La pesadilla que hemos vivido (y aún estamos viviendo) fue el resultado de dejar a un nuevo virus muy contagioso campar a sus anchas durante meses, sin ningún tipo de precaución y con una población totalmente vulnerable por falta de memoria inmunológica. La función exponencial empezó a hacer de las suyas, y la tardanza en tomar medidas de distanciamiento social provocó que en los últimos 8-10 días previos a la Declaración de Estado de Alarma se produjera el 60-70% de los contagios habidos en España, y la subsiguiente sobrecarga de nuestra capacidad hospitalaria.

El duro confinamiento al que hemos estado sometidos, el más estricto de toda Europa y, quizá exceptuando el de algunas provincias de China, del mundo, fue totalmente necesario, y con toda probabilidad ha salvado decenas o hasta cientos de miles de vidas. Una semana más sin tomar medidas, y estaríamos hablando de bastante más de 100.000 muertos, por obra y gracia de la función exponencial, poco comprendida por la mayoría de la gente, políticos incluidos.

Sin embargo, y como ya expliqué en su momento, tardar más tiempo del estrictamente necesario en reactivar la vida económica y social puede provocar daños catastróficos:

  • En la economía: todas las empresas pueden soportar una semana sin ingresos o con ingresos muy menguados. Cuatro semanas, la mayoría. Seis, muy pocas. Ocho, casi ninguna. Pese a que los ERTE puedan haber aliviado algo la carga de costes, la mayoría de las empresas tiene otros gastos y compromisos de pago: facturas pendientes, alquileres, luz, teléfono, servicios informáticos, etc. Llega un momento en que la empresa no puede hacer frente a sus acreedores, y echa el cierre suspendiendo pagos. Muchos de sus acreedores, a su vez, pueden estar en una situación parecida, provocando el impago de la empresa primera el cierre de las suyas, y así sucesivamente, en forma de reacción en cadena (la maldita función exponencial de nuevo). Por ello, aunque un político pueda pensar que “por un par de semanas más no va a pasar nada, y así estamos más seguros”, y aunque muchos ciudadanos crean que es mejor ser prudentes y esperar a que las circunstancias de salida sean ideales, la realidad es que ese par de semanas harán muchísimo más daño al tejido productivo (y por tanto a la inmensa mayoría de los ciudadanos) que las dos semanas anteriores, y muchísimo más que las dos primeras semanas de confinamiento. Hay que comenzar la reactivación de la vida social y económica en el momento que el sistema hospitalario lo permita, NI UN DÍA MÁS TARDE.
  • En la Salud: el confinamiento ha PROVOCADO, y ESTÁ PROVOCANDO, daños sanitarios colaterales:
  • Hay un importante número de tratamientos e intervenciones quirúrgicas retrasadas, que están causando serios perjuicios a los pacientes.
  • Por temor a acudir a los hospitales, muchos enfermos graves han dejado de acudir a Urgencias, lo que ha agravado sus dolencias o, en algunos casos, probablemente les ha provocado la muerte.
  • Se han retrasado los diagnósticos de determinadas enfermedades, con el probable consiguiente agravamiento del estado de salud de los pacientes.
  • El tratamiento de ciertas enfermedades crónicas se ha reducido y/o retrasado.
  • El propio confinamiento está dañando seriamente la movilidad física, particularmente la de nuestros mayores, y la salud mental de muchísimos miles de personas.

Es incluso previsible que, tras el primer “tsunami” del COVID, y antes que cualquier posible marejada posterior del virus, lo primero que vengan sean “oleadas” de estos pacientes afectados por retrasos, provocando de nuevo un importante nivel de tensión en el sistema sanitario. Es por ello muy conveniente que el personal que ha sido contratado de urgencia para los últimos meses continúe en la plantilla de las sanidades autonómicas correspondientes. En un escenario en el que el Estado va a tener que incurrir en cientos de miles de millones de euros de gasto para mitigar el impacto de la ‘coronacrisis’, el coste unos miles/decenas de miles de sanitarios será irrelevante, y su beneficio gigantesco.

El Ministerio de Sanidad ha sido incapaz de diseñar y mostrar un panel de control que muestre esos indicadores diariamente con claridad a los ciudadanos

Pero ¿cómo saber cuál es el momento exacto para comenzar a reducir el confinamiento y reactivar el dinamismo social y económico?

La respuesta debe estar, obviamente, en el nivel de carga del sistema hospitalario. Sin embargo, el Ministerio de Sanidad, tras dos meses largos de interminables ruedas de prensa, y hasta de dos peticiones a las Comunidades Autónomas para que informen de sus datos en un determinado formato, ha sido incapaz de diseñar y mostrar un panel de control que muestre esos indicadores diariamente con claridad a los ciudadanos. En principio, parece evidente que los parámetros de carga hospitalaria decisivos deberían ser:

  • % de camas hospitalarias ocupadas
  • % de UCI ocupadas

Cuando estos valores se sitúen por debajo de los valores medios para esta época del año, parece evidente que nuestros hospitales habrán dejado de estar sobrecargados. Y digo por debajo porque es probable que en las próximas semanas bastantes camas se ocupen con pacientes aquejados de otras enfermedades cuyo tratamiento se ha retrasado.

