Cuando fuera de España me preguntan cómo es posible que “el campeón de la Contrarreforma”, el “martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma”, la sociedad que impulsó y apoyó una “cruzada contra el marxismo” sea hoy uno de los países más secularizados del Mundo siempre respondo con una misma boutade: los españoles han dejado de creer masivamente en Dios y en la Gloria del Cielo porque creen en el Estado Todopoderoso y su Estado del bienestar en la Tierra.

A fin de conseguir el tan ansiado maná de “la paguita” prometida, siguen ciegamente a la casta sacerdotal de su secta partidista y sus cofradías políticas, corporativas o sindicales; en vez de procesionar con los santos, se manifiestan ritualmente por las mismas causas cada año y en las mismas fechas; en vez de exvotos, les depositan la papeleta con una lista cerrada en la urna, altar de la consagración de la democracia partidocrática; en vez de ser de misa y comunión diaria, son adeptos al sermón televisivo nuestro de cada día; en vez de creer en los milagros de Santa Rita o la Virgen Santísima creen en la Seguridad Social y los servicios públicos de salud; en el lugar de la salvación por la intercesión de los santos creen en el sistema público de pensiones de reparto. Por suerte ya no hay piras funerarias para las brujas y los herejes, aunque asistamos todos los días a linchamientos mediáticos públicos en el patio de vecinos de las redes y a causas inquisitoriales por ejercer la libertad de expresión.

Uno de los peligros de estas nuevas religiones laicas es que son, además, religiones cívicas y políticas. En ausencia de los relatos totalizadores tradicionales, se han propuesto como relatos sustitutos. Paradójicamente, emparentando con la sharía islámica, aspiran a la reunión de fe -ahora llamada ideología- y poder político, a la teocracia secular, a la imposición por ley de una única moral pública, de un credo y un culto. Las formas y la calidad de vida quizás hayan mejorado, pero observamos la misma cerrazón y obcecación obnubilada del creyente. La misma intolerancia contra el que saca a relucir los anatemas del credo de la corrección política y una apoteosis de la victimización. Como en cualquier culto tenemos el mismo efecto apotropaico, la necesidad psicológica de hallar cierta seguridad ante lo incierto y desconocido, esto es, la libertad, lo que comúnmente se relaciona con lo peligroso y posiblemente dañino. En el orden lingüístico e idiomático esto se refleja haciendo juegos de palabras, circunloquios, perífrasis o eufemismos, toda una neolengua, a fin de evitar ciertos términos, especialmente los considerados tabú.

Todos los que disentimos nos estamos preguntando cómo hemos llegado hasta aquí en Occidente, porque este no es un problema solo español, sino de todas las clases medias mundiales en general

Todos los que disentimos nos estamos preguntando cómo hemos llegado hasta aquí en Occidente, porque este no es un problema solo español, sino de todas las clases medias mundiales en general. Parafraseando a Nietzsche, podemos afirmar que la muerte de Dios nos ha dejado un vacío demasiado grande en las sociedades desarrolladas. La industrialización, la urbanización, la comunicación y el comercio global nos ha alejado de los ciclos de la naturaleza de las sociedades agrarias, así como de sus culturas y sus sentidos explicativos. La angustia existencial por la ausencia y la imposibilidad de relatos totalizadores ha echado a la gente en brazos del primer relato colectivo que se les ha puesto a mano.

Las víctimas propiciatorias del Estado del bienestar
Estatua del dios Moloch, Museo del Cine de Turín (Stella).

Ese mismo vacío de sentido, de náusea existencialista, es la que lleva a la generación más mimada de la historia, la de la posguerra, a rebelarse buscando un imposible hace 50 años. Desde entonces la moral sesentayochista sigue en su empeño bacante de arrasar con la familia tradicional y sus valores, en su búsqueda del “amor libre” y la subversión sexual en la que hoy nos enfangamos. Ese mismo vacío existencial se ha intentado rellenar desde entonces con drogas legales e ilegales y todo tipo de adicciones. Ese mismo vacío existencial llena los estadios de fútbol, los populismos nacionalistas y socialistas, y los templos de los cultos de la nueva era. Más que la falta de amor, o la soledad o el desencanto, yo diría que es la falta de sentido la que llenaba los bares y los prostíbulos: ahora, llena las consultas de los psicoterapeutas, los canales de los youtubers y las aplicaciones para ligar de los teléfonos móviles.

