El negocio de alquilar amigos falsos para las vacaciones y posar en lugares exóticos con Instagram funciona, es tan fácil como contratar amigos a través de Internet para presumir de ser el más popular en Facebook y otros patios sociales de recreo posmoderno. Pero si quieres fardar de novia o novio un fin de semana, lo llevas a casa de los padres o al último restaurante de moda. O sea “con Uber alquilas un coche; con Airnrnb una casa, y con Ameego, una persona que te acompañe para el viaje”, así sintetiza la cosa el norteamericano Clay Kohut, creador de la aplicación.

Una sociedad infantilizada

Este episodio es un ejemplo más del infantilismo social dominante, en el que muchos padres se quieren parecer a sus hijos adolescentes, incluso aspiran a ser sus amigos, los jóvenes entran y salen de la universidad como adolescentes, y donde los medios de comunicación producen entretenimiento las veinticuatro horas del día. No hay tiempo ni ganas para el análisis, para contrastar las fuentes o sencillamente para leer con un poco de calma tres líneas. Los tiempos que corren exigen gratificación emocional para ya y de modo constante, porque la estimulación sensorial nunca es suficiente. El mecanismo cerebral del placer tiene su fiesta en los niveles más altos de dopamina, el circuito se activa conforme se reciben estímulos como pueden ser hacer ejercicio, comer chocolate o practicar sexo.

Instantáneas de este infantilismo a granel. Clases sin necesidad de deberes, trabajo sin obligaciones, palabras, gestos y acciones sin consecuencias, ciencia sin refutación, periodismo sin información. La cocina tampoco se libra de esta tendencia. Así lo testimonia la llamada “alta cocina”, con sus biblias, (guía Michelin), que valora la excelencia del servicio en primer lugar y la comida, o “Restaurant” que premia algo tan subjetivo como la novedad. Ocurre que lo “nuevo”, que se asocia rápidamente con lo bueno, es lo “cool”, la puesta en escena, el flash de Instagram. En definitiva, todos estos ranking se centran en el culto al chef y el postureo; o sea, plato grande y mucho precio, pero poco contenido.

Mientras tanto, entre comida y comida, el debate se ha sustituido por la agenda de los tertulianos que se retroalimentan, con un rigor informativo ausente, hace tiempo desplazado por el cotilleo y el reportaje obsceno, con mucha cámara oculta pero sin datos y hechos que avalen lo que se afirma y exhibe, o con datos ya cocinados y debidamente interpretados. Las noticias se han convertido en suceso, chanza y chascarrillo, propensos para los dimes y diretes en las redes.

La era infantil que nos visita acoge la sonrisa del triunfador y el éxito de popularidad, pero otras realidades que no son producto del diseño y que forman parte de la vida y de la naturaleza humana no tienen hueco en las portadas

Este infantilismo galopante, necesita sus iconos y sus líderes que con mucho acierto representa la clase política que ha hecho de lo público lo propio, de los intereses ciudadanos sus prebendas partidistas, y de la gestión de los recursos de todos, una amigable ideología. El “pánico moral” que avanzara el criminólogo Stanley Cohen en “Cohen Folks Devils and Moral Panics”, como un episodio que surge de un modo imprevisto, que afecta a los intereses individuales o de un grupo. Este escenario es muy fértil para dejarse llevar por las consignas y eslóganes de cualquier vendedor de humo, o formar parte del colectivismo de una u otra tendencia.

La soledad obligada y silenciada

Hemos hablado aquí de las conexiones entre depresión y soledad, con el caso de Noa Pothoven, que describe el fondo de dos realidades muy frecuentes, también muy silenciadas en los medios, la soledad y la depresión. La era infantil que nos visita acoge la sonrisa del triunfador y el éxito de popularidad, pero otras realidades que no son producto del diseño y que forman parte de la vida y de la naturaleza humana no tienen hueco en las portadas. “Cada vez me ocurre más, encontrarme con cadáveres de ancianos que llevan muchos días muertos, en avanzado estado de descomposición. No sé si falla la intervención social o los lazos familiares. Pero indica el modelo de sociedad hacia el que nos dirigimos”, señala el magistrado Joaquim Bosch Grau. No es una casualidad que en España crezca el número de empresas dedicadas a las denominadas “limpiezas traumáticas”, cuyo trabajo es limpiar los domicilios con estas personas fallecidas en soledad.