Es tarea complicada, si no imposible, encontrar esos datos en la web del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, varias comunidades autónomas sí informan diariamente de la evolución de los pacientes de COVID en sus hospitales. Así, en los hospitales de la Comunidad de Madrid quedan hoy unos 6.200 pacientes de COVID, 900 de los cuales están en UCI. El máximo se alcanzó hace aproximadamente tres semanas, con más de 15.000 hospitalizados, y más de 1500 de ellos en UCI. En los de Castilla La Mancha quedan hospitalizados menos de 1200, frente a los 3200 largos el 1 de abril. En Castilla y León apenas 1.000, frente a los más de 2350 del 3 de abril, estando de ellos 220 en UCI frente a un máximo de casi 350 hace 3 semanas.

Podemos ver pues que la carga de pacientes hospitalizados por el coronavirus parece haber descendido alrededor de un 60-65% desde los valores máximos, habiendo bajado el nivel de pacientes UCI aproximadamente un 35-40% desde el pico hospitalario de la epidemia. Teniendo en cuenta además que seguimos con un nivel de confinamiento casi idéntico al del periodo del 15 al 30 de marzo, y que ya demostró su eficacia en las siguientes semanas, es previsible que estos datos continúen mejorando durante los próximos días/semanas.

Si tenemos en cuenta además que el número de pacientes hospitalizados por otras causas es muy probablemente bastante inferior al habitual en estas fechas del año, parece probable que, si no estamos ya sensiblemente por debajo de la ocupación hospitalaria media habitual, nos hallemos muy cerca. Deberíamos estar, por tanto, a punto de poder comenzar el desconfinamiento, al menos en la mayoría de las Comunidades Autónomas.

EL DESCONFINAMIENTO

En condiciones óptimas, y como sugería en este mismo medio hace varias semanas, lo ideal sería poder comenzar la reactivación de la vida social y económica bien preparados:

  • Conociendo el estado actual de prevalencia de la epidemia (el porcentaje de la población que ya ha pasado la enfermedad, y que por tanto debería ser inmune), mediante un muestreo serológico representativo por edades y geografías.
  • Con mascarillas de protección individual disponibles en cantidad suficiente.
  • Con test en cantidad suficiente para que cualquiera pudiera conocer fácilmente si está o no infectado

Sin embargo, el estudio de prevalencia, que fue por primera vez mencionado por las autoridades el 6 de abril, aún no ha comenzado, y ya se anuncia que, como muy pronto, sus resultados estarán disponibles hacia el 20 de junio (casi dos meses a contar desde hoy, y cerca de tres desde que sugerí su importancia en Twitter por vez primera).

En cuanto a las mascarillas, actualmente existe una demanda global muy superior a la oferta, lo que ha provocado escasez en todos los países desde el inicio de la epidemia. Y justo cuando empezaba a ser posible encontrarlas en las farmacias, el Gobierno ha decidido establecer un precio máximo. Política que, con alta probabilidad, provocará aún un mayor retraso en que las mascarillas estén disponibles para todos en España, pues los fabricantes desviarán su producción a otros mercados donde los intermediarios compradores puedan obtener un beneficio mayor.

Finalmente, y por mucho que nos pudiera gustar disponer de test de detección de la enfermedad baratos y precisos en abundancia, no es tan sencillo como parece. Por un lado, es crítico que la sensibilidad y especificidad de los test sea lo más alta posible. Si no, puede llevarnos a tomar decisiones de altísimo riesgo (si el test da un falso negativo, y crees que no tienes el virus cuando realmente lo tienes, es posible que actúes con menos prevención, contagiando ampliamente a los que tienes a tu alrededor). Por otro, los test PCR son MUY delicados de hacer e interpretar, y no se pueden hacer fácilmente en cantidades masivas. Un país como Alemania no ha sido capaz aún de realizar más de 60-70.000 al día, y a ese ritmo tardaría cerca de 4 años en testear a toda su población. En cualquier caso, y como demuestra la experiencia de Corea del Sur, país donde no se han realizado más de 20.000 al día en ningún momento, no parece que sea absolutamente imprescindible para un control y seguimiento adecuados de la enfermedad.

Si el Gobierno considera que hay que prorrogar el Estado de Alarma, debe indicar claramente cuáles son los parámetros hospitalarios que así lo aconsejan

En resumen, en parte por limitaciones técnicas, y en parte por ineptitud en la gestión de la crisis por parte de los responsables gubernamentales, no estaremos tan preparados para el desconfinamiento como nos gustaría hasta dentro de dos meses, como mínimo (y viendo cómo se retrasan en todo, desde las comparecencias en televisión a la publicación de RD, pasando por la realización del estudio de prevalencia, probablemente aún más tiempo).