El problema que estamos enfrentando es uno profundo y para el que pocos tienen verdaderos recursos mentales. Tras una primera mitad de siglo convulsa, llena de crisis y guerras, Europa y otros países de su influencia se decantaron por la formulación más amable de la Tercera vía del fascismo. Del corporativismo autoritario fascista se pasó al corporativismo pluralista del “consenso socialdemócrata transpartito” como se ha llamado en una acertada paráfrasis de las tesis de Ralf Dahrendorf.

En este proceso histórico a la ciudadanía se le ha hurtado cada vez más parcelas de la libertad individual, de la capacidad de hacerse responsables de sus propias vidas, a cambio del consuelo de cierta seguridad física o material que es imposible de garantizar de modo absoluto. Las consecuencias políticas y económicas las leemos todos los días en los periódicos, pero en pocos sitios nos hablan de las causas y consecuencias culturales, antropológicas y psicológicas de esta situación. Ya a la altura de 1980 el psiquiatra Viktor Frankl señalaba

“La gente es más infeliz en la sociedad del Estado del bienestar. Éste es el trasfondo sociológico del vacío existencial, del sentimiento de falta de sentido: la sociedad actual aspira a satisfacer sus necesidades, e incluso a crearlas. Pero hay una necesidad, que, además, es la principal necesidad humana, que queda frustrada, que queda obviada por la sociedad: la necesidad de sentido. Dicho con otras palabras: el relativo bienestar material está acompañado de un empobrecimiento existencial.”

La primera víctima de todo conflicto es la verdad, el sentido, la palabra, la razón. El Estado nodriza nos hurta la libertad de poder dotar de sentido, mediante la responsabilidad individual, a nuestras vidas.

Son muchos más los juguetes rotos de la socialdemocracia transpartita, sus víctimas propiciatorias: para empezar, los niños que no han nacido

Son muchos más los juguetes rotos de la socialdemocracia transpartita, sus víctimas propiciatorias: para empezar, los niños que no han nacido porque se pensó que era más rentable para el Estado que la base de cotizantes aumentara con la incorporación masiva e indiscriminada de la mujer al trabajo. Las mujeres se han dado cuenta del engaño: les han hurtado masivamente los años más fértiles de su maternidad y hasta la posibilidad de formar una familia estable. Los hombres, solteros, casados o divorciados, se han visto esquilmados del patrimonio que hubieran podido juntar toda una vida, destinado a formar una familia, desviados ahora para cubrir los rotos de estas políticas. Los pocos niños nacidos enfrentarán un agujero cada vez mayor de deuda pública asumida inmoralmente en su nombre para pagar el gasto público de hoy, y por tanto, también serán económicamente sacrificados.

Además de las familias, son oblaciones al Estado provisor las empresas que nunca se crearon por las barreras de entrada de la regulación y falta de crédito y acceso a capitales; las empresas que naufragaron por ese mismo entorno asfixiante para el emprendimiento. En un mercado laboral rígido, con una fiscalidad y regulación administrativa abusiva con las PYMES, asalariados y autónomos que aún sobreviven cotizando, es imposible crear el empleo suficiente y de calidad necesarios, lo que condena a la juventud a la precariedad, al paro o a la emigración. Esto retrasa la emancipación juvenil y la creación de familias, lo que redunda en la crisis demográfica.

Este empobrecimiento existencial ha afectado a todos los ámbitos pero es especialmente sangrante en el plano educativo. Según la pedagoga sueca Inger Enkvist, el Estado del bienestar se ha cargado el sistema educativo y su función tradicional como ascensor social. Los que estudiamos y quisimos ser científicos o académicos nos montaron en un cursus honorum que se vio tras la crisis que era una vía muerta hacia ningún sitio que no fuera el exilio.

A nadie se le escapa que la bomba de relojería de la jubilación del grueso del ‘baby-boom’ terminará por hacer inviable muy pronto un sistema de pensiones de reparto

Los cotizantes que hoy están apuntalando el gasto de ahora o del pasado, vía devolución de la deuda pública, descubrirán que se jubilarán más tarde, si es que llegan vivos a esa edad, y con pensiones que no merecerán ese nombre, solos, deprimidos, sin familia, ni cónyuges, ni hijos. A nadie se le escapa que la bomba de relojería de la jubilación del grueso del baby-boom terminará por hacer inviable muy pronto un sistema de pensiones de reparto, ídolo falso en la cúspide de una gran estafa piramidal, ya quebrada, pero que se resiste a caer a base de cada vez más sacrificios rituales inútiles.

