me ha molestado de su artículo es que en él se permita elevar su mera opinión o su conocimiento del caso a la categoría de Verdad (así con mayúscula) o de certeza cuando menos. Precisamente lo que critica en otros y, además, clasificando a las personas (y a los gobiernos) en buenos y malos. ¡Ah, el bien común!

    Se permite dar su opinión travestida de información contrastada sobre el propio virus, sobre la enfermedad que provoca, sobre los medios para su tratamiento y curación, sobre las medidas para evitar su propagación, sobre como lograr la inmunización… Cuestiones todas ellas sobre las que asumo que en realidad no sabe mucho, a riesgo de pasar a engrosar la nómina de esos expertos de salón y tertulia a los que ud. señala en su texto.

    Sin embargo, un hecho objetivo es la baja calidad de las referencias (fuentes) que trufan su escrito: artículos y noticias en su mayoría de medios generalistas; ningún enlace a fuentes científicas o medios digamos especializados. Para que vea a qué me refiero le voy a poner un ejemplo reciente.

    El 16 de abril, Libertad Digital publicaba bajo el pomposo titular «Los 10 argumentos científicos que demuestran que la covid se contagia por el aire» [1] una página en la que no es posible encontrar ni uno solo de tales argumentos que pueda decirse «científico», solo brujería y chamanería para concluir apelando al miedo como de costumbre. En realidad, la autora escribía al hilo de un artículo publicado en The Lancet [2] entre cuyos autores se contaba un compatriota. Ese breve trabajo es un «pastiche», un compendio de referencias a diversos estudios publicados en revistas científicas, con el objetivo de atacar principalmente este [3] pues sus resultados entran en contradicción con la opinión oficialista sobre los aerosoles, aunque su conclusión se limite a señalar el bajo rigor científico de mucho de lo publicado sobre el tema.

    Mis disculpas por esta digresión pero, hoy en día y menos sobre este tema, yo no me atrevería a apuntalar mis argumentos sobre algo tan poco fiable como los artículos de prensa.

    En cuanto a sus juicios y exigencias para con el resto de sus semejantes, conmigo no cuente, le espero sin mascarilla para recibir la primera de sus ejemplarizantes hostias.

    [1] https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/salud/2021-04-16/los-10-argumentos-cientificos-que-demuestran-que-la-covid-se-contagia-por-el-aire-coronavirus-6746311/
    [2] https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)00869-2/fulltext
    [3] https://f1000research.com/articles/10-232/v1

    • Recuerdo perfectamente ese artículo de LD, me sorprendió que se publicase en ese medio. Según lo iba leyendo me recordaba un canción bastante cursi, cuyo estribillo era algo así, como «dicen que dicen que cuentan que dicen», pero es que estamos en manos de Doña Ciencia (Copyright Pedro Fernández Barbadillo) y así es todo. En el mismo medio, en su sección de radio, el otro día escuchaba a Luis Herrero diciendo que en la India morían al día «cientos de miles de personas»…cientos de miles son 200.000, 300.000…..pero por la mañana el jefe decía que los contagios diarios en la India superaban los 3.000….y LD es de lo más serio que hay en el panorama mediático, así que imaginemos el resto. Sin el pregonero dando el parte diario no habría pandemia

  9. El artículo confunde, o funde, autoridad con potestad. Autoridad es el reconocimiento de una superioridad moral o de conocimiento. Potestad es el momento de poder, de imperación necesario a toda política, cuando la autoridad por sí misma no es suficiente, bien porque las resistencias a reconocerla son muy altas, o bien porque la autoridad es inexistente, confusa o contradictoria.

    En el mundo político español y en general en el occidental, el principio de autoridad cada vez está más erosionado, corolario de la atmósfera de igualitarismo radical imperante que disuelve toda jerarquía y reconocimiento de superioridad.

    En el caso de España es difícil el reconocimiento de la autoridad; confusión, falsedades, contradicciones, etc., siguen siendo la norma de comportamiento de los que tienen potestad desde el primer día hasta hoy.

  10. Bueas tardes Don Martín

    La verdad es que no me queda mas que coincidir con mis contertulios.

    Coincido en lo de que estamos en una guerra. Pero el COVID no tienen nada que ver. La guerra la declararon en Davos el pasado Enero. Y piensan reincidir en Singapur este verano/otoño. Esta vez con presencias físicas, que hay coas que sólo se pueden decir de tu a tu. Sin tecnología por medio.

    Que la gente que estuvo ahí piense que el bicho ha sido una magnífica oportunidad para un mundo mucho mas totalitario, y que al mismo tiempo sean los que nos aconsejan encarecidamente que nos pongamos la vacuna por nuestro bien; la verdad es que mosquea un poco.