Sin embargo, continuar en la situación actual más allá del 11 de mayo, con los hospitales seguramente bastante más vacíos de lo habitual en esa fecha, producirá probablemente daños superiores, económica y sanitariamente, a los que evitará en forma de nuevos contagios. Si el Gobierno considera que hay que prorrogar el Estado de Alarma, debe indicar claramente cuáles son los parámetros hospitalarios que así lo aconsejan, y establecer un calendario claro de reactivación de la vida social y económica tan pronto como esos parámetros alcancen los valores deseados. Eso sí, en ningún caso hay que esperar a que los hospitales estén virtualmente vacíos de pacientes de COVID, o a que no se produzcan apenas muertes por la enfermedad. Este Estado de Alarma se ha transformado en un sempiterno Estado de Miedo, en el que los ciudadanos somos rehenes del horror que hemos vivido, y en el que el Gobierno nos trata como a niños, hurtándonos mucha información necesaria, y sin transmitirnos la cruda realidad: que este virus está aquí para quedarse mucho tiempo entre nosotros.  

Desde mi punto de vista, y con la información de que dispongo, ha llegado el momento, o está a punto de llegar. Debemos comenzar la reactivación. Si lo hacemos con la prudencia y el control adecuados no debemos, en ningún caso, temer la vuelta a una situación ni remotamente parecida a la que estamos padeciendo. Como comentaba hace unos días, los virus se transmiten de acuerdo a una función exponencial. Cada infectado de COVID contagia, de media, a otras tres personas, y esas tres a otras tres cada una, en ausencia de ningún tipo de medida de distanciamiento e higiene, y con el 100% de la población vulnerable (ese número de personas medias contagiadas por un individuo infectado se denomina R0, y algunos estudios han revisado al alza el valor en el caso de este virus hasta niveles superiores a 5). Así es como nuestro enemigo, que llevaba en España como poco desde enero (el primer paciente falleció el 13 de febrero en Valencia), consiguió en dos meses de desidia gubernamental y social llevarnos a la situación actual. Sin embargo, si reducimos ese número, sea 3 o 5, a valores muy inferiores, el número de infectados crecerá, pero de manera mucho más lenta. ¿Cómo podríamos rebajar el R0 de la enfermedad? Entre otras posibles medidas, se me ocurre por ejemplo:

  • Generalizar el uso de mascarillas, idealmente imponiéndolo por ley en espacios públicos. En caso de no haber disponibilidad suficiente del tipo quirúrgico en las farmacias, tampoco sería razón suficiente para prolongar el confinamiento. Países tan avanzados o más que España, como EEUU, Alemania o Austria, recomiendan o imponen su uso, aunque sea en versiones caseras hechas con ropa (si se opta por esta versión, parece que el material ideal es el algodón)
  • Continuar con las medidas de higiene (lavado de manos, uso de guantes, desinfección de superficies en casas y oficinas, etc.
  • Eliminar de momento todos los acontecimientos de más de x (¿50?) personas. Ni fútbol, ni congresos, ni manifestaciones, ni discotecas…
  • Fomentar el teletrabajo
  • Fomentar la flexibilidad horaria, para disminuir en la medida de los posible las aglomeraciones en el transporte público
  • Fomentar uso del transporte privado
  • Reducir aforos en bares y restaurantes, ampliando al máximo posible el uso de terrazas en los mismos (el contagio es más probable en espacios cerrados). El uso de mamparas divisorias puede quizá ser una medida de control adicional
  • Reducir el aforo de cines o teatros para garantizar una distancia mínima entre asistentes
  • Reducir el aforo en establecimientos comerciales
  • Reducir el aforo de playas y piscinas, estableciendo turnos y con control policial
  • Aplazamiento del curso escolar hasta septiembre, excepto las pruebas de EvAU. Si por razones laborales y de edad de los hijos, estos tienen que quedar al cuidado de adultos mientras sus padres acuden a trabajar, habilitar espacios en los colegios, preferentemente guardando distancias entre los niños y usando mascarillas

No todas estas medidas tienen igual sencillez o eficacia en su puesta en práctica (quizá alguna sea incluso imposible), y seguro que existen otras de igual o mayor impacto no incluidas en este texto. Pero la combinación de varias de ellas, sin duda de ningún tipo, contribuirá a reducir muy significativamente el ritmo de contagio de la enfermedad. Además, el hecho de que un cierto porcentaje de la población, por pequeño que sea, haya pasado la enfermedad y con altísima probabilidad sea ya inmune a la misma, disminuye también el R0 y con ello el ritmo de contagio, por obra y gracia de la función exponencial.

¿Qué más cosas deberíamos hacer al abandonar el Estado de Miedo para garantizar que no volveremos a la situación de marzo y abril?