La soledad como opción

Transitamos por soledades que son obligadas, impuestas, bien por la enfermedad y la vejez, o por las necesidades y el abandono, o por la suma de todo. Cuando las redes sociales son superficiales y efímeras, por tanto insatisfactorias, el sentimiento de soledad se hace insoportable. Scalise, Ginter y Gerstein, describen este sentimiento como la suma de varios factores que van desde el agotamiento, con un descenso de energía, y el aislamiento con una sensación de discriminación social, hasta la inquietud, muy relacionado con la frustración (otros hablan de displacer) y el abatimiento, con una sensación de falta de aliento, muy ligada a la depresión. Es muy probable que si mezclamos estos elementos el cóctel sea el profundo sentimiento de soledad.

La soledad también es una opción, ocasional o vital, en la búsqueda de la espiritualidad, del arte, de la interiorización, así como una alternativa al ruido y la compañía no deseada. También existen y son frecuentes los miedos a la soledad, un miedo crujiente como el que se produce en nuestros oídos cuando hemos estado varias horas metidos en un local con elevada carga decibélica.

Quien elige alejarse del ruido y de las prisas saborea la soledad, pero no es gratis. Se trata de un ejercicio que exige aptitudes ante la vida, entre las cuales no falta el esfuerzo y la resiliencia, un cultivo de los amigos, un disfrute del ocio, a cambio se recoge la cosecha en muchas formas, como la paz de espíritu.

El miedo a la soledad es pródigo y variado en sus efectos placebos, muy acordes con el patio infantil ya descrito. Estar siempre ocupado es una buena manera, otras veces se dispone de esa estantería con pastillas, y si no el consejo del coach de turno, o esas noches excitantes en el maratón de series que me propone la plataforma que ya sabe lo que me gusta y lo que me conviene. Conectados, hiperestimulados y carentes de contacto, presencia, sexo y conversación. Algo tiene que cambiar.

Foto: Aaina Sharma


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6 COMENTARIOS

  1. Un mundo de individuos aislados, sin raíces, sin saber ni quiénes son ni de dónde vienen ni a dónde van, cuya única finalidad es la producción y el consumo así como la rápida satisfacción de caprichos y deseos, un mundo de consumidores intercambiables como ha sido acertadamente definido, es un mundo antinatural, anti humano. Un mundo así tiene como lógica consecuencia la soledad del ser humano, y eso lleva a la insatisfacción y la depresión. El hombre es un animal político con sentido de la trascendencia, toda sociedad que olvide esta verdad está condenada al fracaso y a la autodestrucción.

  2. Una buena depresión es un regalo, el universo te llama tonto a la cara para darte una nueva oportunidad, aprovéchala. Cuánto más jodido estés mayores serán las oportunidades.

    Que la sociedad haya inventado los sicólogos y los antidepresivos nos da una idea de cómo está el patio, es la ley de la oferta y la demanda.
    Hay gente que sube una montaña como reto, otros que conducen a toda velocidad, otros que se afanan en alcanzar el poder de la nada, pero cuando llegan las montañas verdaderas, empinadas y difíciles deciden acampar a sus pies durante el resto de sus días.
    Quiero vivir emociones intensas, no seas bobo no pagues por ellas, la vida te las da gratis, la soledad, la depresión, la enfermedad, hasta la euforia viene en el lote. ¿Por qué borrar la otra cara de la moneda?
    “Es entonces cuando los gérmenes hacen estragos y los hombres ya no saben si son diablos o ángeles, ni si las mujeres han de ser rehuidas o adoradas, ni si la homosexualidad es un vicio o una bendición”
    No seamos “podemitas” socialistas, o revolucionarios; los héroes y los santos deben pasar sus pruebas, no seas gallina, hay que desesperarse lo suficiente para comprender.
    ¿Pediste ayuda para venir a este mundo? No la pidas para irte, que sea como tenga que ser, de todas formas el problema gordo se lo vas a dejar a los vivos. No te pongas estupendo imaginando un discurso de despedida, el amor no tiene palabras ni fronteras, basta con haber sido.
    Más vale que no te quejes por tu muerte no vaya a ser que el karma te devuelva a la vida en forma de hijo subrogado y te toque como padre-madre un cantante con faldas.

  3. La compleja soledad es el título del artículo, buen artículo y buen título para un tema tan complejo,

    Hay tantas variantes de soledades como personas que se sienten o están solas. Es verdad que avanzamos hacia un mundo cada vez más interconectado, más ficticio y más “superguaydelparaguay” pero estas nuevas tecnologías también son otra forma de comunicarse e incluso de conocer personas con las que se puede llegar a entablar una amistad o una relación. Es un medio más, cierto no puede ser el único, como tampoco puede ser el único las amistades que sólo sirven para ir de fiesta, al final esas amistades sólo sirven para lo que sirven y todo funciona muy bien con unas copas en la mano pero después, llegan los momentos de vacío.