    No le niego que el bicho exista. Existe y es malo y malvado. Y no es una simple gripe. Pero eso es lo poco cierto de todo lo que sabemos.

    Porque a partir de ahí sólo sabemos mentiras y medias verdades.

    Lo de que ese bicho no viene del murciélago ese es algo mas que claro. Y si no son capaces de decirnos la verdad sobre el origen del bicho, y después nos recomiendan las vacunas… y por favor, no me venga que ya con el bicho presente lo que importa es acabar con él y olvidarse de donde vino.

    Algo que muchas veces también se dice sobre el 11M.

    Porque la verdd importa.

    No es lo mismo que el Reichstag fuera incendiado por las SA que por los judios. No es lo mismo.

    Y no le niego que en lo de la vacuna en si hasta podráia haber cierta verdad.

    Pero si un padre borracho que pega a su esposa delante de sus hijos les dice muy seriamente a uno de sus hijos que jamás tome drogas … mientras urga en la hucha oara irse a comprar mas alcohol, también le estará diciendo la verdad. Pero supongo que el niño tendrá serias dudas.

    La ejemplareidad es importante en estos casos. Mas importante que la vacuna per se. Y saber quien es el enemigo mas.

    Usted no lo és. Va dios.

    Pero me parece que anda algo desorientado.

    Un cordial saludo

  11. «El caso de China es emblemático, y pienso que pasará a la historia como una lección a las naciones democráticas occidentales sobre cómo actuar en casos de crisis: con autoridad y colaboración ciudadana.»
    ¡Le pille! señor López Corredoira es usted un cachondo, nos está tomando el pelo, menudo bromista, nos ha engañado a todos. Solo un bromista de tomo y lomo, puede escribir que en China hay «colaboración ciudadana» jajajajjajaja qué guasón es usted. Ya me extrañaba a mí que en Disidencia se publicase este canto a la tiranía y por eso releo el artículo…..¡era broma!
    PD: por si acaso va en serio, avíseme cuando vayan a convertir a España en una China modélica, es para irme de mi querida patria y no volver nunca más. Pero bueno, se que está usted de coña ¿verdad?

    • Muy buenas, Brigante.
      Cierto que a mí el papel de troll no me desagrada, y a veces no está mal colarse entre los de un entorno ideológico para llevarles la contraria, por el mero placer dialéctico de hacer de abogado del diablo. La cuestión es invitar a pensar sobre el asunto desde distintos puntos de vista; y creo que aquí el pensamiento liberal está en exceso y hay que añadir contraargumentos para que no se vuelva una secta de correligionarios este periódico digital (que no lo es). No obstante, entiéndaseme: no estoy aquí defendiendo ninguna orientación política en particular.

      En el caso de China, supongo que habrá cosas que criticar, pero también cosas que aplaudir, y si hay que reconocer que los chinos lo han hecho mejor que los europeos en la gestión de la pandemia. Por muy proeuropeo que me sienta, es de buen perdedor admitir que ellos van ganando (por el momento) la partida. «Colaboración ciudadana» quiere decir aquí cumplimiento de las normas, y pensar en el bien social en vez del individualismo libertario occidental. En cualquier caso, no necesito defender o criticar ningún país en tanto que defensa de unos valores, los datos hablan por sí solos: China es de los pocos países donde no ha caído el PIB en el 2020, y está creciendo con fuerza este 2021; y en cuestiones de salud, los datos (si son ciertos) son envidiables. Tampoco han tenido que sacrificarse tanto los chinos para estar donde están: han sido estrictos unos pocos meses y han vencido al virus, mientras aquí llevamos tropecientos días de toques de queda, confinamientos parciales o totales, etc. Lo dicho, admirable la proeza de China (en cuanto a la COVID-19) y vergonzosos otros países entre los que destaca España.

      No, España no será como China; de seguir las cosas como hasta ahora, España será un país de esclavos trabajando para los chinos (y otros asiáticos u otras potencias emergentes). Al tiempo…