  • Realización de test de anticuerpos y de infección a todo el personal sanitario, y a trabajadores y ocupantes de residencias de mayores
  • Todo individuo con síntomas compatibles con COVID debería aislarse hasta realizarse una prueba PCR. Si resulta positiva, debería guardar cuarentena domiciliaria o en hoteles habilitados a tal efecto en caso de que, de manera voluntaria, prefiera estar allí alojado durante la cuarentena en vez de en su domicilio. Asimismo, debería avisarse a sus contactos recientes para intentar identificar y aislar a otros posibles contagiados

Con todo, quizás el elemento más importante para que no se llegue a repetir la pesadilla colectiva que estamos aún viviendo, es la MONITORIZACIÓN y CONTROL de la epidemia, mediante vigilancia DIARIA de:

  • Parece razonable y no muy complicado realizar diariamente un muestreo aleatorio convenientemente estratificado por geografía, sexo y edad, mediante algunos miles de test. Si el porcentaje de test positivos comenzara a aumentar de manera sostenida, debería encenderse una primera luz de alarma.
  • Cada día entrarán y saldrán de los hospitales pacientes enfermos y recuperados de COVID. Cuando el número de nuevas entradas crezca de manera sostenida, y supere determinado nivel predeterminado, sobre todo si ese número sobrepasa al de altas por la misma enfermedad, debería encenderse otra luz de alarma, algo más llamativa.
  • Porcentaje de ocupación de UCI: si el número de ingresos diarios en UCI comienza a crecer y supera un determinado nivel de ocupación, se encenderá una tercera luz de alarma, y quizá habrá llegado del momento de restringir algunas de las actividades.

Con las medidas propuestas, u otras similares, no solo habremos ralentizado el ritmo de contagio, sino que habremos garantizado que, en caso de comenzar a descontrolarse la epidemia, no esperaremos al “15 de marzo” (fecha de inicio del Actual Estado de Alarma) para tomar medidas restrictivas, sino que las aplicaremos el “28 de febrero”, evitando así el colapso hospitalario, y haciendo que ese potencial segundo confinamiento sea con toda probabilidad menos extremo y más corto que el que estamos viviendo.

El coste de intentar salvar esas vidas sería increíblemente alto, no solo en términos económicos, sino también sanitarios: acabaría con la vida de muchas más personas que las que lograría salvar

El Estado no puede, y no debe, intentar evitar todas las muertes. Cada día, los años anteriores a 2020, han muerto en España un promedio de casi 1.200 personas. Muchos días, los meses de diciembre y enero de cualquier año, fallecen 1500-1600 personas, 300 o 400 más que esa media diaria. Muchas de esas muertes serían supuestamente evitables. Si el Estado prohibiera la circulación de automóviles, 1.000 personas al año dejarían de morir en accidentes. Si prohibiera las calefacciones, la industria y la circulación de vehículos, algunos miles más dejarían de morir por complicaciones respiratorias causadas por la contaminación. Sin embargo, el coste de intentar salvar esas vidas sería increíblemente alto, no solo en términos económicos, sino también sanitarios: acabaría con la vida de muchas más personas que las que lograría salvar.

Tenemos que asumir como adultos que es ya imposible eliminar este virus de nuestras vidas. Aunque siguiéramos confinados muchos meses, no acabaríamos con él. Nos toca convivir con el COVID-19, como poco durante 12-18 meses (hasta que se desarrolle una vacuna o se alcance la inmunidad de grupo), y puede que incluso para siempre, como hacemos con la gripe. Hay que aceptar que millones de españoles van a pasar la enfermedad, y que desgraciadamente algunos miles más fallecerán por su causa. Nuestra misión, y la del Estado, no es eliminar los contagios, sino conseguir que no se descontrolen exponencialmente, para que no vuelva nunca a rebasarse la capacidad del sistema hospitalario. Si lo logramos garantizaremos que, además de aquellas personas que fallecerían en cualquier caso a causa de la enfermedad, no lo hagan otras por falta de capacidad de atención sanitaria.

Ha llegado la hora de abandonar el Estado de Miedo y comenzar, con prudencia, la reactivación económica y social.

Foto: Engin Akyurt

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19 COMENTARIOS

  1. El articulista es un aficionado reciente a la epidemiología, uno de los muchos que han surgido. Así que no le hagan Uds. ningún caso, lo mismo que a mí.

    Entre las estrategias de gestión que se han puesto en marcha en el mundo, hay algunas con resultados muy buenos en términos de muertos y de escasa paralización de la vida, y otras muy malas, con muchos muertos por millón de habitantes y grandes destrozos en la vida económica.
    Aquí de lo que se trata es de copiar, y parece que la luz de oriente es la que más brilla, puesto que están consiguiendo modular la reproducción exponencial de este virus. Y sin duda, la herramienta fundamental son los test, que al detectar a los asintomáticos y a los que están en fase de incubación, posibilitan minimizar la cadena de contagios. Es sabido que la carga viral de asintomáticos y de los que están en fase de incubación con síntomas leves o sin síntomas, es muy alta.

