China es una dictadura comunista, de partido único, que permite el enriquecimiento de la elite burocrática y sus familias en medio de un espectacular crecimiento económico sobre la base de la tecnología y el trabajo semiesclavo.
De los siete millones de habitantes de Honhg Kong, dos de ellos se han manifestado en contra de la ley que permite extraditar a ciudadanos de Hong Kong a la China continental. Las garantías y derechos humanos en China son imaginables.
El primer triunfo de Hong Kong al impedir la aprobación de la ley de extradición es el inicio de un camino contagioso para el resto del continente. La naturaleza humana aspira a la seguridad y a la libertad en todo el mundo: China no tiene porqué ser una excepción.
La dictadura comunista China está obsesionada por acumular delincuentes o presuntos delincuentes chinos de todo el mundo e importarlos a China. El gobierno español ha enviado 96 taiwaneses hace quince días a Pekín por delitos cometido en Europa contra ciudadanos chinos del continente en estafas telefónicas. Previamente España ya había enviado a otros dos centenares de chinos de Taiwan lo que ha provocado serias protestas del gobierno de la Isla.
El gobierno español es el más activo y el primero de Europa dedicado a la exportación masiva de acusados taiwaneses a China continental.
¿Adivinan quien fue el «estadista» español que firmó ese acuerdo de extradición con China?: el «defensor» de los derechos humanos Zapatero en 2006. Por supuesto Rajoy fue un mero continuista y ejecutor de los acuerdos.