Ya va siendo hora de que despertemos y dejemos de creer en este nuevo Cronos, este Baal, este Saturno, este Moloch, al que estamos consagrando las mejores energías vivas de nuestras sociedades, a este falso ídolo al que estamos sacrificando nuestros hijos, nuestras vidas, nuestras riquezas que es el Estado de bienestar y de partidos, su casta sacerdotal. Ya va siendo hora de dejar caer este falso ídolo de pies de barro y gritar: Etiam si omnes, ego non. Non serviam!


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16 COMENTARIOS

  1. Dejo una cita que ilustra bien el concepto expuesto:

    “Al ver venir al Sumo Sacerdote de Moloch vestido de túnica púrpura, color de pureza, le pregunté cuál es el origen del culto. Me contestó que en los tiempos primordiales hubo una gran catástrofe y hoy en día, si no fuera por los sacrificios para fertilizar la tierra, serían piedras lo que se encontrase en ella. Entonces, en medio de una plataforma había una estatua de Cronos, con las manos extendidas sobre un brasero de bronce, las llamas que engullen a los niños. Cuando las llamas alcanzan el cuerpo, sus miembros se contraen y la boca abierta casi parece reír, hasta que el cuerpo contraído se desliza resbalando al fondo del brasero. Así es que esta mueca se conoce como risa sardónica, puesto que ríen al morir.” (Clitarco de Alejandría en un comentario de la República (337a) de Platón)

  2. Excelente artículo. Ya hace años que vengo observando esta tendencia en la que la gente que no cree ser religiosa, es más esclava muchas veces de los segos asociados a nuestra naturaleza tribal. Son capaces de detectarlos en otros, y suelen etiquetarlo como religión, cuando ellos mismos siguen un sistema de dogmas, ritos (y todas las cosas que tan bien has explicado) que tiene exactamente las mismas funciones y propiedades.

    Eso en si no es malo, lo realmente preocupante, y no necesariamente desde un plano moral, sino incluso uno pragmático, es cuando esa religión laica va evolucionado hacia un sistema totalitario -en el sentido original del término -, algo que habiéndome criado en uno puedo reconocer a la legua. Cuando se llega a ese punto, es casi imposible razonar o explorar diferentes ideas y puntos de vista, pues es parte esencial de la identidad de la persona y cualquier desviación doctrinal se percibe como un ataque personal y del colectivo al que se siente afiliado es persona. Se convierte entonces en una sociedad estéril a nivel intelectual, y sin las suficientes “mutaciones” de ideas con las que jugar, destinada a su extinción a lo que se añade también en plano menos metafísico toda la problemática que tan bien has descrito en tu análisis sobre la demografía y la economía.

  3. Las creencias de la gente se alimentan de los simbolismos y de las leyendas que sin esfuerzo algúno, las élites de cada época les introducen en la parte del cerebro que aloja la conciencia.
    Pero las religiones son contingentes y mutan al ritmo de los tiempos y su bagaje epistemológico.
    Ahora bien, los conceptos topológicos a cerca de donde procedo, donde estoy y hacia donde me dirijo, el “ethos” permanece inmutable y ante una realidad inabarcable,el personal necesita certezas, y confianza ciega en quien se preste a ofrecérselas. Porque conviene darle sentido al hecho mismo de la existéncia, a cuyo fín tanto la filosofía como la ciencia, ahora venida a mas por la aportación de la neurológia, no acaban por ofrecer ni a los listos ni a los tontos, una solución a cerca de los orígenes del tiempo el espacio y la vida.
    Usted alude a este país y un servidor le refiere que hace bien poco la religión que aquí se profesaba era la orgía del dinero de la nada, o sea, eso que se llamaba “burbuja” Todo el mundo recibía un generoso e inagotable maná, sobre cuyo origen nadie se preguntaba, porque los dioses imniscientes de la política se reservaban para si mismos el secreto de la heuristica emanada de Bildeberg.
    Pero, tras la orgía de lo dionisiaco, vino el tío Paco con la rebaja, y, el despertar ha sido demoledor.
    Se acabó la fiesta y, aquí y ahora, el personal suspira por el advenimiento de un nuevo mesías, que les devuelva al paraíso del todo gratis, la nómina inflada, y la felicidad de las vacaciones en el Caribe que hasta hace bien poco se te ofrecía por el Banco, por mandato de los flautistas de Hamelin a cambio de una firma en un papel. En estas condiciones no había tiempo para plantearse nada transcendente, ni falta que hacía.
    Y en esto estamos entretenidos ahora mismo por estos pagos, para seguir dando pedales.