    Pero hasta para copiar hace falta inteligencia, que es lo que no tiene el Gobierno de España y sus covachuelas de “expertos”, más ocupados en los efectos de imagen que en otra cosa. Por lo que resulta urgente enviar a este Gobierno a su casa, como primera medida para salir del caos. De donde no hay, es imposible sacar algo.

    La última melonada cientifista en la que andan enredando es el cacareado estudio de seroprevalencia, cambiante de un día a otro. Esto, en un Estado que ha sido incapaz hasta de dotar de protección básica a sus empleados. Pues resulta que ahora va a hacer una primicia mundial. Todo suena a pura operación de imagen.

    El diseño muestral es de risa, con más del 50% de la muestra distribuida mediante afijación fija por provincia y criterios de representatividad por CCAA. Criterios burocráticos, de cagatintas, como si un virus supiera donde termina La Rioja o empieza Castilla la no sé qué. ¿No serán más importante los corredores de tráfico que las fronteras administrativas? ¿Por qué no centrarse en los grandes focos y el resto en un muestreo por conglomerados?

    La recogida de datos ya es de delirio; en el domicilio. Una locura logística de productividad bajísima, que cuando se terminen de recolectar y procesar los datos, la situación habrá cambiado radicalmente en un fenómeno tan dinámico.

    Pero esta parece ser la inteligencia de los Estados en declive o fallidos. Y lo que resulta más sorprendente, es que según las fuentes oficiales, detrás de toda esta sabiduría se encuentra el instituto Carlos III y el INE. Este último, ha sido uno de los pilares del Estado Moderno en España, un faro imprescindible de la inteligencia estadística. ¿Tan bajo ha caído?

    • Totalmente de acuerdo, si algo podemos observar en la gestión de la epidemia es la ausencia de lógica y la exclusión en la actuación de múltiples variables que cualquier humano pensante contempla.

      La improvisación, la avaricia, la corrupción, el miedo, el interés personal, la ocurrencia y el desprecio más absoluto por lo demás, así como la dejación de funciones políticas, el lavado friki de los medios de la muerte y la miseria económica son los factores que se tienen en cuenta para acabar con el virus que va matar de hambre y desesperación a más personas que por neumonía.

    • El otro día lo dije, y lo repito, el sistema electoral funcionaria perfectamente, tanto en el envío de material sanitario a la población, (publicidad electoral) como en en el control voluntario de la población (colegios electorales) como en la transmisión de los datos efectiva (sistema de recuento de votos)

      Tienen todos los partidos la maquinaria perfecta que ponen a funcionar cuando les interesa y que pagamos todos nosotros, y resulta que ahora son incapaces de ponerla a funcionar.

      Son capaces de llevar a votar a los ancianos de las residencias con la papeleta del PSOE en la mano en silla de ruedas, pero son incapaces de sacarlos de la residencia para desinfectarla, hacerles los test o ponerlos a salvo.

  2. Mal de muchos …

    Y la receta se las trae: «Nuestra misión, y la del Estado, no es eliminar los contagios, sino conseguir que no se descontrolen exponencialmente, para que no vuelva nunca a rebasarse la capacidad del sistema hospitalario.»
    Es decir que el sistema hospitalario es la variable más importante de este juego siniestro. Apañados estamos.
    Cuando habla de «nuestra misión» como diferente de la del Estado me pregunto a quiénes se refiere. ¿A las víctimas?

    • Se refiere a que nuestra misión es ser carne de cañon, amigo Catlo. Y si han sido capaces de utilizar a los mismos sanitarios como carne de cañon utilizando ese subterfugio de «héroes», imagínese la consideración que pueden tener con el resto de la población. Conejillos de indias, cobayas, números estadísticos en un gráfico…lo que más le guste.

      • Sí. Cunde la sensación de que somos parte de un experimento sociológico a costa de nuestra salud, nuestra economía y nuestra libertad. Así, nuestra misión es renunciar a todo horizonte.

        • Muy interesante.
          Otra de las pistas que puede enlazar con el contenido del reportaje es la retransmisión machacona, insistente y excesiva que se hizo desde enero del control de la pandemia en Wuhan en todos los telediarios, especialmente desde la secta. Lavado de cerebro para inocular el miedo y prepararnos para lo que estaba por llegar y ante lo que no tomaron la más mínima precaución, cuando llevaban metiéndonos por los ojos lo de China, semanas. Para pensar.

  3. «El Estado no puede, y no debe, intentar evitar todas las muertes»

    Y qué le hace concluir que el «Estado», a través de la dirección del gobierno, está por la labor de intentar evitar todas las muertes, Daoiz?
    Como ciudadana de a pie, me conformaría con que el gobierno, al margen de la falta de previsión inicial y de negligencia, hubieran hecho su parte desde el minuto uno en el que decretó el estado de alarma y nuestro consiguiente confinamiento.
    «Evitar todas las muertes», dice! De verdad diría que después de analizar objetivamente la provisión, previsión y gestión de la pandemia en estas semanas, el gobierno se ha entregado en cuerpo y alma para evitar «todas» las muertes?