    Hay soledades impuestas y otras voluntarias. Algunas las ocasionan enfermedades o situaciones muy duras donde la gente termina aislándose pero más de una vez muchas personas acaban solas porque simplemente no han sabido querer o dejarse querer.

    Hace días asiste a un funeral de una mujer mayor, viuda desde hacia muchísimos años, no tenía hijos, ni familia allegada puedo decir que tanto en la enfermedad como en su funeral jamás he visto tanta gente reunida y llorando por una pérdida. Durante su vida siempre ha estado al lado de quien la necesitaba y jamás en su boca faltó una sonrisa ni una palabra amable para cualquiera que se acercase a ella.
    Dio y recibió . A lo mejor ahí está el secreto tanto de la felicidad como de no sentirse solo y sobre todo, no acabar solo.

  4. Buen artículo en la descripción del problema. La gran contradicción del mundo actual es que la plaga de la soledad convive con el mundo más lleno de gente que hemos conocido, el más conectado. No hay mayor ejemplo de la soledad que nuestras ciudades: caminar por una plaza abarrotada (pero solo), viajar en un vagón de metro hasta la bandera (pero solo). La soledad que percibimos la vemos en que es raro que alguien te ayude si tienes algún problema medio serio en la jungla de asfalto. Si simplemente hacen una llamada de móvil (a su cargo) y no te graban, ya es mucho. En un desfile de maniquíes sin rostro han convertido nuestra sociedad las leyes, los politicuchos de medio pelo que tenemos y los medios de comunicación de masas. Una de las mayores soledades que podemos tener es leer un periódico generalista hoy día: los grandes medios solo transmiten la opinión del “establishment”, que han sentir que eres un fascista, un machista, un destructor del planeta. El el gran consuelo son los comentarios de las ediciones digitales (donde los lectores se muestran recalcitrantemente en contra de las líneas editoriales: echen, si no, un vistazo a EL PAÍS o EL MUNDO). Disidentia es uno de los pocos oasis que quedan, donde la reflexión te hace pensar y los lectores que comentan te hacen pensar que no todo está perdido.

    Después de la vuelta de vacaciones en el campo, donde estás solo, pero más acompañado que en el trabajo o en la ciudad, la jungla de asfalto se hace muy dura: ruido, coches, contaminación, prisas, alerta en todo momento, estrés. Y ahi es donde notas la soledad de manera más intensa. Por eso, la conexión digital triunfa: es lo único que nos queda aquí. Todo lo demás: postureo, instagram, facebook, solo son parte de la sociedad de consumo. En este mundo tan ruidoso, lo esencial para sobrevivir es distinguir el grano de la paja. Y paja hay a toneladas… demasiado ruido mediático y demasiado narcisismo.

    • No esta todo perdido, para nada además, será que soy demasiado positiva, incluso puede que un poco incauta pero a veces, hay que pararse con uno mismo y cambiar algunas conductas que nos terminan agobiando. Cierto tampoco hay que darle demasiadas vueltas, tan malo es no sentarse nunca con nosotros mismos como hacerlo demasiado tiempo.
      Conozco la vida en el campo, en ciudades pequeñas y en ciudades grandes y en todas partes existe la soledad. No sé puede ni imaginar a la de personas mayores que tienen que atender servicios sociales o voluntarios de algunas ONGs en las zonas rurales, y la mayoría de las veces por simple cabezonería de ellos, no quieren dejar su casa para irse con sus hijos que a lo mejor tienen que ganarse las habichuelas en otras partes, muchos incluso pretenden que sean los hijos quienes dejen su trabajo para ir a vivirse al pueblo. El egoísmo puro y duro.

      Si es verdad hoy en día tenemos demasiado ruido mediático y narcisismo, la sociedad del consumo es lo que tiene. Se han perdido valores éticos y morales. No interesa el cultivo de la excelencia, nos hemos olvidado de las virtudes cardinales y sobre todo ya pocos tienen en cuenta las teologales, esa fe, esperanza y sobre todo la caridad ya no forma parte de la inmensa mayoría de las vidas y eso se paga y con creces.

      En cuanto al problema del triunfo de la conexión digital, sí me parece un problema si es el único medio que se utiliza para la comunicación. Su abuso me parece preocupante, ahora si se utiliza como un medio complementario pues me parece fascinante el poder intercambiar opiniones con personas de distintas partes del mundo. Siempre hay reductos de paz.

      Saludos