    • Bueno, esa fiesta de liquidez de la burbuja es parte de todo el proceso de sacrificio a Moloch-Estado y su casta. A más actividad comercial, más impuestos y mayores arcas públicas y mayor gasto público despilfarrador. Fue tomar prestado en el presente la riqueza del futuro mediante expansiones crediticias, tipos de interés artificialmente bajos. Fue el banquete caníbal antes del holocausto.

      Fueron tres burbujas, no una:
      -La financiera, que reventó porque no podíamos seguir haciendo trampas al solitario. Se ha vuelto a una situación sostenible dentro del esquema de dinero fiduciario en lo que se genera la siguiente burbuja
      -La productiva, que también reventó al quedarse sin financiación: el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y de otros negocios improductivos que recibieron financiación sin merecerlo. En buena medida la reestructuración empresarial la ha solventado.
      -La estatal, la del gasto público. Crecida con los mayores ingresos, pero que se resiste a ser pinchada porque hay una casta sacerdotal que parasita el maná del presupuesto público. Esta es la que hay que reventar todavía. ¿Cómo? Lo abordaremos en otros artículos.

  4. Parece que nos vamos acercando a los niveles nórdicos de violencia. Es un indicador de que el Estado del Bienestar funciona a tope y que ahora se inventarán más regulaciones para seguir aumentando la violencia y así el negocio correspondiente de pirómanos-bomberos:
    “Suben un 28% las violaciones y un 14% los delitos contra la libertad sexual
    El Ministerio del Interior ha hecho público este jueves el balance de criminalidad. Los delitos contra la libertad sexual ascendieron a 3.025.”

    https://www.elespanol.com/espana/20180510/suben-violaciones-delitos-libertad-sexual/306220592_0.html

  5. Don Manuel

    Llevo escriro mas de una vez aquí y allá que la grane “ventaja” del crsitianismo es eso de que “mi Reino no es de éste mundo” y lo del “hay que dar al Cesar lo que es del Cesar y Dios lo que es de Dios”.

    En la cosa islámica está completamente mezclado, y en las religiones laicas actuales también.

    De hecho esa es la garn coinciedencia de ambas.

    Lo de que su reino sea de este mundo y hacer dios al Cesar… simepre en beneficio del Cesar de su reino, no podía ser de otra manera.

    Respecto las pensiones, esté usted “tranquilo”, las cuadrarán a eutanasiazo limpio, viva la galleta verde, y además lo harán por nuestro bien.

    Los del Cesar se sacrificarán por nosotros hasta muy avanzada edad, y con los máximos cuidados médicos, y aún así los criticamos. Es que sómos unos desagradecidos.

    Un cordial saludo

  6. Has concentrado tres erratas en un párrafo.

    a revelarse buscando un imposible hace 50 años. Desde entonces la moral sesetayochista sigue en su empeño bacante de arrasar con la familia tradicional y sus valores

    a reBelarse buscando un imposible hace 50 años. Desde entonces la moral seseNtayochista sigue en su empeño Vacante de arrasar con la familia tradicional y sus valores

    Borra este comentario, pues no tiene sentido una vez arreglado el texto.

    • Gracias Francisco por la lectura atenta:

      Rebelarse, en efecto, el sentido era el de rebeldía y no de revelación, la corrección es correcta, es un lapsus del corrector automático.
      Sesentayochista, en efecto, le falta una n, tipografía que falla y el ojo no ve.
      Bacante está bien, es referencia al dios Baco, dios romano de las orgías.
      Ya he pedido que corrijan las dos primeras. Saludos.

  7. “A nadie se le escapa que la bomba de relojería de la jubilación del grueso del ‘baby-boom’ terminará por hacer inviable muy pronto un sistema de pensiones de reparto”
    Bueno, no está tan claro, estan echando mano de las herencias, Un 30% de padres a hijos que se convierteen un 100% si no disponen de ahorros. Tambien disponen de la red sanitaria, recordemos el Soylent Green postapocaliptico. Además con la globalización disponen del QE. A un conocido le “robaron” cientos de miles de € de la herencia de un familiar y le apareció en el buzón una tarjeta sanitaria sin haberlo solicitado. Ese es el,fururo, te roban los ahorros y las herencias y te dejan la pension de 400 y la tarjeta sanitaria.