      • Dios me libre de plantar mi tienda en el campo liberal, no, yo no he sido ni seré nunca liberal, como no he sido ni seré nunca socialista. La libertad, las libertades personales, no las han inventado los liberales, existían antes. Esa famosa limitación del poder que tanto anhelan los liberales, existía antes que ellos. Pero eso es otro debate. ¿China? China es lo que nos espera, es el modelo que las élites han escogido para nuestro futuro: capitalismo salvaje y tiranía política. ¡Claro que seremos esclavos! pero no de China, sino del gran capitalismo internacional. En China cumplen las normas, bueno, puede ser, pero eso necesariamente no tiene que ser una virtud, porque lo importante es saber si la norma a cumplir es buena o no, o si merece ser obedecida o no. ¿Eran buenas las leyes de Nuremberg o el Código penal soviético? Siguiendo a la mejor tradición europea, es decir cristiana, creo en el derecho a la desobediencia en caso de normas tiránicas, y las normas tiránicas son las arbitrarias y en España vivimos en la arbitrariedad más absoluta. Todas, absolutamente todas las normas covidianas son arbitrarias, no tienen ningún fundamento, no son sanitarias, son una aberración y su aceptación por gran parte de la población demuestra que estamos listos para ser esclavos. Creerse cualquier cosa que venga de China es como creerse que la Pfizer es la «ciencia» o creerse cualquier cosa que diga el mentiroso patológico que tenemos en el gobierno. Decía Wilson Smith, el protagonista de 1984, que la libertad consiste en decir que 2+2 son 4, pues hoy hay que añadir que la libertad consiste en salir de tu casa sin mascarilla y decir alto y claro, a pleno pulmón, que no soy ningún enfermo y que no contagio enfermedades.

  12. Joder la verdad es que uno vuelve a leer el artículo y es para echarse a temblar, pero en fin es lo que hay.

  13. Permítame que un miembro de la plebe le de su opinión. Las restricciones de derechos y libertades deben ser proporcionales y deben estar justificadas cien por cien. En el caso de la Covid, las restricciones que se han impuesto se basan en una suposición y en una herramienta. La suposición es que todos somos presuntos enfermos de una enfermedad sin síntomas, todos somos los famosos asintomáticos ¿evidencia científica? ninguna, no hay un solo estudio científico que haya sido ratificado por otros que pruebe cien por cien que una persona que no está enferma pueda contagiar una enfermedad. Sería la primera vez que ocurriese en la historia. La herramienta son los famosos PCR, pruebas desacreditadas totalmente y que son las que indican eso que se llama «incidencia acumulada», incidencia de «positivos» en el test, no en las personas, es decir se cuenta como «contagiado» todos los test realizados a una misma persona. Y a usted le parece que hay pocas restricciones. Le parece poco los toques de queda, las prohibiciones de desplazamientos, las prohibiciones de reuniones en domicilios particulares, los confinamientos, las prohibiciones de trabajar, la obligatoriedad de llevar mascarillas, las limitaciones a las celebraciones religiosas, entrada de la policía en domicilios sin autorización judicial ¡pero hombre de Dios que más quiere usted, si esto parece la RDA con sus chivatos y todo!
    Si nos fijamos en las cifras oficiales la desproporción con las medidas adoptadas es evidente. Aquí el problema es poder cuidar a los enfermos, y ahora mismo, y desde hace ya un tiempo, bastante, no hay problema de saturación de hospitales. Si lo hubo fue puntual y coadyuvaron a él varios factores que no serán tenidos en cuenta para no cargarse el discurso oficial.
    Como señaló acertadamente el TSJ del País Vasco, el gobierno de esta Comunidad Autónoma estaba restringiendo derechos y libertades ¡sin ningún tipo de informe que avalase la medida! Pensar que uno se va a contagiar yendo por la calle por no llevar mascarillas porque se va a cruzar con una persona enferma a la que ni siquiera le va a dirigir la palabra, es creer en la magia.
    Yo tengo la suerte de vivir en Madrid, donde las restricciones son más livianas. Uno va por la calle a las 18.00 horas y no tiene la sensación de vivir en una pandemia apocalíptica zombi o semejante a un estado de guerra, salvo que todo el mundo lleva la mascarilla de las narices. Si no diesen el parte las televisiones a todas horas nadie tendría la sensación de estar sufriendo una pandemia que obligase a restringir las libertades. A diferencia de lo que ocurría con epidemias de por ejemplo peste negra, donde no hacía falta que el pregonero del pueblo fuese cantando los muertos o infectados.
    Atentamente, la plebe.

  14. Aparte de algunas obviedades que hay en el artículo, me decepciona Sr. López Corredoira. No empleo otros calificativos porque le tengo respeto intelectual. Pero para leer lo que he leído, ya tengo El Pais. Saludos.

  15. La falacia del ganador. Lo cual viene a ser que si A es capaz de reducir a B (bien sea por la fuerza, coerción o competencia), A tiene razón. Una versión modificada de la falacia darwinista.

    Se explicita en forma fascista (fe en el Estado) de “¿Debe un Estado obligar a los ciudadanos a aceptar la vacunación en aras del bien común? En mi opinión, sí, del mismo modo que el Estado en caso de guerra”

    El señor articulista es lo que podríamos denominar un jacobino, adorador y creyente del Estado.