    Por si tiene alguna duda o cree que mi pregunta tiene trampa, no sé si se habrá dado cuenta de que ha publicado tres artículos sobre la pandemia del coronavirus, reiterando prácticamente el mismo contenido, con pequeñas adaptaciones o matices. Lo que viene a demostrar que las medidas necesarias y útiles a adoptar en el control de la pandemia, además de llevarse a cabo con éxito en otros países, en teoría las sabíamos y estaban muy claras desde el principio.

    Incluso para nuestro gobierno encargado de gestionar esta crisis y dirigir las operaciones. Lo que ocurre es que o se está retrasando su puesta en práctica o se están aplicando tan mal, que ni siquiera han podido amortiguar el impacto que está teniendo en los sanitarios que nos atienden. Así que, disculpe, pero no, el Estado en manos de los cuatreros del gobierno no «está tratando de evitar todas las muertes», cuando ni siquiera cumple su función elemental de proteger a los profesionales que están la primera línea.

    «Hay que aceptar que millones de españoles van a pasar la enfermedad, y que desgraciadamente algunos miles más fallecerán por su causa. Nuestra misión, y la del Estado, no es eliminar los contagios, sino conseguir que no se descontrolen exponencialmente, para que no vuelva nunca a rebasarse la capacidad del sistema hospitalario»
    No sé que pensaran los demás españoles, pero le aseguro que yo tengo muy clara la situación a la que nos han llevado y en la que nos encontramos. Gracias por recordarlo una vez más.

  4. Perdón por poner dos comentarios seguidos, pero es que justo ha salido un ejemplo de lo que decía antes.
    https://www.vozpopuli.com/politica/fiasco-test-retrasa-desconfinamiento-destroza-economia_0_1348966333.html
    «La ausencia de estos datos [sobre inmunización], según diversas fuentes del Gobierno consultadas por Vozpópuli, ha retrasado la salida de España del confinamiento. La mayoría de países de nuestro entorno ha anunciado calendarios concretos de vuelta a la normalidad.»

    Se me ocurren dos posibilidades:
    a) Esas «fuentes del Gobierno» realmente piensan que hacen falta los datos sobre % de población inmunizada para desconfinar. Pero, como he mencionado antes, ningún país de Europa comparte ese criterio; los países de nuestro entorno han anunciado «calendarios concretos de vuelta a la normalidad» sin tener esa información.
    b) Las «fuentes del Gobierno» simplemente usan esto como excusa para retrasar el desconfinamiento y justificar otra prórroga del estado de alarma.

  5. En general estoy de acuerdo con el artículo pero quiero matizar algunas cosas.

    Respecto a lo «necesario» del confinamiento, como comenté en otro artículo publicado en esta misma web la prohibición general de salir de casa no tenía sentido. El resto de medidas (cierre de tiendas y demás) podrían estar justificadas o no, ahí no entro porque requeriría más análisis del que cabe en este comentario.

    Por otro lado, el artículo menciona el estudio de seroprevalencia que tanto se está demorando, y la falta general de tests y EPIs. Es cierto que no podemos permitirnos esperar a que esté todo listo, porque cada día de cierre de negociso es un día de daños terribles, tanto económicos como sociales. Pero en este sentido España está igual que el resto de Europa: que yo sepa, ni un solo país europeo ha hecho un estudio de ese tipo a nivel nacional. De hecho creo que no hay todavía resultados siquiera a nivel regional; cuando he visto resultados publicados eran de localidades, como Gangelt en Alemania. Las decisiones de reapertura se están tomando sin tener datos. Este comentario no va destinado tanto al artículo, sino a otros críticos del gobierno que sólo repiten como papagayos #testsmasivosya sin pararse a pensar qué cantidad de tests se consideraría «masiva», o por qué y para qué hace falta esa cantidad determinada de tests.

    España y Reino Unido son los únicos países europeos que aún no han concretado fechas para el desconfinamiento. En Reino Unido el anuncio se espera mañana, Lunes 27, y de todas formas ya se permite la apertura de más negocios que en España, como restaurantes (para take-away) y tiendas de bricolaje. Además, allí el confinamiento empezó una semana después que en España.

    En resumen, sí, vamos con mucho retraso y la prioridad debe ser reabrir todos los negocios y actividades sociales posibles sin que se desborden los hospitales. El hecho de que nuestros diecisiete sistemas sanitarios apenas compartan recursos es otro motivo para NO prolongar el estado de alarma; las comunidades saben mucho mejor que el gobierno central qué recursos tienen y cómo pueden ir desescalando. Si no se renueva el estado de alarma, seguirá habiendo en teoría un mando único al tratarse de una pandemia, pero en la práctica apenas tendrá poder de decisión.