    Se auto-reconoce como integrante del populacho, por lo cual, para purgar sus pecados debe ser sometido a dominación. A la par, asume su papel de mercenario (pagado por el Estado); como en origen con los condotieros.

    Lo que realmente hace es recuperar la dialéctica amo-esclavo, la cual tanto tiempo llevo abandonar; suceso acaecido allá por la Alta Edad Medida. Igualmente recupera la figura de “los dioses” mitificada en el mecanicismo de un grupo de personas/individuos llamado Estado (el Estado son las personas que lo forma). Ese Moloch, requiere sacrificios por el “bien común”.

    Es curioso ver como una persona inteligente puede ser sometida a los designios del adoctrinamiento, la alienación, justamente por alejarse de la constitución material. Le han dicho que el pueblo es generalmente populacho…

    Como buen creyente de bien, considera la acción de los dioses (el Estado) neutra, el destino.
    Cuando el Estado como forma organizada, desbocada y sin sometimiento (ver “trias politica”) a un orden (el Derecho) se convierte en “el depredador”. Ese depredador (el amo), genera estrés, el cual es la principal causa de muerte física y mental (esclavo) en el mundo (ver cortisol, apoptosis,.., etc). La extinción demográfica no es una peste divina es una consecuencia de un orden de cosas,…, los esclavos se reproducen mal.

    Se debe recordar que las muertes por o con COVID-19 en España son sobre 78000 en más de un año, con un 90% de ellas con más de 70 años, 70% con más de 80 años. Recordemos la esperanza de vida son 82,4, años al nacer. Eso sin naces, pues en España los abortos suponen sobre 100000 anuales; bastantes más que los muertos por COVID19.

    Viene a ser algo como que “los dioses” montan una granja de pollos artrósicos. Y una vez montada la granja de pollos artrósicos nos dicen que hay que chutar no se cuantas mierdas a los pollos artrósicos,…

    Lo normal, tener en cuenta la profilaxis, por lo tanto no montar la granja de pollos hacinados y artrósicos. Pero oiga la granja de pollos artrósicos debe continuar…

    La acción del Estado no es neutra; no nos cuente milongas.

    No piense, usted, que los mercenarios (el Estado) pueden someter en cualquier condición y forma a la población no estatal. Si el “creo” falla (que bien puede ser el tesoro público, el antiguo templo), las cosas se pueden poner complicadas,…

    La pirámide, las pirámides, funcionan en tanto en cuanto el populacho no es pueblo. Algo que hace muy bien el Estado, transformar pobladores en populacho. Activar la dialéctica amo-esclavo,…, liquidar la libertad.

    • Yo no he modificado mi vida en nada desde el inicio de la epidemia, observé el disparate, vi a los expertos y expertas llorando por las televisiones, vi a los especialistas 24h en radios y periódicos soltar su sermón imposible y decidí hacer lo de siempre, prudencia, protección, distancia y limpieza, y a seguir viviendo, me informé de las leyes y normas al respecto y estudié como sortearlas sin perjucio para mí economía y libertad.

      Tengo que decir que en mi extensa familia solo se ha contagiado uno, ninguno nos hemos hecho ningún test excepto para viajar a otro país, el único que se contagió fue un hermano en enero de 2020, estuvo un mes entre la vida y la muerte en casa pensando que era una «gripe cabrona» que lo mandaba al otro barrio, nadie de su familia se contagió y pensando que se moría envió a su hijo a la farmacia a por un expectorante, al día siguiente se levantó de la cama. Lo digo por si le interesa a alguien. por curiosidad se hizo un análisis de sangre y le dijeron que había pasado la enfermedad. Si le llega a pasar dos meses más tarde lo matan en la UCI seguro.

      Una epidemia tiene variables infinitas, en España no hay ninguna lógica en el control de la misma, quizás Madrid haya sido la única comunidad que ha aplicado por lo menos la sensatez.

      Si un gobierno primero promueve el contagio, después de contagiados encierra en sus casas durante sesenta días a todos los habitantes para que se contagien ente ellos, pero al mismo tiempo mantiene la entrada de contagiados en el país sin control, intentar respetar cualquier norma es un verdadero sinsentido.

      Hoy me ha llamado una amiga que viene a visitarme desde el extranjero y me ha dicho que ha dado negativo en el test, lo malo va a ser los días que pase en Madrid y venga contagiada, pero es que está buenísima y no le voy a decir que no venga, la belleza es la belleza

      Lo siento, soy un irresponsable, pero para ser plebe he dicho menos tonterías que los expertos y nadie de mi familia se ha contagiado ni levemente, excepto el golfo de mi hermano que es demasiado sociable.

      • Pretendía que fuera un comentario y no una respuesta pero he debido pulsar algo sin querer.

        Un saludo.

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