    • «Por otro lado, el artículo menciona el estudio de seroprevalencia que tanto se está demorando, y la falta general de tests y EPIs…Pero en este sentido España está igual que el resto de Europa: que yo sepa, ni un solo país europeo ha hecho un estudio de ese tipo a nivel nacional»
      Las decisiones de reapertura se están tomando sin tener datos. Este comentario no va destinado tanto al artículo, sino a otros críticos del gobierno que sólo repiten como papagayos #testsmasivosya sin pararse a pensar qué cantidad de tests se consideraría «masiva», o por qué y para qué hace falta esa cantidad determinada de tests»

      Pues no sé exactamente qué papagayos le informan a usted ni en qué fundamenta sus observaciones tan «originales» en este asunto, que no solo contradicen a todas las recomendaciones realizadas por la OMS para levantar el confinamiento, es que de igual modo contradicen a los países que precisamente se han servido de todo lo que usted cuestiona para gestionar con éxito la pandemia, controlar la expansión del virus y conseguir que la cifra de muertes comparada con la categoría alcanzada en España haya sido reducida a una simple anécdota.

      • «que no solo contradicen a todas las recomendaciones realizadas por la OMS para levantar el confinamiento»

        Las recomendaciones de la OMS no valen para nada. Cambian de un mes al siguiente y muchas veces sólo dicen obviedades. «Test, test, test». Que sí hombre, ya sabemos que cuantos más tests mejor. Y cuantos más metros cuadrados tenga mi casa mejor, cuanto más alto sea mi sueldo mejor, etc.

        «es que de igual modo contradicen a los países que precisamente se han servido de todo lo que usted cuestiona»

        Ni un sólo país ha hecho un estudio de anticuerpos a nivel nacional para averiguar el % de inmunizados, así que no sé a qué países estoy «contradiciendo». Algunos países con población muy pequeña, como Islandia, están haciendo PCR a todo el mundo, pero eso inviable en países más grandes.

        Creo que usted se está confundiendo entre tests de anticuerpos y PCR. En cualquier caso, los países en los que apenas ha habido muertos NO sirven de ejemplo a España ahora mismo, porque no estamos en esa situación. En cambio Francia, Alemania o Bélgica, por poner algunos ejemplos, sí que han tenido miles de muertes y millones de contagios. En todos los casos están levantando el confinamiento sin esperar al resultado de un estudio nacional de anticuerpos. Respecto a tests PCR, de Bélgica no estoy seguro, pero Francia ha hecho menos per cápita que España, y Alemania ha hecho más pero no es una diferencia abismal.

        • «Las recomendaciones de la OMS no valen para nada. Cambian de un mes al siguiente y muchas veces sólo dicen obviedades. «Test, test, test».

          Vaya por Dios, pues de haberlas seguido desde el principio, en enero, cuando estaban disponibles, mejor les hubiera ido a los dirigentes de los países que tenían acceso y se las pasaron por el forro. Una «obviedades» según usted, que precisamente por ser obvias necesitan ser recordadas con frecuencia para que los incautos irresponsables que las subestiman, a fuerza de recordarlas y reiterarlas, las tomen en consideración y las introduzcan de forma básica y elemental al acervo de su sapiencia.

          Y la diferencia entre los países que han seguido esas «obviedades» y los que no las han seguido es manifiesta, demostrable y verificable. Las medidas adoptadas por Francia y España para controlar la expansión del contagio, si que son comparables, precisamente por haber realizado pocas pruebas y tests, del tipo que sean, y también por el número elevado de fallecidos.

          Pero ¿Le parece comparable el nº de contagios y muertes entre España y Alemania? ¿Le parece que se han aplicado las mismas medidas para controlar la expansión del contagio? por favor!
          Pero si más de la mitad de los tests (del tipo que sean) y del material básico de prevención como EPIS y mascarillas era defectuoso y se han tenido que devolver e inutilizar partidas ingentes. Qué me está contando!

          Y otra cosa, los tests que dicen que están haciendo en España, usted sabe dónde se han realizado exactamente y a quién? porque considerando que es una obviedad que los profesionales sanitarios y los que trabajan en residencias se encuadran en el colectivo de riesgo, junto a los profesionales de los cuerpos de seguridad del estado y todos los que están en primera línea ofreciendo servicios esenciales, por qué a la gran mayoría de ellos siguen sin hacerles las pruebas de test (del tipo que sean) seguramente el criterio seguido para la realización de estos tests para detectar positivos sea uno de los mayores misterios de esta crisis sanitaria, junto al criterio de elección de proveedores y de operaciones fundamentales que no por obvias dejan de ser fundamentales para un mejor control de la pandemia y para que este sacrificado confinamiento por parte de la ciudadanía sea eficaz y se consiga un mejor control de los nuevos contagios.
          Respecto al estudio de prevalencia estoy de acuerdo con usted en que es un farol más y poco creíble, dado el historial, los antecedentes y la nefasta gestión ejercida en el aprovisionamiento de material básico. Una obviedad que no por ser obvia hay que dejar de señalar y recordar.

    • Contra el virus no hay medicina ni vacuna disponible, solamente contamos con la defensa del sistema inmunológico de la persona. Este es muy variable, además existe una población de riesgo: mayores de 60años o personas con patologias varias.

      La unica estrategia posible es: 1.localizar al portador del virus,2. localizar sus contactos, 3. ponerlos a todos en cuarentena.

      Para que esta estrategia pueda ser llevada a la práctica es necesario ‘localizar’ al portador del virus. Esto solo es posible con un test.

      Cuando el virus se descontroló, no hubo más remedio que considerar que todos estábamos contagiados y ponernos en cuarentena.

      Parece que han sido necesarias seis semanas aislados para empezar a controlar el virus.
      Romper el aislamiento sin tener garantía de que ‘podemos saber donde está el virus’ es arriesgado. Por que podría volver a descontrolarse.

      Saber donde está el virus se consigue con test. Parece que test sin límite no hay. Por tanto debemos centrarnos en cuantos test mínimo hacen falta para salir del aislamiento con cierta seguridad.

      Como mínimo necesitariamos test para todo el personal sanitario, y fuerzas de seguridad. También para que toda persona que tuviera síntomas (test, fiebre) pudiera dirigirse a algún punto de test y realizar un test rápido. Si positivo, se le aisla junto con sus contactos. Si negativo, se observa el desarrollo y si continuan los síntomas o se agraban vuelta al test.

      Por otra parte, la vuelta a la calma debería hacerse manteniendo a la población de riesgo controlada. Siendo estos(mayores, y patologías asociadas) los últimos en salir del aislamiento preventivo.

      No entiendo el relato este del estudio de prevalencia. Nació para desviar la atención, el gobierno se asustó al ver que no tenía test suficientes. Solución, vamos a entretener al personal con el estudio de la prevalencia de la pandemia. De esta forma, ocultamos que no tenemos test y evitamos que se indignen.

      Por un lado, el gobierno no tiene ninguna prisa con ese estudio. Probablemente porque sabe que ni lo tendrá para cuando lo necesite, ni piensa que el resultado pueda ser esclareceder. Me explico, si del estudio resultara que el 80% hemos pasado la enfermedad, magnífico. Pero lo normal es que no de ese resultado. Es más probable un resultado del tipo: 5% con el virus, 25% muestran anticuerpos, 70% no han estado en contacto con el virus. Qué hacemos?

      Este estudio de prevalencia de la pandemia se ha retrasado respecto a la fecha original como mínimo tres semanas. Inicialmente iba a participar el ejercito y este tenía los planes y los recursos necesarios. Por interés partidista-ideológico un buen día el gobierno anuncia que el ejercito queda fuera del estudio y que se retrasa tres semanas el inicio. El resultado se va a finales de junio. Evidentemente, a este gobierno se la ‘bufa’ -en palabra de político- el resultado del estudio. Está mucho más preocupado de contentar a los agentes de la secesión y otros independentistas quitando al ejercito del estudio. No encuentro adjetivos para calificar esta acción del gobierno comunista, que antepone los prejuicios ideológicos a la eficacia y a la eficiencia. No importandole que mueran unos pocos más de miles de españoles, o que se cierren empresas por decenas de miles.

      La pregunta es: hay test para localizar al virus, si o no?
      Simón hablo de 700000, mientras Sanchez habla de 300000. Alguien sabe el número de test que se están haciendo y a quién. De Sanchez no podemos creernos nada, cualquier cosa que dice debemos archivarla en una carpeta que pone ‘dicho por Sanchez’. No sea que nos lo creamos y tengamos un problema.

      • Suscribo su acertado y completo comentario, amigo Kj26. Como le digo al comentarista, el criterio seguido para realizar los tests, al igual que saber dónde y a quién se le ha pasado la prueba es uno de los mayores misterios de esta crisis. No el único, por supuesto.

      • Tampoco hay dato alguno de:
        ¿Cuantos tests se han hecho? y por fechas.
        Y de ellos cuantos salieron positivos o no. Y de si se hicieron a la mima persona..

        Idem respecto los infectados y después curados.

        ¿respecto cuando se infectaron, cuando se curaron..?

        Y si tenían algo que ver con las profesiones de riesgo, sanitarios, militares, funerarios, empleados en residencias.. o si simplemente lo fueron al ir a comprar al Mercadona .

        Lo peor es que sin duda ellos si tienen la respuesta a estas preguntas.

        Pero se la guardan para jugar políticamente con ellas cuando y cómo les convenga.

        Asuntos claves de seguridad/sanidad nacional se despachan cómo datos claves de un proceso de control político de la sociedad.

        Sinceramente, yo creo que en estos casos está legitimada la legítima defensa.

        Y que se entienda como se quiera entender.

        Un cordial saludo

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